07. Psicología y desarrollo del niño de 0 a 14 años

Este capítulo tiene un tono bastante más “formal” que los demás, pero es muy importante que tengas algunos conocimientos sobre el desarrollo y la evolución de tus HK según su edad, esto te ayudará no sólo a atenderlos mejor, sino también a apreciar sus capacidades y entender su manera de ser. No hay que olvidar que cada niño se desarrolla a su propio ritmo y que las aptitudes indicadas a continuación son orientativas.


De 0 a 12 meses


Mucha gente piensa que no se puede interactuar con los bebés más pequeños, pero no es así. Desde los primeros días, estas criaturas que parecen tan frágiles tienen muchas capacidades (y no sólo para llorar y llenar sus pañales).

Angèle (Francesa, au pair en España): “Ninguna au pair que se precie puede entender ni dar una explicación científica a porqué de un cuerpo tan pequeño, salen tantos residuos, de cualquiera de sus agujeros.

Melisa recuerda muy bien las etapas del desarrollo de su pequeña HK.
Melisa (Argentina, au pair en Inglaterra): Es la niña más guapa y más lista del mundo, eso por supuesto ¡qué voy a decir yo! Llegué cuando sólo tenía tres meses, aún con el pecho y primer reto: enseñarla a beber en biberón. La madre congelaba leche y cada dos horas la daba sus dos onzas de leche (las medidas en mililitros ni las sé, Google ayuda: 1 onza equivale a 30 mililitros). Con sus primeros biberones lo pasé fatal… nunca los quería, lloraba como una loca durante 10 minutos, cuando intentaba beber se atragantaba... ¡¡¡fatal!!! Sólo lloraba cuando tenía hambre, el resto del tiempo durmiendo y sonriendo. Cuando la dejaba en la cuna, revisaba cada 10 minutos si respiraba. De la leche materna pasamos a la formula, leche en polvo, segundo reto: cambiarle la leche. De nuevo no quería nada, otra vez volver a empezar, pero esta vez fue mucho más fácil y rápido. De las dos onzas ya pasamos a las seis y más tiempo entre biberones, unas 25-30 onzas al día. No para de crecer, ya empieza a gatear, ¡¡¡para comérsela!!! Los primeros meses tenía los pelos muy punkis, cuando se levanta de la siesta tenía como cresta y todo jaja. Ya la han salido cuatro dientecitos y la pobre lo pasó fatal, fiebre, constipada... Hemos terminado con la leche en polvo y ya toma leche normal, orgánica por supuesto. ¡¡Y come de todo!! Usa las manos y está empezando a querer usar la cuchara... ¡¡Es increíble!! Ya se mantiene sola y da unos pasitos pero aún nada de andar, se siente súper frustrada la pobre, sólo quiere que le cojan la mano y ponerse a dar vueltas como una loca. Que se me cae la baba con ella, ha empezado a dar abrazos... Os podría contar millones de cosas, pero sin duda mi momento preferido es cuando se levanta de la siesta me recibe con una sonrisota me da un abrazo, nos sentamos en la silla y ella se acurruca en mí con su pulgar en la boca.

De 0 a 3 meses


El recién nacido duerme unas 18 horas, poco a poco va a distinguir entre el día y la noche y estar más despierto de día. Parece imposible, pero muy rápidamente podrás identificar el origen de sus llantos: hambre, sueño, pañal sucio o ganas de estar en brazos. A los 2 meses, un bebé empieza a sonreír, entender las emociones como la alegría, el enfado, la ternura, puede imitar algunas acciones (abrir la boca, sacar la lengua). Reconoce las voces y las caras. 

Serena (Norteamericana, au pair en Italia): “Mi relación con el bebé es prácticamente nula. Me limito a mirarlo cayéndoseme la baba. Esta noche he tenido que echarle un ojo y, al poco rato, ha empezado a llorar (sí, llora mucho). Así que lo he cogido como he podido... pero no ha surtido mucho efecto. Creo que soy muy mala cogiéndolo. Me da mucho miedo. Así, tan pequeño...

Maïté (Belga, au pair en Australia): “Hoy se ha quedado un rato gigante durmiendo en mis brazos y parecía hasta que sonreía.

De 3 a 6 meses


El bebé duerme un poco menos, sus horarios de comida están más o menos establecidos. Se interesa por lo que le rodea. Mira a la gente a los ojos y sonríe. Escucha con atención los ruidos, indica su alegría moviendo rápidamente las piernas y los brazos y haciendo ruiditos. Le gusta el sonido de la voz de quien le cuida. Hace “oh, ah”.

