41. La aventura se termina


Balance final


Queda poco tiempo antes de que termine tu experiencia de au pair y ya es hora de pensar en el regreso a tu país. Cuando llegaste tenías en la mente todo lo que querías conseguir en siendo au pair, si miras hacia atrás y analizas lo que has hecho, aprendido y conseguido ¿qué te parece? En general el balance es muy positivo.


Dana (Alemana, au pair en Inglaterra): “Voy a ser sincera: tengo ganas de que acabe. No porque odie a la familia, no porque me traten mal y tenga problemas ni nada de eso, sino porque ser au pair acaba cansando. No se es completamente independiente a pesar de tener una casa a parte y, aunque nuestra familia es bastante liberal, no puedes hacer lo que te da la gana. No porque te digan que no hagas una cosa u otra, sino porque por ti mismo no te sale. Me explico: si me apetece hacer una fiesta en casa con diez personas todos los fines de semana, no podría porque presiento que a ellos no les parecería bien. También acaba cansando porque estás haciendo una cosa que, en el fondo, no te gusta. Yo he estudiado en la universidad una carrera que no tiene nada que ver con esto y me gustaría dedicarme a ello, no a ser au pair. Sé que no es para siempre, sólo un año, pero a veces he llegado a plantearme "¿qué hago aquí y no trabajando de verdad?". Pero sé a lo que vine y es mejorar el inglés y sacar el First Certificate of Cambridge (¡¡conseguido!!) y vivir una experiencia nueva conociendo la cultura británica más profundamente gracias a una familia. Yo ya había convivido con familias británicas en su casa y ya sabía cómo era este país más o menos, pero ahora que lo conozco más he de decir que no me gusta nada su vida en general. Es aburrida. Pero no me arrepiento de este año, he conocido bastantes sitios, buenos pubs, costumbres diferentes, personas maravillosas y un clima distinto.

María (Española, au pair en Francia): “Recuerdo haber llorado, haber estado a punto de volverme a España, haber acabado hasta los xxx de los niños, pero sigo manteniendo que ha sido una experiencia increíble y absolutamente todo lo que he pasado ha valido la pena.

Élodie (Francesa, au pair en Austria): “En estos tres meses que he estado en Austria he vivido todo tipos de momentos, tanto buenos como alguno un poco menos bueno, pero reflexionando en lo que ha sido esta experiencia veo que en la balanza hay mucho más bueno que malo.

Celia (Francesa, au pair en Estados Unidos): “¡Todo lo vivido, conocido, aprendido, experimentado durante esos casi doce meses como au pair en Estados Unidos de América, fue genial! Es una muy buena experiencia que recordaré toda la vida.

Elena (Argentina, au pair en Estados Unidos): “Finalmente puedo decir que en estos once meses logré todas las metas que me propuse: fui a Disney, conocí New York, me tomé una foto en el Golden Gate, fui a Los Angeles, bese a un gringo, mejore mi inglés y recorrí muchos sitios... Ahora que mi año está cerca del final me siento contenta de haber pasado por esta experiencia.

Selva (Española, au pair en Inglaterra): “Estos 10 meses y 10 días aquí me han aportado muchas cosas, creo que venirme aquí fue la mejor decisión que pude tomar. He conocido desde dentro cómo son los ingleses, sus costumbres, sus aficiones y sus peculiaridades. Mi inglés ha mejorado mucho. He visitado nuevos lugares, pasado mucho frío y visto nevar. He caminado a solas por el bosque. Me he perdido en Londres. He conocido otros españoles que me han hecho mi estancia mucho más agradable. He tenido mucho tiempo que perder. He leído menos de lo que me gustaría. No me he sentido tan sola como pensé. He conocido a una pequeña americana loca. He vivido un Halloween de miedo. He visto un partido de rugby entero. Vi quemarse un muñeco en una hoguera y no era San Juan. Me he bañado en una piscina con el agua helada. No he tomado el té con la reina Isabel II pero si fui a ver a Santa Claus a su Grotto. Hice natación con mi HK. He aprendido cuánto es una pinta. He planchado casi cada día y no me ha costado hacerlo. Dormí una noche al raso frente a la embajada española en Londres. He visto muchos episodios de mis series favoritas y muchas películas, y he disfrutado mucho haciéndolo. No he escrito tanto como me gustaría. He comprado mucho por Internet. He pasado buenas tardes haciendo manualidades con mi HK. He visto muchos episodios de Peppa Pig y otros programas infantiles. He vaciado el lavavajillas más de 200 veces y puesto aún más lavadoras. He cenado a las 6 de la tarde. He aprendido a cruzar la calle mirando antes a la derecha. He abierto una cuenta en el banco. He conseguido hablar en inglés por teléfono.

