42. Una lección de vida

Como ya lo dije, ser au pair es mucho más que cuidar niños y aprender un nuevo idioma, ser au pair es una verdadera lección de vida. He aquí, cuando ya se termina tu aventura, vamos a ver porqué.


El miedo a cambiar


Algunas chicas se dan cuenta de que esta experiencia les va a cambiar, conforme pasan las semanas ven que aprenden a actuar de manera diferente, que sus ideas evolucionan, se dan cuenta de que ya no son las mismas que hace unos meses metían su vida en una maleta para irse hacia lo desconocido. Y eso asusta. Porque lo que han dejado atrás, su familia, su casa, sus amigos, todo esto sigue igual, de ahí el miedo a cambiar demasiado y no volver a encajar en su vida “real” cuando termine la experiencia de au pair.

Amanda (Canadiense, au pair en Francia): “Una vez leí el blog de una chica que decía que tenía miedo de los efectos secundarios de esta experiencia. Ya que supuestamente es un viaje de crecimiento personal y madurez y bla bla, el miedo era no disfrutar de esa nueva persona, de no estar lista para enfrentar esa madurez o lo que sea... Pero es así, cuando vuelva a mi país no sé si voy a ser la misma, y no sé si eso este bueno… Ahí es donde llega el miedo de que cuando vuelva después de 365 días de ausencia, quizás ya no tenga mi lugar como lo dejé, quizás ya no sigan funcionando las cosas de la misma manera, quizás ya no siga teniendo mi vieja vida, quizás yo ya no sea la misma…

Betty (Inglesa, au pair en Ecuador): “Ya no soy la misma y sólo han pasado dos meses, me da miedo perderme, me da miedo olvidarme y me da miedo que me olviden, no quiero que me olviden, pero la distancia no es mi aliada...

Una experiencia más que un trabajo


Cuando pensabas en lo que te traería un año al extranjero como au pair, pensaste en progresar en un idioma, mejorar tu currículum, pasarlo bien y sobrevivir a tus HK. La realidad es probablemente mucho más difícil de lo que imaginaste, pero ves que no sólo se trata de un año fuera de tu país, ser au pair es mucho más que un trabajo.

Elisa (Española, au pair en Alemania): “Lo cierto es que ser au pair lo considero más una experiencia que como un trabajo en sí, es más, nunca debería considerarse un trabajo porque ni el salario ni las condiciones son las adecuadas para considerarlo como tal, pero sí que es una forma barata y rápida de venir a un país a aprender un idioma. Muchas consideran esto una transición, un paréntesis en sus vidas (yo lo considero así) y otras lo ven como un trampolín a otro trabajo mejor. Yo veo esto como lo que es, una experiencia en mi vida que me facilita el aprendizaje de un idioma, un año ¿sabático? de muchas cosas, un paréntesis, e incluso un trampolín para un futuro internacional.

Ruth (Irlandesa, au pair en España): “Esta experiencia es increíble, emocionante, te hace crecer, conocerte, saber de qué eres capaz, aprender muchísimo, enamorarte, tener una segunda familia, crecer en la lista de amigos.... vivir magia...

Una lección de vida


Ser au pair es una experiencia vital donde aprenderás a conocerte a fondo, saber cuáles son tus límites y darte cuenta de que eres capaz de mucho más de lo que pensabas. Ser au pair es una de las mejores lecciones que te dará la vida.
Karen (Danesa, au pair en Inglaterra): “Cuando todo se ponía difícil, me recordaba a mí misma vaciando mi vida en una maletita y dejando cualquier sensación de seguridad detrás. Me recordaba lo lejos que estaba de mi casa y los meses que había sobrevivido a berrinches castrantes, lavavajillas que escupían detergente y embotellamientos de autopista, sin regresar llorando a ese seguro rincón que era el regazo de mi madre. Y entonces ahora me creo capaz de salir del apuro o de arriesgarme, cual sea el caso. Ahora me gusta ponerme en situaciones desconocidas y salir bien librada de ellas. Y es que la autoconfianza no es difícil de lograr cuando atiendes un par de monstruitos que dependen completamente de ti.