Alice (Francesa, au pair en Inglaterra): “Otra de las cosas anecdóticas del día de hoy es que mi HM me ha pedido que le dé el biberón a Caleb por la noche, para ver si se lo toma bien de cara al jueves, que me quedaré a solas con él y los niños. No se lo ha tomado bien. Lloraba porque tenía hambre, pero no se tomaba el biberón. Por suerte, cuando mi HM lo ha intentado, tampoco con ella quería y ha acabado dándole el pecho. Digo con suerte porque así no me he sentido culpable, pero veremos a ver qué pasa el jueves cuando se lo tenga que dar por narices. ” (Unos días más tarde…) “Y nada, a la noche siguiente he estado practicando a darle el biberón a Caleb otra vez. No sé qué le pasaba hoy conmigo que era cogerlo en brazos y llorar como un descosido. Era imposible darle el biberón y, cuando se calmó, se quedó dormidito en mis brazos. Cuando volvió a despertarse, volví a hacer un nuevo intento, y ya empezó a tomarse algo. Ha sido una sensación maravillosa verlo comer de mi biberón mientras se quedaba dormidito. Aunque al final resulta que apenas se ha tomado nada, pero bueno, también su madre le acababa prácticamente de dar el pecho. Mañana tocará el siguiente nivel: aprender a cambiarle los pañales. Le estoy temiendo, porque es de los que se llenan hasta el cogote.” (Unas semanas más tarde…) “El bebé Caleb ya me conoce y se ríe mucho cuando le digo cositas y se calma enseguida cuando lo cojo en brazos.

De 6 a 9 meses


Con 6 meses el bebé enseña claramente que prefiere estar con la gente que conoce que con los demás. Quiere atraer tu atención, está contento cuando está a tu lado. Empieza a comunicar: levanta los brazos para que lo cojas. Lleva todo lo que encuentra a su boca. Puede pasar un objeto de una mano a otra. Puede aguantarse sentado solito, si está de espaldas puede darse la vuelta, empieza a arrastrarse hacia atrás y luego hacia delante. Si lo coges debajo de los brazos, empujará en sus piernitas porque ahora puede aguantar su peso. Reacciona cuando oye su nombre. Puede estar despierto hasta dos horas seguidas. Empieza a jugar solito y a protestar si le intentamos quitar un juguete. Se muestra tímido/a con la gente que no conoce.

Kate (Irlandesa, au pair en Francia): “Por la tarde me quedé sola con la peque que dormía y se despertó de muy mal humor, lloró lo que no lloró en su vida, me quedé flipando y no paraba, en fin...

Alice (Francesa, au pair en Inglaterra): “Caleb también me reclamaba. Estaba tumbadito en su mantita y me hacía ruiditos para que fuera. Le encanta que le toque la carita y que le haga caricitas en el pelo, por las orejitas, los mofletes, el cuello. Hacía unos ruiditos de gustito... La verdad es que estoy empezando a quererlo mucho.

De 9 a 12 meses


A esta edad el bebé empieza a querer descubrir el mundo con mucha curiosidad y cierta intrepidez. Tiene más fuerza en las piernas e intenta los desplazamientos más arriesgados. Se desplaza gateando y pronto andará solo. Es cada día más hábil con sus manos, ya puede coger cosas entre el pulgar y el índice. Requiere mucha atención. Quiere ser autónomo, comer solo y ayuda para vestirse levantando los bracitos por ejemplo. A esta edad aprende gracias a la repetición, imite lo que hacen los demás, para bien o para mal. Empieza a pronunciar sus primeras palabras y puede contestar a preguntas sencillas como: “¿dónde está la pelota?”.

Gracia (Mexicana, au pair en Estados Unidos): “El otro día el bebé estaba realmente enfermo un resfriado fatal, (gracias a Dios no se me pegó) y dije: “vamos hacerle una sopita ya saben de esas caseritas como las de mamá”. Ni idea de cómo se hacía así que llamé a mi mamá y me dio la receta, después de picar, pelar, etc., la sopa estuvo lista. Luego de que el bebé la tomara con aquel gusto, le sentí tan bien que lo bajé de la silla para bebés y empezó a caminar, a los cinco minutos le dio una tos, y suacateeeeeeeeeeeee se vino el vomito, ¡¡¡jooooooooooo qué ascoooooooooooo!!! No saben casi me vomito yo ahí también. ¡La sopa nooooooooooooooo! Fue asqueroso, ni modo limpiar el vomito en la alfombra… o sea no puedo ser en otro lugar sino en la alfombra. ¡En la vida limpié tanto vomito!