Amandine (Belga, au pair en Alemania): “Después de once meses, sé que pueden haber mil familias mejores que ellos, pero la mía es la mejor que pudo haber para mí. Sé que he aprendido mucho de su forma de ver la vida, que he madurado mucho bajo su techo, a ser más independiente, a buscar maneras de valerme por mí misma, sí, todo ha sido una lección de vida. Sé que tengo mucha suerte de estar en la familia que estoy, sé que todas las noches va una oración por ellos para que siempre estén bien, para que nunca les falte nada. Sé que trabajo más fácil que el mío no hay y que como le dije a mi host mom un día, vivo como una princesa en su casa y no tengo cómo agradecérselo. Sé que tengo todo su apoyo y que trato de dar lo mejor de mí para ser una ayuda en sus ocupadas vidas. Sé que después de muchos altibajos y problemas (oh sí, porque acá hubo más de un problema) los aprecio mucho y que vaya donde vaya siempre los llevaré en mi corazón, porque la experiencia que he vivido compartiendo parte de sus vidas no la olvidaré jamás.

Gabriela (Venezolana, au pair en Estados Unidos): “¡Me voy feliz, porque lo logré! Hice todo lo que quería hacer en este viaje y mucho más. Logré los objetivos que me había propuesto, y mientras cuidaba a los niños viajé a muchos sitios, la pasé bien, conocí gente de todo el mundo, personas que se quedarán en mi corazón para siempre, grandes amigas, fui independiente, crecí, maduré, aprendí a valerme por mí misma en un país extraño, compré muchas cosas, probé comidas de todos los países habidos y por haber, me monté en casi 16 aviones y estuve en una decena de aeropuertos diferentes, aprendí mucho de mí misma, aprendí mucho de los demás, lloré inconsolablemente de impotencia, de soledad, de nostalgia, pero también reí a carcajadas, bailé como si el mundo se fuera a acabar mañana, viví con todo entusiasmo cada momento queriendo que esto durara para siempre, pero también me desesperé y tuve tiempos de crisis: de los de querer salir corriendo y de los de no querer regresar jamás.

Algunas au pairs se llevan tan bien con sus HF que no sólo han conseguido sus objetivos sino que además han encontrado otra familia.

Shalini (Inglesa, au pair en Italia): Yo que llegué aquí con todos mis miedos e inseguridades, sin conocer a la familia, sin tener ni idea de si las cosas saldrían bien, de si los niños me llegarían a quererme... Hoy me doy cuenta de que he conseguido, durante este viaje, todo lo que me había propuesto, y que me he integrado de tal forma que ahora llamo a mi casa de acogida "mi hogar".

La siguiente au pair


El primer signo de que tu aventura de au pair termina pronto es la llegada de la siguiente au pair. Muchas au pairs sienten la llegada de esta joven como un remplazo, como alguien que les quita el sitio. Entonces hay que hacer un esfuerzo y recordar cómo te sentías cuando llegaste, recordar lo perdida y sola que te sentías y la importancia que tuvo la ex au pair cuando te ayudó a entender cómo funcionaba tu nueva familia.

Hope (Norteamericana, au pair en Portugal): La otra au pair llegará en exactamente un mes y esto se me acabó definitivamente. Sé que recoger todas mis cosas va a ser triste, pero estoy al tiempo emocionada porque me regreso a casa después de un año entero.

Muchas au pairs comentan que les interesa saber quién viene a ocuparse de sus HK y que les gusta participar en el proceso de elección de la siguiente au pair.

Lisa (Chilena, au pair en Estados Unidos): Esta semana salí un par de horas y cuando regresé estaban mis host sentados en la sala con el computador al frente; ya sabía lo que andaban haciendo y creo que mi cara de tristeza fue inmediata. Me mostraron cómo es el proceso para escoger au pair, las aplicaciones, video, referencias, etc. y vi la chica en la que estaban interesados. Una semana más tarde mi HM me mandó un mensaje de texto para contarme que ya me tenían reemplazo: será una alemana de 20 años cuyo nombre medio se parece al mío…  Estudia enfermería, lo que significa que tendrá toda la paciencia del mundo con mis niños (eso espero). Ella me buscó en FB, me agregó, y lo único que me preguntó fue de qué país era. ¿¿Increíble, no??? Aún estoy esperando que aparezca para preguntarme por mis niños, mis host, la casa, el coche… No sé, todas esas dudas que una (o al menos la mayoría de las chicas) tiene antes de venirse. A mis host eso también les preocupó, pero ya veremos qué pasa con mi futuro reemplazo.

Algunas HF piden a la au pair actual que deje su habitación para que la nueva au pair pueda instalarse en cuanto llegue, es un momento doloroso, primero porque marca de manera tajante el fin de tu vida de au pair, pero también porque tienes que impresión de que, aunque no te hayas ido todavía, ya no tienes lugar en esta familia.

Vicky (Irlandesa, au pair en Austria): Terminé de “empacar” un martes en la noche y ese mismo día me mudé al salón para dejarle mi habitación limpia y lista a la nueva au pair. Se me salieron las lágrimas mientras movía todas las cosas y esa noche me sentí rarísima durmiendo en el sofá. Lo más triste fue cuando mis niños antes de irse dormir fueron a mi pieza y no me vieron ni vieron mis cosas.

Cuando llega la nueva au pair, procura ser simpática con ella, si la notas fría y distante, quizás sólo se deba a que está cansada, desfasada y asustada, como lo estabas tú cuando llegaste. Ten paciencia, no la juzgues, eres la persona que mejor puede entenderla y ayudarla.