Miranda (Argentina, au pair en Estados Unidos): Después de haber sido au pair, no hay nada que no pueda lograr: ¡el cielo es el límite!

Lo que has aprendido


Siempre es bueno dar una mirada hacia atrás y ver cuánto has progresado en estos meses, no sólo en lo que se trata del idioma, sino en todo lo que te ha podido aportar esta maravillosa (y a la vez dura) experiencia de au pair.

Has mejorado muchísimo en el idioma que decidiste aprender.

Diana (Mexicana, au pair en Canadá): “Mola ver cómo han mejorado nuestras conversaciones, tanto en fluidez, como en vocabulario y pronunciación. Y es que este sábado hago aquí cinco meses ya.

Has aprendido a sacar de tu ser más profundo la paciencia que nunca pensabas tener.

Lavinia (Española, au pair en Francia): “Llevar a mi HK más pequeño sin carrito significa ir al paso de la tortuga más perezosa e ir al cole con mi HK mediana significa estar muy pendiente de ella porque corre que se las pela. Así que a estar en medio de los dos, llamando a una para que pare y a otro para que ande; con la mochila del almuerzo y el patinete de la niña cargando… y con el niño llorando cada dos por tres porque su hermana no le espera. Soy la paciencia misma.

Has aprendido a ser positiva, a que lo que no tiene importancia no te amargue la vida.

Shalini (Inglesa, au pair en Italia): “Lo que pasa es que ahora yo soy una persona que sabe echarse las cosas a la espalda, hay gente que me considera fría, yo creo que simplemente es supervivencia. No creo que me deba pasar los días llorando porque tiempos mejores vendrán, de hecho voy a extender 9 ó 12 meses más así que bueno la cuestión está en poner en orden las prioridades y no envidiar a los demás, simplemente pasarlo lo mejor posible, aprender, madurar, crecer, ponerse metas y cumplirlas.

Has aprendido que el amor tiene un poder infinito (incluso el de hacerte levantar pronto los fines de semana).

Fini (Española, au pair en Irlanda): “El sábado cuando entró mi HK a mi habitación a las 10 de la mañana la quise matar, bueno en realidad estaba tan dormida que ni ese pensamiento pasó por mi cabeza, cuando me di la vuelta para que me dejara seguir durmiendo y vio que no le hacía ni puñetero caso se subió a la cama diciéndome: “It'ssss morniiiinggg!!” (Todo esto con una cara de felicidad que cualquiera diría que habían venido los Reyes Magos o en su defecto Papa Noel). Yo seguía pasando de ella y durmiendo así que empezó a darme un montón de abrazos y de besos, y ahí pues ya me morí del amor y me levanté.

Has aprendido la importancia de reciclar.

Dora (Mexicana, au pair en Estados Unidos): “También tuve que aprender a separar mi basura para poder arrojarla en el contenedor apropiado: restos de comida que sirven para composta, restos de comida que no sirven para composta, papel, plástico, aluminio, y basura inútil en general; cultura que en México está poco difundida (o quizá poco practicada).

Has aprendido a conducir en otro país, con otras normas y a veces distancias en una unidad diferente a la de tu país.

Patty (Ecuatoriana, au pair en Estados Unidos): “Ya había mencionado un poco sobre mi poca habilidad al conducir, cosa que me tenía muy preocupada pues me daba miedo que aquí se dieran cuenta de eso, y ahora quiero contarles cómo me fue por aquí. Lo primero que hice fue salir algunas veces en la noche a conducir por vías no muy grandes y frecuentadas con mi HD. Desafortunadamente él se dio cuenta de todos los errores que yo tenía al conducir, pero fue muy amable al decirme las cosas y decía que yo iba a mejorar con la práctica. Ese fue un gesto muy amable de él, pero la verdad es que les aconsejo que no sean tan inexpertas como yo, practiquen mucho antes de venir. Después de haber salido pocas veces con el carro me di cuenta de que no es tan difícil como yo creía, aquí son muy respetuosos de las normas de tránsito (menos de las de velocidad) y las vías son muy ordenadas.