De 1 a 3 años


Esta edad está básicamente orientada a establecer relaciones con el mundo exterior. Su gran energía y actividad le lleva a iniciarse en la conquista de su autonomía con cada vez mayor seguridad. Progresa enormemente en el control y dominio de su cuerpo. Alrededor de los dos años, surge el “no”, es una etapa de negación frente a todo. Alrededor de los dos años y medio se puede quitar los pañales de día y de noche. Algunos HK empiezan a ir a la guardería, puede ser un momento difícil para ellos.

Peggy (Inglesa, au pair en Alemania): “Y, en la guardería, hoy mi HK me ha roto el corazón. Casi nada más salir de casa, ya estaba dormido en el carrito. Cuando se durmió, no sabía qué hacer, porque me daba mucha pena dejarlo allí así y no sabía si volver a casa, pero seguí mi camino. Al llegar, intenté despertarlo, pero tuve que cogerlo en brazos entre sueños y, cuando iba a ponerlo en la zona de los niños echándose una siesta, se despertó y empezó a llorar abrazándome. Al final, conseguí dejarlo con una niña que le daba abrazos para que no estuviera triste, pero cuando estaba firmando para irme, me lo encontré agarrado a mi pierna. La niña, la pobre, me decía que ella era su amiga y que siempre jugaban juntos. Por un momento pensé en volverme a casa con él, no podía soportar dejarlo llorando sólo para un par de horas, pero al final, no sé cómo, logré que se separara de mí (aunque llorando).

De 12 a 18 meses


Tu HK se siente cada vez más independiente y cree que es el centro del universo, en el buen sentido del término. Cuando llega a los 18 meses, se da cuenta de que es una persona (antes pensaba que era parte de su madre) y eso le lleva a querer experimentar más cosas aún. A esta edad empieza a querer ver los límites que le imponen. Anda cada vez mejor y sobre los dos años puede subir y bajar las escaleras, lo cual le encanta. No entiende la noción de “más tarde” y por lo tanto lo quiere todo ya. Aunque sólo sepa pronunciar 10 a 20 palabras entiende mucho más. Forma frases incomprensibles pero se expresa bien con gestos.

Patricia (Ecuatoriana, au pair en Estados Unidos): “Mi HK, un bebé de 16 meses, tuvo, como todo, sus pros y sus contras. Dentro de las cosas buenas que puedo decir, está la ternura de esas criaturitas tan chiquitas y adorables, sus besitos y abrazos, escucharlos reírse, verlos aprender, sentirte orgullosa de ellos, verlos crecer día a día y sentir que estas presenciando algo increíble. Escucharlo aprender cada día una palabra nueva me hacía muy feliz. Claro que también venían los berrinches, la comida voladora que disfrutaba de aterrizar en tu pelo o ropa, los mocos en los lugares menos esperados y lo más importante, la energía que consumen. Es necesario estar pendientes de ellos a todo momento, incluso cuando sólo están sentados, haciendo nada, lo que por momentos podía aburrir mucho. Dependiendo de los HP, puede ser que puedas poner al nene en un carrito y llevarlo al parque o incluso a un mall o a dar vueltas por ahí. También es posible que tu HK tenga muchas actividades, como gimnasio de bebés, clases de música, teatro y lectura. De todas maneras uno tiene que estar con ellos constantemente. Sin embargo, la personalidad del bebé puede cambiar las cosas. Algunos son muy dependientes y llorones, otros son más fáciles.

De 18 meses a 2 años


Tu HK ya no es un bebé. Quiere ser cada día más autónomo. Le encanta la palabra “no” cuando la dice él/ella. Tiene repentinos ataques de enfados y rabietas. Quiere ayuda y no la quiere. Hay que ser muy paciente y alabarle cuando hace las cosas solo/sola porque es así como aprenden los niños. Establecer una rutina cotidiana ayuda a toda la familia, pero hay que saber ser flexible e incluir el peque en algunas decisiones (¿de qué color quieres tu pantalón, azul o rojo?). Hay que respetar sus ansias de aprender a hacer las cosas solo, aunque se tarde más. Conoce unas 50 palabras y puede nombrar casi todos los objetos de la vida cotidiana. Es más fácil para todos entender ahora lo que dice tu HK.