Tatiana (Mexicana, au pair en Estados Unidos): Ese viernes llegó la nueva au pair; yo no sabía ni que sentir, aún no caía en la cuenta de que mi partida llegaría pronto. Cuando la vi le di un abrazo de bienvenida que no fue muy amoroso que digamos, es extraño saludar a alguien que sabes que se va a quedar con todo lo que tú tienes ahora. La vi por cinco minutos y me fui a hacer un par de vueltas, lo primero y único que pensé es que no era bonita (sí, soy mala). O sea, yo quería ser agradable con ella…. Pero no es mi culpa que en ese momento mi cuerpo sintiera otra cosa y lo de agradable no me saliera. El sábado fuimos con mis niños y mi HM a visitar un museo, pero la nueva no quiso ir y me pareció muy mal hecho de su parte porque era su primer día y una no rechaza esas cosas por más cansada que esté, pero en fin… Decidí invitarla esa misma noche a una fiesta para que conociera a las au pairs y aceptó feliz. Luego mis HP nos invitaron a comer para darle la bienvenida y para hacer mi despedida. Yo tenía que elegir el restaurante, así que escogí el mismo al que ellos me llevaron la primera vez, tuvimos un buen rato aunque la bebé estaba más cansona y llorona que nunca. Creo que le ayudé a la nueva a tener un buen primer fin de semana y estoy contenta por eso, ojalá se adapte a esta vida rápido. Como nos toca trabajar una semana juntas, decidí decirle que yo iba a hacer todo lunes y martes, trabajaríamos juntas miércoles y ella haría todo jueves y viernes. Es un buen trato, así le voy mostrando que hacer y cómo hacerlo; al fin de cuentas yo trabajé un solo día con ayuda cuando llegué aquí; pero ella no va mal, yo sé que aprender la rutina toma un poco de tiempo.

Estos días que las au pairs pasan juntas pueden ser el principio de una excelente relación, ella te agradecerá todo lo que le  enseñes y tú sabrás con quien se quedan tus HK.

Danièle (Francesa, au pair en Estados Unidos): Con la nueva au pair me la terminé llevando bien, traté de hacerle una primera semana agradable llevándola a todos lados, a comer helado, a ver películas, a Starbucks y otro par de sitios. Tuvimos una buena relación en lo poquito que pude conocerla, tanto que la llevé ese fin de semana a un cumpleaños.

Me parece importante ser honesta con la siguiente au pair y que sepa lo que le espera, sin asustarle tampoco, si has vivido situaciones difíciles, coméntalo con ella, y desde tu sabiduría de au pair con experiencia, dale los trucos para que ella no sufra las mismas situaciones. Cada au pair es diferente y tiene su manera de enfrentar cada situación, pero una au pair avisada sabe donde pisa.

Teresa (Boliviana, au pair en Estados Unidos): “Soy partidaria de la sinceridad y las cero vueltas, y más cuando se trata de explicarle a alguien cómo va a ser su vida por un año. Entre cháchara y blablabla le comenté mi rutina y... ups a la hora de hablar de host mom se me escapó que era un toque falsa, fría y que hablaba sola como una loca con los trastos de cocina. Y todo esto me llevó a pensar: ¿qué se cuenta y qué no? ¿cómo le afecta a la nueva tus puntos de vista y cómo afecta eso su futura relación con la familia? Con los meses, y escaso contacto con mi reemplazante me di cuenta de que solita se dio cuenta de cómo era la familia (sobre todo la HM), de que nunca se dejó engañar y se hizo respetar todo aquello que yo muchas veces dejé pasar. Me sentí orgullosa de mí misma, por haber creado una au pair dura, e imaginándome cuando me extrañan a mí, jajaja.

Tus “últimos”


Cuando llegaste viviste tus “primeros”, todo era nuevo e incluso encontrar el botón de la luz o cómo funcionaba la persiana era un descubrimiento. Tuviste tu “primer día de trabajo”, tu “primer baby-sitting”, tu “primer día libre”... ¡Cuántos recuerdos! Ahora que tu aventura se termina, llegan tus “últimos” y toda la nostalgia que conlleva pensar que cada cosa que haces, lo haces por última vez.

Kimi (Sueca, au pair en Canadá): “Hace ya un mes que comencé con lo que he denominado "crisis prepartida" que es cuando ves que ya llega el final y el tiempo cambia a modalidad ultrasónica. Y te das cuenta de que no has aprendido tanto como esperabas, que había mil cosas que podías haber hecho y no has, cosas que podías haber hecho de otra forma... En fin, todo eso que da lugar a que acabes rayándote la cabeza tres veces al día. Yo, en mi caso, ya casi que lo tengo asimilado, y lo he cambiado por la tristeza profunda que supone despedirte de una persona que te ha dado amor desinteresadamente y en su estado más puro y natural... como es el amor de los niños.

Sacha (Inglés, au pair en Brasil): Lo que es completamente igual es el sentimiento de no creerse que realmente en unos días estarás allí, me pasó cuando vine aquí y me está pasando para volver ¿en serio ya terminó mi año? Con todo lo largo que pareció a veces, ahora pienso en el verano y me parece que fue ayer ¿Cuándo pasaron todos aquellos meses hasta ahora? Hace casi un año estaba empezando aquí… Me parece increíble. Pero sí, mi año terminó, a partir de hoy todo va a ser un “ésta es la última vez que…”, será mi último martes, mi último miércoles, mi último jueves, mi último fin de semana… Ya sólo queda tiempo para despedidas.