Has aprendido a ser la segunda madre de tus HK.

Mylène (Francesa, au pair en Austria): “Cuando nos encontramos con nuestras amigas au pairs nuestros temas giran alrededor de los niños, jajajaja. Parecemos unas madres, jajajaja, sin tener hijos ya tenemos tanta experiencia que ya tenemos a nuestros host kids como unos hijos y nos podemos sentar horas y horas hablar de los niños. Pasamos todo un día con ellos anhelando que lleguen los fines de semana para estar off y cuando estamos off nuestros temas son ellos, jaja ¡qué ironías tiene la vida! Todos los días pensamos que clase de comida hacerle a nuestros niños, estamos planeando, buscando recetas nuevas que creemos que les pueden gustar y al final vemos unas caras de “¡no me gusta!”. A todas las chicas que conocemos au pairs les pedimos los números de teléfono para planear playdates, jajajaja, pasamos en eso toda la semana. Por las noches volvemos a ser niñas nosotras mismas leyendo historias infantiles y cantando lindas canciones, jajaja, todo para que ellos nuestros angelitos tremendos se duerman.

Has aprendido a adaptarte a tantas cosas que sería imposible nombrarlas todas.

Kevin (Inglés, au pair en Francia): “Al principio no es fácil, pero es cuestión de aprender a adaptarme y permitirme a mí mismo aprender de lo nuevo que me rodeaba.

Has aprendido de otras culturas, otras costumbres, quizás incluso otras religiones. Has enseñado cosas de tu país, comidas, tradiciones...

Malena (Española, au pair en Estados Unidos): “Hoy es el segundo día de Hanukkah, fiesta que me chifla, eso de ocho días de regalos es muy chulo. Aunque yo a mis Reyes no los cambio por nada del mundo. Eso me recuerda que ya está acordado que el día seis de enero, aprovechando que es viernes y también el día de Reyes pues haremos una Sabath areyesado, lo que quiere decir que me las ingeniaré para hacer un roscón y algo así típico de la Navidad española para la cena, y después pues unos regalitos para todos, algo pequeñito sólo por el detalle, pero me hace mucha ilusión que la familia acceda a celebrar también mis fiestas.

Has aprendido a sobrevivir a las diferencias culturales.

Sophie (Francesa, au pair en Estados Unidos): Otra de las cosas de EEUU es los tamaños. Los sitios, las cosas, la gente, los coches... todo es enorme. Por ejemplo a mí que me encanta ir de compras, ir a una tienda y pasarme una hora comprando comida o cosas para casa. Aquí las tiendas son tan grandes que tardo el triple, y acabo perdida dentro del súper. Tardo tres horas y no me he comprado una cuarta parte de lo que necesito, así que me acabo sintiendo súper torpe y triste. Es una sensación como de que todo me viene grande. Enorme.

Has aprendido a dejar atrás los prejuicios.

Susana (Española, au pair en Inglaterra): “Lo bueno de vivir con una familia inglesa es que haces inmersión total, y cuando digo total quiero decir total, total, vamos que los conoces al dedillo. He de admitir que antes de venir tenía ciertos prejuicios fruto de los estereotipos típicos que se tienen de las nacionalidades, por ejemplo, que si los ingleses son muy fríos, que son muy educados, que no les gusta mucho el contacto físico, no les gusta hablar de temas personales, ni de dinero, ni de política, ni de religión, vamos que sólo hablaban del tiempo... que son políticamente correctos, etc. En fin, una serie de calificativos que, en general, todas las nacionalidades tienen. Y bueno teniendo en cuenta esos prejuicios así me comportaba. Pero no hay nada mejor que convivir con una familia inglesa para saber que de vez en cuando los prejuicios son eso, prejuicios.

Has aprendido a decir “sí”.