Manuela (Brasileña, au pair en Canadá): “Por un lado tenemos al peque, de dos añitos: A. Es muy cariñoso, está aprendiendo a expresarse y repite mucho lo que decimos, es juguetón, le gusta reír, bailar (cualquier tipo de música), sonreír, imitar a los demás, el contacto humano: dar abrazos, besitos... Es también imaginativo y se inventa unas historias buenísimas, y es como muy comediante: actúa mucho, de forma muy cómica, como por ejemplo para contar una conversación que tuvo con un oso (y entonces imita al oso, y sí, aquí hay osos) o cómo se cayó de un caballo pero consiguió volver a subir, o cómo...inserte aquí cualquier cosa técnicamente imposible pero absolutamente creíble en la mente del niño. Es valiente, curioso: corre por todos lados, se interesa por todo... A la vez que tranquilo y pacífico. Pero también es muy dependiente de su madre, por lo que si lo pillas en mal día y mamá no está no hay dios que lo aguante. Finalmente siempre consigue reponerse y estar tranquilo, pero los gritos que pega a veces porque mamá no está son ultrasónicos...

De 2 a 3 años


A partir de los 2 años aparece la personalidad del niño, confía mucho más que antes en los demás, se muestra generalmente optimista y de buen humor. Sabe dar su opinión. Es más sociable y puede jugar con otros niños, aunque le siga costando compartir sus juguetes. Aprende a esperar su turno y pedir lo que quiere. Sus enfados y rabietas ya no son tan frecuentes. Se expresa mucho mejor y utiliza palabras para expresar lo que siente (“estoy enfadado”, “estoy cansado”). Empieza a entender lo que “no” quiere decir. Expresa probablemente muchos miedos, algunos te pueden parecer exagerados, pero hay que ser comprensiva e intentar tranquilizarle y nunca burlarse de él/ella. Cualquier cambio de rutina puede perturbarle. Controla mucho mejor sus movimientos, puede andar siguiendo una línea recta, puede subir las escaleras alternando los pies, puede andar hacia atrás o en la punta de los pies. Sabe usar tenedor y cuchillo. Puede hacer frases de 3 a 6 palabras. Empieza a tener la noción de 1, 2 y a veces 3.  A esta edad se suele quitar los pañales.

Mary Ann (Irlandesa, au pair en Francia): “Cuando necesita hacer caca, lo siento en el retrete y no sé si es que ha aprendido a echarse para adelante o que no controla aún mucho, pero por segunda vez se ha hecho todo el pipí fuera. Y venga a limpiar el suelo y venga a cambiarle de ropa.

Ana (Española, au pair en Estados Unidos): “Han decidido que es hora de quitar el pañal al peque, si señores y señoras, el fatídico momento ha llegado, ese al que toda au pair que decida ir a cuidar a un niño de entre 2 y 3 años deberá estar preparada para entretenerse. No sólo he tenido que cambiar al nene tres veces por día, pegarme carreras con él en brazos para llegar al baño, o cambiarme mi propia ropa porque se le escapa encima de mí no, eso no es lo peor. A lo que realmente debemos estar preparadas/os es a limpiar cuadros imposibles. ¿Qué hace un niño cuando se le escapa la ''caca''? pues he podido comprobar que el primer paso es pisarla para ocultarla, y al ver que la zapatilla está manchada intenta limpiarla con las manos, ¡ups! ahora las manos también se han ensuciado, pues tendremos que ayudarnos del juguete que tengamos más carca. Y en sólo cinco minutos en los que estabas terminando de fregar la cocina te puedes encontrar con semejante obra maestra.

De 3 a 6 años


Esta etapa se caracteriza por numerosos e importantes cambios en la vida de tu HK. Poco a poco deja de decir “no” a todo y se adapta a las normas de convivencia. Sin embargo, a esta edad y sobre todo entre los tres y cuatro años, es normal la facilidad que tienen tus HK para frustrarse y tener rabietas. Maneja cada vez mejor el lenguaje y eso le ayuda a sentirse más seguro en el conocimiento de la realidad. Aprende constantemente habilidades nuevas, desarrolla su capacidad de pensar y encuentra nuevas maneras de expresar su creatividad. Es la famosa época del “¿por qué?” y de tocarlo todo.