Ryan (Inglés, au pair en Francia): Es mi última semana y esto se empieza a acabar, no me lo creo del todo, pero así es... No hace falta decir que parece que fue ayer cuando estaba entrando por primera vez en la casa a altas horas de la mañana, y cuando dos cabecitas asomaron por la puerta de la que era mi recién estrenada habitación, a tempranas horas un sábado, para conocerme muy emocionados y enseñarme todos sus juguetes y habitaciones...

Ximena (Española, au pair en Irlanda): Es mi último mes aquí. No sé qué voy a hacer cuando me vaya, bueno, sí, seguir con mi vida normal que tampoco se acaba el mundo, pero les he cogido mucho cariño, bueno... qué narices cariño, les quiero mucho, como mi segunda familia que se han convertido. Se me cae la baba con los niños, me encanta pasar tiempo con mi host mum, comentar los deportes y bromear con mi host dad, la hora de la cena todos juntos, salir a dar una vuelta por las mañanas, mi habitación, mi cama inmensa de matrimonio, que me venga a despertar mi HK con abrazos los fines de semana, que mi niño venga a mi habitación unas seis veces de media todos los días antes de irse a dormir... cosas que se han convertido en cotidianas en mi vida aquí y cosas que voy a echar mucho de menos.

Grace (Irlandesa, au pair en Italia): Mañana es mi último día de trabajo. Ayer, mientras acostaba a mis niños en mi último baby-sitting, mi niño mayor me pidió que me recostara a su lado. Luego me abrazó y me pidió que no me fuera nunca. Yo no me fui, y me quedé pensando en lo mucho que me iba a costar despedirme de ellos y en el cariño que les había cogido... Con tanto pensar, al final terminé dormida. Más tarde me desperté con sus pies en mi cara y decidí irme al salón. Me di cuenta de lo mucho que voy a echar de menos esta rutina que pasa tan endemoniadamente rápido, de lo mucho que voy a extrañar sus sonrisas, sus enfados, sus voces agudas, sus llantos; en fin, todo lo que los define... Estos niños han sido mi verano, y este verano ha sido el mejor de mi vida.

Ahora que termina tu aventura de au pair, te das cuenta de cuánto cariño sientes no sólo hacia las personas que te rodean, sino a los lugares donde has vivido estos últimos meses.

Alicia (Boliviana, au pair en Estados Unidos): Me quedé, plantada bajo la nieve, viéndola caer, viendo Central Park completamente blanco, en uno de esos momentos de melancolía que me entran a veces. Y miraba al perro y pensaba “¿será esta la última vez en mi vida que vea Nueva York nevado?” y el perro mientras tanto iba pegándole bocados a la nieve, que es algo que le encanta y que debe ser súper entretenido. Desde luego estoy segura que será la última nevada de este año y dentro de nada la primavera ya estará aquí y con ella mi fecha de partida. Es raro tener tanas ganas de que algo suceda y que sin embargo, al pensar en ello a veces te entre tanta tristeza. ¡Voy a echar de menos esta ciudad!

Brooke (Norteamericana, au pair en Dinamarca): “Hoy ha sido mi último día en este pueblo, que al principio me pareció aburrido, pequeño y maloliente, sigue siendo todo eso… pero además se ha convertido en mi hogar durante estos meses. Voy a echar de menos muchas cosas de aquí. La amabilidad que tiene la gente, lo brillante que es todo cuando sale el Sol (esas 4 veces que lo ha hecho), el tener el bosque tan maravilloso y tan cerca, la plaza mayor, el cole, el templo, el parque, el cementerio…. Son muchos lugares que he visto a diario y de los que ahora me tengo que despedir. Esta sensación es muy rara y horrible. Por no hablar de la casa. Esta casa que tantas veces he limpiado, en la que he vivido, el baño donde me he duchado tantas veces, mi cama, mi pared con mis dibujos colgados, mi armario, mi cocina, el cuarto de las niñas… Son tantas cosas.

Tus HK también están tristes de que te vayas, para ellos también es doloroso. Haz que tus últimos días con ellos sean preciosos.

Alix (Francesa, au pair en Grecia): “La pequeña me abrazaba todo el rato y me decía que no quería que me fuese y que me iba a estar abrazando durante todo el día y toda la noche  y me escribió una carta diciéndome que soy la mejor au pair del mundo.

Emma (Mexicana, au pair en Inglaterra): “La semana transcurrió normal, yo sólo podía pensar en que era la última vez que iba a cuidar a mis mugrosos así que traté de abrazarlos cada vez que podía y de decirles que los adoraba muchísimo.

Edith (Inglesa, au pair en Francia): “Estaba viendo con mi host mum y el mayor “Ice Age” y al final le dice la madre al niño: "le vamos a decir a Ana cuando se vaya: que no nos olvide que nosotros nunca la olvidaremos"… casi me pongo a llorar como una magdalena.