Betsy (Canadiense, au pair en Italia): Lo he reflexionado mucho, y creo, personalmente, que ser au pair en cierto punto supone entregar una parte de tu libertad como adulto. Ejemplo, si en este momento me llaman a trabajar tengo que salir corriendo, si estoy en el centro comercial pensando que es mi tiempo libre, pero me llaman a decirme que tengo que estar en media hora en la casa, lo mismo: ¡a correr! Es parte de esto, a algunas les pasa y a otras no. El secreto para ser au pair también consiste en nunca decir “no”, al menos obviamente que la familia abuse de su au pair. Pero igual, ya sabemos que esto es un intercambio de intereses: vale, yo digo que sí a todo y trato de ser la súper au pair, pero también quiero viajar, conocer, practicar mi italiano y vivir la aventura, ese es el trato, y pues no es tan mal trato, cuando menos cuando se tiene la suerte de dar con buenas personas que lo respetan.

Has aprendido a decir “no”.

Lola (Española, au pair en Inglaterra): Cuál es mi sorpresa que bajo de mi habitación y me encuentro con un cubo de agua, jabón, un trapo y la aspiradora. Y el HD me dice "Podrías limpiar el coche. No pongas esa cara, tranquila, sería sólo por dentro, aspirar el coche, con las esterillas, y con el jabón y el trapo limpiar todo lo que no sea tejido”. Le miré bien a los ojos y le contesté que no, eso no venía en mi contrato de au pair. Toma ya. Así se quedó la cosa.

Has aprendido a hacerte amigos y recrear una vida social.

Dalya (Polaca, au pair en Francia): “Mi vida social aquí empieza a despegar, así que cualquier ratito que tengo, lo uso para salir, ver la ciudad, hacer fotos o quedar con la gente que poco a poco se van convirtiendo en amigos.

Has aprendido a aguantar el llanto de tus HK y mil trucos para que dejen de llorar.

Rubí (Mexicana, au pair en Estados Unidos): “Me quedé sola con mi HK y ha estado súper llorón, no sé si le está saliendo otro diente, cansancio, malestar o mamitis; pero se ha puesto a llorar nada más salir el padre y no ha parado hasta que le he dado el potito y porque estaba ocupado comiéndolo, hora y media después, no hubo ni tele, mimos, paseos que lo callaran; lo llevaba en brazos pero el niño ya pesa un poco y es imposible estar hora y media con él si no quiero acabar fatal de la espalda, de hecho me duele el hombro izquierdo de tanto llevarlo.

Has aprendido a ser flexible, y no hablo sólo de la flexibilidad física que exige jugar con tus HK, sino flexibilidad mental que te hace aceptar algunas cosas que no pensabas llegar a aceptar.

Rita (Italiana, au pair en Irlanda): Ser au pair tiene una norma básica que hay que conocer y acatar, y esta es el tan famoso "hoy por ti, mañana por mí". No hay que ser un dictador en lo que a horarios se refiere. Si la madre un día tiene que ir al dentista y te pide si te puedes quedar con las niñas dos horas por la tarde, oye que a uno no se le caen los anillos, porque el día que le pidas el viernes libre para irte de viaje a Dublín, también tendrá en cuanta esas cosas, o el día que le digas que vuelva puntual de trabajar porque has quedado, también lo tendrá en cuanta.

Has aprendido a ser positiva.

Charlotte (Norteamericana, au pair en Brasil): “Paso de complicaciones, las cosas en sí son fáciles y nos empeñamos en complicar y complicar... Yo opto por ir con una buena sonrisa por el mundo y preocuparme por lo que realmente es importante e intentar solucionar aquello por lo que realmente vale la pena luchar y todo lo demás... plim. Muchas personas pasan por nuestra vida y nos afectan de tal manera que modifican nuestra persona pero eso no significa que deban estar siempre en nuestras vidas, simplemente hay que ser buen receptores y a su vez emisores, si puede ser, de cosas buenas.

Has aprendido a sonreír, casi siempre, incluso cuando no te apetece para nada.