Irina (Rusa, au pair en Inglaterra): “Al rato el niño mediano se larga con la madre a la habitación de al lado a hacer no sé qué cosas de terapia, y yo me quedé con los otros dos, pero al poco oigo a la madre gritar, voy corriendo a la cocina a ver qué ha pasado y resulta que el mediano (de 3 años) se ha bebido medio bote de multivitaminas. Por suerte he de decir que por lo de ahora no le ha pasado nada, le ha dolido un rato la barriga hace un par de horas pero nada más. No deja de tocarlo todo y hay que estar siempre pendiente.

3 años


Con 3 años el niño se siente cada vez más seguro de sí mismo, toma conciencia de su personalidad. Tiene ganas de hacerlo todo solo y que lo feliciten. Es sociable y puede, en cierta medida, participar a un juego colectivo. Le cuesta todavía esperar su turno y compartir sus cosas. Puede inventarse historias donde él/ella salva al mundo. Empieza a comprender las reglas sencillas y controla mejor sus impulsiones. Ya no se enfada tanto porque sabe expresar sus sentimientos con palabras. Empieza a entender que los demás también tienen sentimientos. Es importante fijar límites coherentes con su edad.

Virginie (Alemana, au pair en Estados Unidos): “El pequeño es más amoroso, más inquieto pero más noble. Se desespera un poco cuando no entiendo lo que dice (hoy vino llorando porque estaba buscando no sé qué, y como no le entendía empezó a gritarme: “you don’t know anything!”. Son momentos en los que me siento fatal… Otras veces pide mi cariño, por ejemplo: en las comidas, siempre quiere sentarse a mi lado. Más mono… Yo quizás estoy demasiado encima de ellos intentando ayudarles, porque se enfadan; dicen que ellos se valen por sí mismos, que no necesitan mi ayuda constante. A partir de ahora, sólo les ayudaré cuando me lo pidan.

Sylvie (Francesa, au pair en Finlandia): “Hay que subrayar una cosa muy rara en los niños de tres años: cuanto más sueño tienen, menos quieren ir a la cama y más les cuesta dormirse. Cuando tú a las nueve de la noche ya estás con ganas de tirarte a la cama, ellos están en fase revolución absoluta y se inventarán mil historias para no ir a la cama.

Giuliana (Italiana, au pair en Grecia): “Es uno de esos momentos en los que las niñas han estado solas unos minutos y de repente aparecen en frente de ti con una sonrisa cada una… una sonrisa completamente fuera de contexto, innecesaria, que no viene a cuento, y lo rematan con una exagerada y extraña amabilidad. No necesito más, sé que alguna han liado, pero también sé que no me lo van a decir y a mis preguntas van a responder con un “no pasa nada” agrandando la sonrisa angelical casi hasta hacer aparecer un halo de luz justo encima de sus cabezas. Mi única opción es buscar el estropicio e intentar encontrarlo antes que la HM y si no hay suerte, esperar, como decía, a que me venga por donde tenga que venir. Siempre, tarde o temprano, se descubre la razón de la sonrisa innecesaria, lo malo es, como digo, cuando se descubre tarde. Lo bueno es que cuanto más conoces a las niñas de tres añitos menos veces te la cuelan, sabes dónde buscar la razón de la sonrisa innecesaria y como arreglarla con rapidez.

4 años


Empieza a poder resolver problemas y dificultades. Afirma cada vez más su personalidad e insiste para obtener lo que quiere, significa que el niño progresa, no que sea cabezota. Aprende que una acción mala tiene como consecuencia una reacción negativa. Aprende a ser bueno cuando los que lo rodean lo son. Es importante respetar los sentimientos de tu HK. Puede comer solo y vestirse casi solo. Pregunta mucho “¿por qué?”.

Laëtitia (Francesa, au pair en Canadá): “Cuando hemos vuelto, mi niña a sacado las muñecas... y... ¡ay señor mío! He descubierto lo que decían sus padres en el perfil cuando decían que tenía una "voluntad muy fuerte". Estaba tranquilamente jugando, intentando poner unos animalitos en uno de los muebles de su casa de muñecas... tras intentarlo varias veces y ver que se la caían siempre... ha empezado a chillar "I can't do that!!!! This's so stupiiid!!!" De angelito a demonio esquizofrénico en cero. La he intentado tranquilizar diciendo que no pasaba nada ¡¡en qué hora!! Se ha ofendido mucho, porque claro, sí que pasaba ¡¡que no podía ponerlos como ella quería!! Así que ha seguido chillando, yo ya he dejado de entenderla, por lo que se desesperaba y gritaba más. Un show. Al final ha venido su madre y tras chillar indignada un par de veces más, se ha calmado y se ha resignado a que pusiera yo los animalitos en el mueble (porque aquí donde la veis es la niña más independiente de cuatro años que he visto nunca, no le gusta que la ayuden a hacer nada porque "I can do it by myselft!! Go away!!"). Luego ha venido a sentarse encima de mí y ha estado viendo los dibujos tranquilamente.