El saber que te quedan pocos días te va a ayudar a llevar ciertas situaciones con más calma y relajación. Ya no es momento para enfrentamientos, sino para disfrutar de lo último que te puede ofrecer tu vida de au pair.

Kaisa (Finlandesa, au pair en Canadá): Con mi HF la cosa va muy bien, ahora que me queda poquito tiempo me la estoy llevando mejor que nunca porque si algo malo pasa me digo a mi misma “relax que ya casi te vas de aquí, son tus últimos días”. Mis niños están creciendo muy rápido y yo me estoy poniendo nostálgica porque ahora una “aparecida” (la futura au pair) los va a cuidar y yo no voy a estar aquí para decirles que está bien y que no… me volví medio mamá, los siento casi míos.

Todo lo que vas a echar de menos


Cuando queda poco tiempo antes de que te vayas, empiezas a pensar en todo lo que echarás de menos cuando estés en tu casa y hayas vuelto a tu “vida normal”. Razón demás para aprovechar al máximo y disfrutar de todo antes de que se termine.

Eli (Francesa, au pair en Irlanda): “Quiero aprovechar todo, cada momento, porque todo esto lo voy a echar de menos cuando vuelva a casa. Toda mi vida recordaré mis dos meses siendo irlandesa, mi Irish home, mi casa, mis Irish family.... Es cierto que he tenido algunos problemillas con mi HM pero cada día estamos mejor. Cada día tenemos más confianza.

Delphine (Francesa, au pair en Estados Unidos): “Hay días, como el de ayer, que me los paso enteros pensando en lo que voy a echar de menos a las niñas, que sólo me quedan 15 días de ellas, de la casa, que tengo que disfrutadlos al máximo, que se me van a pasar rapidísimos.

Melanie (Colombiana, au pair en Inglaterra): “Voy a echar de menos a esas dos enanas una barbaridad. Imaginad que convivís con ellas cada día durante diez meses, que sí, que te despiertan temprano, que la pequeña es muy muy ruda cuando quiere... pero son partes de ti. Se te ha hecho tan normal verlas cada día que ahora es muy chocante saber que no las vas a ver más, y que si lo haces será dentro de bastante tiempo, cuando tengan otros tamaños y sean otras personas diferentes.

Agathe (Francesa, au pair en Portugal): “Tampoco puedo dejar de pensar en lo mucho que voy a echar de menos a mi HM, su ayuda infinita, sus miradas de complicidad, sus charlas por la noche cuando la casa está tranquila, sus pérdidas de paciencia con los niños, su confianza, su amistad... Así como las canciones de mi HD al atardecer, su sonrisa tranquilizadora, su capacidad para escuchar.

 

Las maletas (otra vez…)


¿Te acuerdas de la dificultad de meter toda tu vida en una maleta, todo lo que te sería absolutamente imprescindible para irte de au pair? Pues ahora tienes que llevarte no sólo lo que trajiste, sino además todo lo que compraste en tu nuevo país.

Maya (Boliviana, au pair en Estados Unidos): “La maleta: no sé porqué lo pongo en singular. Juro que no soy ninguna loca de las compras, todo lo contrario, tampoco he comprado tantísimas cosas aquí, y bueno, me es completamente imposible volver con la misma cantidad de equipaje que cuando vine. Ya tengo mi maleta llena y cerrada y mi armario está aún lleno de ropa ¿mi solución? pagar una maleta extra y comprarme una maleta nueva. Hoy empiezo a llenarla, pero sé que hay cosas que tendré que abandonar a su suerte. En total mi equipaje serán dos maletas grandes, una maleta pequeña y una mochila.

Malena (Española, au pair en Alemania): “Al venirme una maleta de 21 kg y la de mano de 9. Al volverme: dos cajas de 15 kg cada una (en su mayoría libros y apuntes de alemán, más libretas y una carpeta) y toda la ropa de verano, porque mi maleta iba llena de los apuntes de la universidad que no me fiaba de mandar en cajas, la maleta de 24 kg y una de mano de 13. Apocalíptico. Es lo peor de todo el tema del equipaje, y es cuando te acuerdas de cuando estabas en España haciendo las maletas para venirte y pensabas "¿esto me lo llevo? ¿esto no me lo llevo? ¿me llevo el secador?" y te ríes ahora porque no sabes cómo narices llevarte el secador de vuelta.

Regalos de despedida


Regalos a la llegada, regalos a la salida. En general el momento de la despedida es la ocasión de intercambiar regalos. Con un poco de suerte, la HF recordará las restricciones de peso de tus maletas y te regalará algo ligero. Un regalo muy apreciado por las familias son las fotos de tus HK contigo, queda como eterno recuerdo de los meses que viviste con ellos.

Carlota (Mexicana, au pair en Estados Unidos): Por la noche les di a la familia un álbum de fotos que había hecho para ellos tipo Scrapbook. La anterior au pair les hizo uno, así que pensé que sería una buena idea hacérselo del mismo estilo y lo tuvieran del tipo "colección". Les hizo mucha ilusión y todos me dieron las gracias. Aunque tratan muy mal las cosas y no sé en qué estado estará el álbum en un mes, pero eso ya es cosa de ellos. La verdad es que lo hice de corazón así que espero que lo puedan valorar de ese modo.