Grace (Inglesa, au pair en España): Todos tenemos días malos, y él que diga lo contrario miente como un bellaco. Esos días en los que algo nos ha salido mal, o no hemos podido llevar a cabo algo, o ese algo no ha sido como esperábamos, o que simplemente nos hemos levantado con el pie que no era, sólo nos apetece huir a un rincón de la casa, coger un buen cargamento de chocolate y esperar a que se haga de noche y termine. Pero cuando eres au pair, cuando no estás en tu casa, ni en tu ciudad, ni siquiera en tu propio país, esas cosas no valen. Y te lo tienes que tragar. Porque tienes unas responsabilidades, unos niños que recoger, unos niños con los que jugar... La opción de desaparecer no existe. Sólo queda la de sonreír.

Has aprendido a dominar la soledad, a disfrutar de tu tiempo a solas.

Melissa (Canadiense, au pair en Italia): Debo confesar que no me sentía muy feliz que digamos, por el hecho de empezar una etapa de mi vida viviendo con gente extraña, en otro país, con otra cultura y lejos de todos los que quiero. Por primera vez desde que llegué al país me sentí sola y por poco lloro pero afortunadamente encontré cosas que hacer yo sola, como leer, dar paseos, ver DVD y eso me dio ánimo.

Has aprendido a apreciar lo que no te gustaba y te has acostumbrado mucho más de lo que pensabas posible.

Leticia (Española, au pair en Inglaterra): “Me estoy britanizando sin darme cuenta... Me tomo el café con agua en vez de con leche (¡¡Y eso que yo pensaba que era asqueroso!! Me voy al colegio a llevar a los niños con el abrigo y con chanclas, a las 12:30 me entra el hambre y las 17:30 estoy deseando que sean las 18:00 para cenar, el plato me parece que está vacío si no hay guisantes, zanahorias.... una guarnición de verduras vaya. Y lo más impactante, o al menos a mí me lo ha parecido. ¡Sueño en inglés! No sé cómo es posible que pase esto si ni siquiera soy capaz de hacer las frases ni despierta... pero esta es la cuestión... sueño en inglés. De aquí a un par de semanas os cuento que me gusta el té... Aunque eso lo veo incluso más difícil que soñar en inglés.

Has sobrevivido al miedo de ir a rematch.

Pamela (Norteamericana, au pair en Austria): “Acabo casi de irme a rematch por dejar a mi host kid en la puerta de la escuela a la vista de la maestra de deportes, en lugar de dejarlo en su salón de la mano de su maestra regular. En la escuela se hizo un alboroto y hasta estuvieron tentados a llamar a Protección Infantil. Yo ya me veía deportada a mi país. Menos mal que no pasó nada.

Has aprendido a tener ocho brazos.

Francesca (Italiana, au pair en Francia): “Ser capaz de convertirte en la mujer araña, con 8 brazos. Esta habilidad se adquiere o bien comiendo al lado de la criatura... o cambiando pañales: con una mano se sujeta la criaturita, con otra sus manos para que no le dé por tocarse donde huele que alimenta, te fabricas una mano a lo Robocop para limpiar culitos y aun te sobran extremidades para sujetar toallitas, pañales y posibles objetos arrojadizos de las cercanías.

Has aprendido a sobrevivir a los vómitos sin desmayarte del asco.

Belle (Canadiense, au pair en Alemania): “Por la tarde mi pequeño anduvo un poco pachuchillo ya que vomitó cuatro veces, una de ellas encima de mi chaqueta, una durante la comida y dos veces durante el biberón de media tarde, no mucho pero lo suficiente para tener que cambiar al niño, la au pair y limpiar el suelo ¡aggg!

Has aprendido a dominar tu repulsión hacia casi todas las “emisiones” humanas.

Silvia (Portuguesa, au pair en Canadá): “Imaginaros una niña de dos años con las manos llenas de mierda, literalmente, persiguiéndote y meándose de la risa, al tiempo que tú intentas agarrarle las manos (sin mancharte) para que suelte su magnífica "obra del señor". Nadie se imagina lo que vive una au pair.

¿Verdad que no pensabas haber aprendido tanto?

Has madurado


Como lo has visto durante tu experiencia de au pair vas a vivir muchos cambios en tu vida, tanto en tus alrededores (nuevo país, nueva casa, nuestros amigos, etc.) sino también dentro de ti misma. Notarás cómo todas estas vivencias te hacen crecer como persona, te hacen madurar. Es la mejor lección de vida que te regala la experiencia de au pair.