Manuela (Brasileña, au pair en Canadá): “En cuanto al mayor, N., tiene cuatro años y medio, y nunca deja de sorprenderme. Es muy muy inteligente, se expresa y deduce las cosas como lo haría un niño de siete años en lugar de cuatro. A veces manipula a su hermano, que es la inocencia personificada, pero a la vez de vez en cuando se preocupa por él. N. tiene una conversación espectacular, y quizás por eso es por lo que yo tengo una relación más cercana con él que con A. Los quiero a rabiar a los dos, pero con N. hay algo que no encuentro con A. Quizás sea que a N. no le importa que su mamá o papá no estén cerca: conmigo le basta. Y no dejo de aprender con él... Me cuenta mil cosas, me pregunta, dice cosas realmente sorprendentes como que pasar tiempo conmigo es un regalo que le da la vida... Yo soy muy cariñosa con él y él no me rechaza (cosa que A. sí que hace en ocasiones). Total: que N. parece una extensión de mi cuerpo: estamos siempre juntos, siempre en mis brazos o sentado encima de mí. No deja de ser un niño inocente, pero precisamente cuando lo es me sorprende y me digo a mí misma "¡ah, es verdad! ¡si tiene solo cuatro años!". Como una vez en la que me preguntó si mi madre es una dama y le dije que puede ser, y me dijo que tenía un regalo perfectísimo para ella... Y me trae un juego de las damas, de spiderman, por cierto, diciéndome que tengo que dárselo a mi madre sí o sí. Pero por otro lado, N. es el más problemático de los dos... Es muy agresivo, y su hermano parece suponer una amenaza para él. Se tira la mitad del día pegando a su hermano, o haciendo cosas que sabe que no le van a gustar. Y su hermano responde llorando (aunque últimamente empieza a pegar él también... y con rabia). N. a veces no escucha. Y eso en ocasiones es verdaderamente desesperante. Además es súper independiente, lo que tiene su lado bueno y malo: no tienes que estar todo el rato pendiente de él pero a la vez más te vale vigilarlo que lo mismo te llega con una sierra mecánica que ha cogido de no sé dónde.

5 años


Suele ser una edad muy agradable. Consigue tolerar la frustración y ya no acusa a los demás de todo. Es importante dar un buen ejemplo ya que a esa edad tu HK te imita en todo. Desarrolla su propia consciencia y respeta, hasta cierto punto, las reglas impuestas. Puede comer y vestirse solo, lavarse la cara, poner sus botas, subirse al coche. Tu HK puede dibujar un muñeco y hacer puzles de 7/8 piezas. Le encantan los juegos donde tiene que nombrar formas, colores, más pequeño, más grande, izquierda, derecha. Acepta las reglas de los juegos y ya no las quiere cambiar constantemente. Sabe esperar su turno y puede jugar con varios niños. A esa edad suele tener amigos, sabe dar, compartir y recibir. Se muestra preocupado por los sentimientos de los demás. Habla de manera cada vez más clara.

Los niños tienen mucha memoria, sobre todo para las promesas que les haces.

Chaneta (Chilena, au pair en Estados Unidos): “Eso sí, hay que tener cuidado con lo que le dices, porque un día le dices a las nueve de la noche mientras está intentado hacer un Pokemon con papiroflexia que es muy tarde, que se vaya a la cama que mañana lo puede volver a intentar y que le ayudarás y al día siguiente (sábado) se te presenta en la puerta a las siete y media de la mañana con las tijeras en una mano y los folios en la otra. Otro día le dices le dices que no se preocupe por no haberse podido comer la galleta de chocolate que quería, que al día siguiente haréis y que tendrá una muy muy grande y al día siguiente acabas haciendo una galleta tan grande como la bandeja del horno lo permite. Sólo tiene 5 años pero se acuerda de todo.

Aunque con cinco años, tu HK controle mejor sus emociones y frustraciones, de vez en cuando se enfada y es incapaz de controlarse.