Clemencia (Chilena, au pair en Canadá): “Por la noche me hicieron un regalo muy chulo: una caja de madera con tarjetas y sobres para escribir. Lo malo del regalo es que pesaba lo suyo y hacer hueco en la maleta de una au pair a un día de terminar su año para un objeto pesado inesperado no es cosa fácil. Así que cuando yo digo que en este país no piensan de forma funcional, por algo lo digo. Pero bueno, ya dejo de quejarme que al final todo salió bien y el regalo me gustó mucho. Yo las había hecho un montaje fotográfico con las fotos de todo el año y les gustó mucho.

Alex (Inglés, au pair en Francia): “Las niñas estaban viendo la tele. Les di mi regalo, un álbum de fotos, cuando terminaron de desayunar. ¡¡Les encantó!! Y a mi HM también le gustó mucho. Mi HK mayor no soltó el álbum en todo el día, y la pequeña lo veía una y otra vez.

Martine (Belga, au pair en Estados Unidos): Como mini regalo de despedida ando haciendo un scrapbook (dícese álbum de fotos) chiquitito con fotos de mis niños desde que llegué, aunque la verdad no es que tenga muchas. Se lo quiero dejar a mi reemplazo para que se los dé en Navidad, sería más nostálgico ¿no? Aunque me gustaría verles la cara a mis host cuando lo reciban. Quiero comprarles detalles simples para Navidad si el dinero me alcanza, entre ellos un set de vasos de cristal; desde que estoy aquí he quebrado alrededor de 6, ¡tengo el record! Mi HM me dijo que empezara a usar vasos de plástico como los niños.

Las despedidas


Ha llegado el momento más difícil: la despedida. ¡Cuántas cosas han pasado desde que llegaste hace unos meses! Has compartido tanto con tu HF, momentos excelentes y momentos horribles. Gritos y risas. Estrés y bienestar. Ha llegado la hora de despedirte.

Algunas HF organizan una comida, una cena o una pequeña fiesta de despedida para su au pair.

Angie (Irlandesa, au pair en Italia): “El jueves fue la despedida con la familia, el día fue normal y por la noche comimos tarta y me dieron mis regalitos: dinero y un marco con un papel con las manos de los niños y dándome las gracias.

Firmina (Mexicana, au pair en Estados Unidos): Me prepararon una cena especial y cenamos en el salón, hicieron barbacoa, patatas, un montón de cosas ricas... y cuando tocaba el postre se fueron mi host mum, mis HK... y entraron de nuevo en el salón con una tarta con velas. Diciéndome que muchas gracias. Y claro... yo llorando. Les abracé y les dije que les quería mucho... No sólo hubo tarta, también compraron pasteles, otro tipo de tarta y helado. Se portaron genial. Después nos quedamos viendo la ceremonia de clausura de las olimpiadas y me host dad comentó: "¡Ay, te vas tú y te llevas las Olimpiadas! ¡Definitivamente no tienes que irte!". En qué momento... ahí empezó el drama. Yo estaba sentada en el sillón individual... vino mi HK como alma en pena y me dijo medio llorando: "¿abrazo?". Le abrí los brazos, se lanzó a mí, se enroscó, y empezó a llorar diciéndome: "No te vayas, por favor, no te vayas por favor". No dejó de llorar abrazado a mí en toda la ceremonia de clausura... sin dejar de decirme que por qué me iba, que no lo entendía... Cuando le dije que tenía que estudiar me dijo: "¡¡Pero puedes estudiar aquí, puedes estudiar en el ordenador!! Y si tienes alguna duda... hay muchos libros en tu habitación". Bendita inocencia infantil.

Puede ser el momento de pedir perdón, hacer borrón y cuenta nueva, dejar atrás los malos recuerdos y despedirse con pensamientos positivos.

Clotilde (Francesa, au pair en Inglaterra): El jueves pasado estuve cenando con ellos, fue “La última cena” y la HM estuvo hablando conmigo y me pidió perdón. Me dijo que creía que había sido muy estricta conmigo y que se había enfadado muchas veces, y que lo sentía mucho porque normalmente no es así con sus au pairs, que era porque debido a su impaciencia, le cuesta mucho explicarme las cosas para que la entienda, y que lo sentía mucho. Pero que le había encantado yo, y que me iban a echar mucho de menos.

Dejar una notita que puedan descubrir cuando ya te has ido es una idea muy bonita y seguro que les gustará a todos.

Jackie (Norteamericana, au pair en Ecuador): “Antes de salir hacia el aeropuerto he escrito una nota para mis niñas diciéndoles que he tenido un año genial y lo he pasado muy bien con ellas y se la he dejado encima de la cama. La encontrarán cuando vuelvan del colegio.

Es muy difícil no llorar cuando te separas para siempre de personas que son ahora como tu familia, no intentes aguantar las lágrimas, expresar tu pena es totalmente normal.