Lili (Finlandesa, au pair en Estados Unidos): “Madurar no es que vaya en el "pack de au pair" junto a integrarse en una nueva cultura, aprender un idioma, cuidar niños... No. Maduras a golpe de necesidad. Pasas de ser "la niña" a ser "la madre", para que nos entendamos. Pasas de que te saquen las castañas del fuego a tener que sacártelas tú, en algunos casos con graves quemaduras. Pasas de pedir caprichos a que te los pidan, de tener pataletas a aguantarlas... Resumiendo, eres responsable de otras personas, y no sólo eso, estás sola (bueno quizá esto quede un poco drástico porque están los host parents, pero todas aquellas que hayan sido au pair seguro que me entienden).
Maya (Francesa, au pair en España): Pero no serviría de nada quedarme en la comodidad de mi hogar y haberme perdido la oportunidad que estoy viviendo: de valorar a mi familia, a valorar lo que tengo, a ser más fuerte, a valerme por mí misma, a crecer como persona, a empezar a disfrutar mi soledad, a hacerme más segura de mí misma, a verle el otro lado a la moneda.

Tomasa (Argentina, au pair en Estados Unidos): Cuando llegué allá era todo muy diferente, el cambio cultural, la comida, las costumbres pero encontré una niños encantadores que cada día me daban lecciones de vida muy importantes, me perfeccionaban el idioma y lo mejor aún creo que recibí el mejor curso para ser mamá. Aprendí a ser una persona independiente donde no necesitaba de nadie para que me dijera que estaba bien y que estaba mal, tuve problemas, claro, de convivencia porque si uno tiene problemas con su propia familia como será con una prestada por un año. Pero trataba de solucionarlos yo, darles un rumbo yo sola.

Chris (Inglesa, au pair en Bégica): Es un reto, hay cosas difíciles, estas en un país extraño, con gente extraña, niños extraños, reglas raras y nuevas, pero todo es parte de la aventura, de todo se aprende, esto te hace madurar cañón.

Valerya (Boliviana, au pair en Estados Unidos): El programa me parece un reto personal, yo siempre he sido una hija de mamá. Pero siento que este año me da la oportunidad de crecer muchísimo como persona de madurar y aprender muchísimas cosas sobre la vida y también sobre mí como persona.

Odile (Francesa, au pair en Italia): Salí de mi país esperando encontrar muchas cosas, pero el hallazgo más importante de todos ha sido encontrarme conmigo misma. Encontré la paz de mi silencio, he aprendido a disfrutar de mi soledad y aceptarla como medio para crecer interiormente, para continuar con mi proceso de alejarme de la mentalidad colectiva que tanto asedia y llena de perjuicios la mente. Este año, encontré que soy fuerte, valiente, capaz de todo lo que quiera en esta vida. Encontré, luego de pensarlas rotas, mis alas, fuertes, grandes, completas, dispuestas a luchar, a volar. Encuentro, luego de mucho tiempo, mi corazón menos viciado, sin ataduras, ni heridas, con las cosas en su lugar.

Janet (Ecuatoriana, au pair en Estados Unidos): Siento que he crecido, que he aprendido de mí misma, he aprendido del mundo. He tenido la oportunidad de conocer personas que me cambiaron la perspectiva de la vida. He visto cosas y he estado en lugares que sólo había soñado de niña... Y me siento tan feliz que sólo me queda esperar con mucho positivismo; con la mente, el alma y el corazón abierto, lo que me espera en el futuro. Quiero ser cada día mejor.

Flora (Mexicana, au pair en Estados Unidos): He dejado una persona en México y aquí me convierto en otra y voy a llegar y todos van a decir: ésa no es la persona que yo conocí, ahora soy una personas más madura, más independiente, una persona con colmillo, una persona que ahora sabe lo que quiere, una persona que ha cambiado en todos los aspectos y va a ser más interesante. Las personas te van a ver diferente, porque en este año que vas a vivir, te vas a tener que hacer fuerte porque si no no sobrevives.

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