Séverine (Francesa, au pair en Italia): “Mi HK se enfada por todo y empieza a chillar y a gritar y a intentar pegarte (a lo que yo le sujeto las manos y se enfada más porque no se puede mover y chilla y grita y patalea más). Es increíble, se pone roja de la rabia, que yo creo que un día de estos va a explotar y se nos va a llenar la moqueta de vísceras de niña. Luego al rato se le pasa, viene, te da un abrazo y un dibujo. Y a los cinco minutos te vuelve a montar el pollo que más que el pollo es el corral entero...

De 6 a 10 años


Entre los 6 y los 10 años, el desarrollo de los niños y de las niñas es más complicado de dividir en años, por lo tanto haré una presentación general de esta etapa.

Dimas (Danesa, au pair en Australia): “El mediano tiene 7 años y es más tranquilo pero más pilluelo. Cuando están sus amigos me habla mal e intenta ridiculizarme un poco por mi nivel de inglés (por chulear, obviamente), pero paso de él y ya está, no puedo permitir que vea que me afecta.

Con esta edad llega cierta tranquilidad, se han superado ya muchos de los conflictos de las etapas anteriores y no está inmerso aún en las alteraciones biológicas y psicológicas de la pubertad. Es un periodo de calma y concentración. En esta fase tu HK pasa a tener numerosas experiencias fuera del entorno familiar. El niño empieza a ser capaz de entrar en mayor contacto con la realidad y de reflexionar. Esta mayor aceptación de la realidad tiene como consecuencia una mayor tolerancia a la frustración. Su curiosidad e interés son insaciables. En esta etapa, tanto los niños como las niñas invierten la mayor parte de su energía a realizar dos actividades fundamentales para su desarrollo: el juego y el aprendizaje escolar.

Conforme avanza esta etapa, los niños y las niñas van a ser capaces de controlar su impulsividad. Se abren a un mundo de obligaciones y deberes que tienen que aprender a cumplir y a respetar. Intentan lograr un equilibrio entre sus deseos y sus prohibiciones. Los niños pueden mostrar sensibilidad, tacto y pudor ya que poco a poco van tomando conciencia de los sentimientos de los demás.

Helen (Irlandesa, au pair en España): “Esto no es fácil, criarle los hijos a otro no es sencillo. Estos niños pueden llegar a pasar más tiempo con nosotras que con sus mismos padres; algunos son muy mimados, nos gritan, nos insultan… pero hay otros amorosos, cariñosos y educados. Yo no sabía que podía llegar a querer tanto a mi HK, tiene 7 años y es el mejor niño del mundo.

En el colegio, donde no tienen los privilegios de casa, los niños aprenden a ser uno entre los demás y deben conseguir hacer su “hueco”. Su vida social pasa a ser prioritaria. Por una parte el niño necesita independizarse de los adultos y por otra llama la atención de sus iguales.

De 11 a 14 años


Podemos resumir la adolescencia como una etapa de cambios en la que una persona deja de ser niño/a, pero todavía no ha llegado a la edad adulta. La adolescencia puede ser vista como una etapa con entidad propia o como una fase de transición entre otras dos etapas: la infancia y la madurez. En el mundo en el que vivimos, existe la tradición de considerar la adolescencia como un periodo inestable, muy turbulento, plagado de conflictos y de riesgos, pero puede ser considerado como un periodo muy agradable y productivo como nos lo explican Alex & Brett Harris en su excelente libro Haz cosas difíciles (disponible en varios idiomas).

Penelope (Mexicana, au pair en Estados Unidos): “Mi otra HK está en la adolescencia y puedo encontrar varios pros, como que se divierte sola o con amigas, tiene tarea y la hace sola o se pone a estudiar, casi no llora, a veces hace capricho, pero no mucho, me ayuda con mi inglés, hace muchas actividades así que mi mayor tarea es llevarla a esas actividades y volver a buscarla. Sabe lo que quiere y lo pide. Como contras, encuentro que las hormonas le juegan malas pasadas y terminamos pasándola mal todos, pero depende del día. Generalmente se porta bien. A veces manda demasiado o me llama a los gritos pelados para que le acerque el teléfono que está a dos metros de distancia de ella, otra veces hay que pegarle un grito por faltar el respeto o porque no escucha, pero en general, el trabajo es liviano.