Jade (Francesa, au pair en Italia): El drama empezó cuando mi host mum llamó para decirme que le era imposible salir del trabajo y que tenía que despedirse de mí por teléfono... Lo que lloré... mucho, muchísimo. En la cocina, teléfono en mano... y llorando a lágrima viva... De hecho ahora se me saltan las lágrimas... soy un poco tonta.

Elisabeth (Venezolana, au pair en Estados Unidos): Y mi niño se enganchó a mí llorando como nunca le había visto llorar, seguido de mi niña, pidiendo por favor que no me fuera... Empecé a llorar muchísimo, abrazándonos los tres, diciéndoles que les quería mucho, que les iba a echar de menos... Mi niño no paraba de llorar, decía que no me iba a dejar irme, que si no me soltaba yo perdería el autobús... Estuvimos así como cinco minutos, abrazados los tres llorando. Hasta que mi host dad les dijo que me soltaran o yo perdería el autobús (a lo que respondieron ¡Es lo que queremos!). Finalmente tuvo que arrancarlos, literalmente, de mí... El problema es que cuando arrancaba a la pequeña, se volvía a enganchar su hermano, y viceversa... Les di mil besos, mil abrazos y hubo muchas, muchísimas lágrimas... Me despidieron desde la ventana llorando... y les perdí de vista...

Laura (Peruana, au pair en Canadá): El fin de semana pasó, yo terminé de empacar y el lunes tuve una pequeña reunión con mi HF, hicimos galletas de navidad, conversamos, nos reímos, lloramos (mi HM lloró conmigo) y me dieron un hermoso scrapbook digital con fotos mías y de los niños. Yo les entregué un par de regalos y me despedí de mi HM porque ella salía al día siguiente muy temprano a trabajar y no la vería más. Fue demasiado triste, no podía aguantar las lágrimas.

Cuando te vas no sólo dejas atrás a tu HF, sino también a todas las amigas que has podido encontrar durante tu estancia.

Odette (Belga, au pair en España): “He abrazado a la señora que viene a limpiar, con la que he pasado horas y horas de conversaciones en las que he aprendido muchísimas cosas de la vida de una persona que tiene que emigrar de su país, tras años de trabajar como maestra allí y limpiar la casa de otra gente que no habla su idioma para que sus hijos puedan estudiar.

Louisiana (Ecuatoriana, au pair en Estados Unidos): “El domingo por la noche acompañé a mi amiga Mari a la estación de Grand Central. Nos habíamos prometido hacerlo rápido y lo más indoloro posible. Nos abrazamos, le di gracias por este año, ella me las dio a mí ya con la voz quebrada. Nos “desabrazamos”, nos dimos la vuelta y cada una anduvo para su lado. Yo aguantando las lágrimas…

Quizás lo más difícil y doloroso sea despedirte de tus HK. Te han llevado mil veces al borde de la locura, te han dado miles de besos, te han hecho enfadarte, te han hecho reírte y ha llegado el momento de decirles adiós, de salir de su vida.

Alexia (Española, au pair en Inglaterra): Esta mañana, ha sido la despedida final… mis niñas. Una vez que se fueran al colegio ya no las vería más. La peque me ha dado mil besos y abrazos y la mayor lloraba y se me abrazaba y no se quería ir al colegio y me ha hecho jurar que mañana vamos a hablar por Skype.

Los HK más pequeños no se dan realmente cuenta de lo que está pasando, quizás sea mejor así.

Angela (Argentina, au pair en Estados Unidos): A la mañana siguiente me levanté muy temprano, no fui capaz de dormir mucho. Alisté todo y esperé a que mi HD volviera del trabajo para llevarme al aeropuerto. No podía del dolor de estómago, me sentía horrible, nerviosa, triste, ¡tenía una cantidad de cosas en la mente! A mis niños los abracé, les dije cuánto los quería, me despedí llorando obviamente y me fui, pero ellos aún no entendían bien que pasaba. Mi HK vio mis maletas y me preguntó adónde iba, yo lo único que podía decirle era que iba a estar con mi mami y él me miraba pensativo.

Paola (Italiana, au pair en Irlanda): “Lloré al darles los regalos el viernes por la mañana, fue muy triste. Triste de lamentable, digo. Los críos felices porque tenían regalos y yo llorando. No se daban cuenta de que eran regalos de despedida.

Los HK que han tenido muchas au pairs a lo largo de su vida ya saben cómo funciona, saben que estás con ellos por un tiempo limitado, que después vendrá otra y así. Eso no significa que no te quieran y no sufran tu partida, es que han aprendido a interiorizar su pena, porque saben que no pueden cambiar nada.

Vicenta (Uruguaya, au pair en Estados Unidos): “En el momento de la despedida, no lloré nada, luego por la noche un poco por una mezcla de cosas, pero es por el choque, llevo deseando tanto volver tanto tiempo que ahora esto para mí en parte es positivo, pero triste. ¡Es súper raro todo! jajaja. No lloré, las niñas tampoco, porque están muy acostumbradas. Sólo les deseo que encuentren una au pair que se quede mucho tiempo con ellas y no tengan que pasar tantas veces por esto.

Sentimientos encontrados


¿Recuerdas esta mezcla de sentimientos que sentías antes de irte como au pair? Miedo y estrés se mezclaban con las ganas y la alegría de irte. Pues ahora tenemos lo mismo, lo único que cambia es el destino del avión…

Gisele (Española, au pair en Alemania): “Pero, centrándome en el presente, puedo decir que me siento en un punto con sentimientos totalmente contradictorios: por un lado me apetece llegar a España, y es que echo terriblemente de menos a mi familia y mis amigos; pero por otro no soporto la idea de irme de aquí y dejar lo que para mí es ahora mi vida: esta familia, este idioma, estas costumbres, estos horarios, este ritmo.

Justine (Belga, au pair en España): “Menos de 2 meses, en realidad como mes y medio; eso es lo que me queda de au pair. Cuando digo eso una cosa rara me recorre el cuerpo; es que aún no me lo creo, todo ha sido tan rápido. Antes de venirme no podía pensar en otra cosa más que en mi llegada, y ahora, en lo único que pienso es en mi regreso. ¿Feliz? Digamos que sí, eso habrá que responderlo después.

Alice (Inglesa, au pair en Austria): “Quiero estar en casa y aquí al mismo tiempo. Quiero que llegue el día de volver y no quiero que llegue nunca. Echo de menos el verano en mi país y no lo echo de menos. Y así todo el día. A la conclusión que he llegado es que me voy a clonar y ya está, todo solucionado.

Juana Carlota (Boliviana, au pair en Estados Unidos): Ahora me paso los días contando los días que me quedan para irme, de todas las maneras posibles, por días de la semana, por números, por días que trabajo y días que tengo libres... Los cuento con muchísima ganas de que pasen y con muchísima pena de que pasen... Son sentimientos encontrados.

Inmaculada (Española, au pair en Francia): Tengo ganas de ver a mi familia y amigos, muchísimas ganas; pero a la vez me da una pena tremenda pensar en la idea de irme...

Ilda (Sueca, au pair en Estados Unidos): “Siempre creí que 12 meses era mucho, ahora pienso que es muy poco. Lo difícil no es sólo venir, también va a ser volver. Claro que quiero ver a mi familia, que no cambio mi querida ciudad por nada de nada. Pero pensando en todas las cosas nuevas que de algún modo una construye acá es difícil imaginar cómo hacer para volver a encajar en tu propia vida que dejaste en pausa.

Georgina (Irlandesa, au pair en Francia): “Y bueno, poniéndonos profundos, los nervios son diferentes que cuando vienes, sobre todo porque sabes la gente que te está esperando allí, y sin embargo, cuando viniste al principio no sabías del todo como iba a ser lo que te estaba esperando aquí, además no hay entrevistas por Skype, sólo conversaciones con tu madre, tu novio o alguna amiga, pero nervios hay, aunque sean diferentes, cada vez que lo piensas se te agarran al estómago. En mi caso es una mezcla agridulce, entre pena e inmensa alegría, porque aunque llegó el ansiado final, aunque me despediré de mi nada querida HM para siempre, también tendré que decir adiós a muchas cosas que me gustan de aquí.

Diane (Mexicana, au pair en Estados Unidos): Treinta días es lo que me queda… y a estas alturas todos los días me levanto con una emoción diferente: “me quiero quedar, extraño mi vida normal, quiero seguir aprendiendo, necesito un abrazo de mi mamá, voy a extrañar a mis niños, quiero mi vida de estudiante”, oh por dios, me estoy enloqueciendo de tanto pensar; pero es que para que sientan lo que yo pues ¡tienen que vivirlo!

Kendra (Sueca, au pair en Portugal): “¿Cómo me siento? Pues la verdad es que ahora mismo cansada, un poco nerviosa y muy emocionada. Aún queda un poco de la melancolía que me ha estado persiguiendo estos cuatro últimos días, pero la verdad es que tengo unas ganas locas de volver a ver a mi familia, a mi novio, a mis perritas… y sólo puedo pensar ya en eso.

Marcelina (Rumana, au pair en Canadá): Las cosas no son tan sencillas como: se acabó tu año, ve al aeropuerto y súbete al avión. Todo lleva un proceso y al igual que cuando se empieza esto de ser au pair te tiras unas semanas/meses (depende de cada caso) preparándolo todo, cuando se aproxima el momento de la vuelta pasa un poco lo mismo.

Véronique (Francesa, au pair en Italia): Muchos me dijeron que empezar esta experiencia sería difícil, pero nadie me advirtió que el volver a casa podría ser mucho peor.

Ruth (Inglesa, au pair en Francia): Fue un día raro, me daba mucha pena dejar a los niños pero tenía muchas ganas de irme, creo que no me daba cuenta de que igual no les volvía a ver nunca.

Yoli (Danesa, au pair en Italia): “Pero esto es así, es esa sensación agridulce que se siente. Por un lado te parte el corazón totalmente, porque las quieres mucho, pero por otro estás muy feliz porque vas a ver a tu familia, y vas a volver a casa que también la echas de menos.... Pero merece la pena todo por haberlas conocido, por haber estado con ellas. Siempre serán mis pequeñas HK.

Flora (Argentina, au pair en Estados Unidos): Lloraré, extrañaré mucho mi vida en USA, pero las cosas pasan por algo y ahora es tiempo de regresar a casa.


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