La pubertad con sus característicos cambios hormonales va a conllevar modificaciones físicas y emocionales a veces difíciles de vivir por tus HK. En ambos sexos se van a entorpecen los movimientos como consecuencia de los bruscos cambios de peso, tamaño y talla. Aumenta la sudoración y el olor corporal. Los adolescentes pueden encontrarse incómodos en su nuevo cuerpo casi adulto.

Algunas de las características negativas del adolescente, como la agresividad o irritabilidad, pueden estar asociadas al incremento de hormonas sexuales durante esta etapa, pero no cabe duda de que aparte de las hormonas existen otros factores que influyen. Si los padres/madres han explicado con claridad algunos de los cambios que van a producirse y "van por delante" no esperando a que el cambio se haya producido (y por tanto ya exista confusión y miedo) la manera de vivir esta etapa puede cambiar completamente y ser afrontada con curiosidad y paciencia por los propios adolescentes.

Los chicos y chicas se compararán con amigo/as y compañero/as, y todos aquellos que se escapen de la media (es decir, los que empiecen a desarrollarse antes o después) pueden tener sentimientos de vergüenza o ansiedad.

El desarrollo de nuevas formas de pensamiento que proporcionan al adolescente mayor autonomía y capacidad de razonamiento. Construir una identidad coherente va a ser un proceso apasionante. Los adolescentes han de encontrar ese "estilo propio" su propia forma de ser y estar en el mundo, con ideas y acciones coherentes y estables en el tiempo, que les definan y les diferencien de los demás. No es tarea fácil.

Suele darse un importante descenso de la autoestima al inicio de la pubertad como consecuencia del cambio de entorno escolar y los cambios puberales, poco a poco irá aumentando pero se producirán altibajos. Un entorno familiar seguro y democrático, unos padres/madres que favorezcan la comunicación y la expresión del afecto pueden favorecer que estas crisis de autoestima no empeoren. Por tu edad y tu papel de au pair, puede ser una confidente, tú también pasaste por todos estos cambios y todas estas dudas no hace tanto.

La adquisición de autonomía ética consiste en pasar de la obediencia ciega a las normas a la posibilidad de poder cuestionarlas y llegar a un juicio moral propio. Llega un momento en que evitar el castigo y ser recompensado no es suficiente para obedecer una norma. Los niño/as crecen y van a pasar por etapas sucesivas que les van a llevar hacia la autonomía. De la evitación del castigo surge otra fase en la que la norma se obedecerá para conseguir la aprobación social, y más adelante podrá pensarse en el bien de la comunidad y ver si las normas (o leyes) efectivamente lo promueven.

Es importante recordar que estos cambios pueden darse de forma no conflictiva en cualquier modelo de familia actual. Cuando se producen enfrentamientos, suelen estar relacionados con tareas domésticas u obligaciones cotidianas, como la hora de volver a casa o por dónde y con quién salir. El núcleo del conflicto se sitúa en la percepción del adolescente de que estos asuntos no pueden ser decididos ni negociados con otras personas, mientras que los padres/madres todavía se consideran con derecho a establecer reglas al respecto. La flexibilidad y el diálogo, que los chicos entiendan que efectivamente va a llegar el momento en que tomen las decisiones por su cuenta pero que la total autonomía se consigue de manera progresiva y requiere un acompañamiento desde el cuidado y el afecto puede relajar muchas tensiones y favorecer el acercamiento durante estos años.

Como consecuencia del proceso de búsqueda de autonomía, los adolescentes van a pasar más tiempo en contextos de relación ajenos al grupo familiar. Las relaciones con el grupo de iguales van a convertirse, en esta época, en el referente más importante ya que va a proporcionar estabilidad y seguridad al adolescente desde la necesidad de compartir experiencias.

Tu relación con tus HK adolescentes puede ser diferente, no eres la au pair que cuida, sino una adulta que no es ni la madre ni una profesora, pueden considerarte como una de las “suyas”. Eres el enlace entre su mundo y el de los adultos. Puedes ser su confidente y quizás la persona que mejor los entienda, con cariño y mucha paciencia.

Marie (Belga, au pair en Alemania): “La mayor es muy independiente, con trece años está en plena adolescencia, es la que más me está costando ganarme, porque no se deja, pero poco a poco voy viendo que me va teniendo más cariño.


► GRACIAS POR TU COMENTARIO, 100% AU PAIR ES TU VOZ ◄ 

2 comentarios:

  1. Carlos16/2/16

    Totalmente de acuerdo con lo que dices de los adolescentes.

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  2. Anónimo1/7/16

    Muy interesante. Tu blog es genial.

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