39. Ser au pair no es lo tuyo


Cuando decidiste ser au pair, pensaste en todo lo bueno que te podía pasar y todo lo malo que tendrías que aguantar, pero la realidad es diferente y te das cuenta de que ser au pair no es lo tuyo… No es que tu HF te maltrate o que tus HK sean niños muy difíciles, es sólo que no estás feliz, no te sientes a gusto, no te realizas como persona, te aburres, la soledad te pesa, estás cansada, quizás deprimida… Es normal sentirse desubicada y triste los primeros días, incluso las primeras semanas, pero si al cabo de un mes sigues sin sentirte a gusto, entonces sí que tienes que pensar en si ser au pair es lo tuyo o no.


Desilusionada


Cuando llegaste a tu nueva casa, estabas con miedo, estrés pero muchísima ilusión, ilusión por integrarte, abrirte a tu nueva familia y dar lo mejor de ti con los niños, está claro que la realidad siempre choca con lo ideal que te habías imaginado. Vivir en otro país,  en casa ajena, con personas que tienen otras costumbres y hablan otro idioma es muy complicado y es posible que tu día a día te lleve a cierta desilusión.

Laurence (Francesa, au pair en Inglaterra): “Ser au pair no era precisamente mi sueño. Los niños me gustan un rato pero no soy la chica sonriente que aparece en los folletines de las agencias de au pairs, que parece mostrar perenne devoción a los infantes. No. Alguna vez cuidé niños durante mi servicio social de preparatoria, tuve un par de pacientes a pequeña escala cuando daba mi servicio profesional en la universidad, y alguna vez sentí emoción al jugar con mis sobrinos. Pero nada más. Cambiar pañales y disfrutar siempre de las manos pegajosas de un niño no es precisamente una pasión para mí…

Juana Laura (Argentina, au pair en Estados Unidos): “Cuando una se inscribe para ser au pair piensa que va a ser el mejor año de tu vida, una experiencia increíble, mejorarás tu inglés, estudiarás, viajarás, harás mil millones de amigos y conseguirás una familia maravillosa en USA... Eso suena hermoso, pero, no es la realidad, ni siquiera está remotamente cerca de serlo. Ser au pair es un trabajo de niñera y todo, absolutamente todo aquí gira alrededor de eso. La agencia no te dice que tienes que limitar los estudios a cuando a tu HF le viene bien dejarte estudiar y cuando a ellos mejor les convenga. Tampoco piensas que si te toca pagar la gasolina de tu carro acabarás gastando el sueldo en sostener tu vida social, ni tampoco te dicen que tus vacaciones básicamente decididas por tu HF y que tu opinión poco cuenta, finalmente tampoco te dicen que por mucho que lo intentes para la mayoría de las HF siempre serás simplemente la niñera de sus niños (y a veces no tan niños) y no otra integrante de la familia.

Penny (Norteamericana, au pair en España): Odio la vida de au pair, me siento poco realizada. Aquí me siento bastante sola y fuera de lugar sin amigos de verdad, sin familia de verdad y con más normas que las que tenía a los 16 años...

July (Irlandesa, au pair en Francia): “Hay muchos días cansadores. Semanas que se hacen eternas, momentos en los que desearías poder dormir dos días enteros, días en los que no estás de buen humor, días en los que no tienes ganas de sociabilizar con nadie. Pasa, es normal y está bien. Se ponen muchas cosas en juego viviendo con una familia que no es la tuya. Amoldarse a los ritmos de la familia siempre es un desafío. A algunas se les hará más ligero y a otras no tanto.

Cansada


No te imaginabas que ser au pair podía cansar tanto, cualquier sea la edad de tus HK necesitan tu atención constantemente, a eso le añades las horas de “ayudar con las tareas básicas de la casa” (que pueden variar mucho de una HF a otra), más las horas de tus clases de idioma y te das cuenta de que estás cansada, muy cansada, demasiado cansada…

Caterina (Italiana, au pair en Bélgica): “Ya se empieza a sentir el cansancio, a veces es martes y yo desearía que fuera viernes, cuidar niños puede resultar agotador.

Cadi (Portuguesa, au pair en Canadá): “Estaba agotada y empezaba a estar algo frustrada por no entender bien ni saber cómo decir las cosas.

Alicia (Mexicana, au pair en Estados Unidos): “Estoy mamada de decir “no” y que reciba como respuesta un escandaloso llanto de un niño de casi 3 años. Odio cambiar alrededor de 12 pañales diarios, que mis niños de casi 3 años aún no sepan ir al baño solo, de los problemas mentales de uno de mis niños, de que el fin de semana siempre pase tan rápido, de querer irme de vacaciones y no poder. Estoy agotada de USA, de extrañar gente en México que no me extraña, de las malditas palabras incompresibles en inglés, de sentir que me estanqué y que no estoy mejorando, de la comida plástica que compran en esta casa (que no sabe bueno y aun así engorda).

Francesca (Italiana, au pair en Francia): “Llevo cuatro meses trabajando como au pair y el tiempo ha dejado de volar. Las semanas se volvieron más largas y los fines de semana más cortos. Empieza el lunes y trato de tener una buena actitud pero es casi imposible. La verdad ya ni me importa que pase con mis niños, hago sólo lo necesario para que estén bien, cambio pañales y les doy comida pero nada más. Sigo exhausta y mi genio va empeorando a medida que pasa el tiempo. Lo que me hace falta son vacaciones.

Charlotte (Norteamericana, au pair en Francia): Adoro estar con mis HK pero a veces termino tan cansada que sólo veo cama.

Laura (Chilena, au pair en Alemania): Ahora empiezo casi media hora antes, y mi HM casi siempre llega tarde así que termino media hora después, con mi HK todo el día, además de mis tareas. Se me hacen eternos los días.

Betty (Inglesa, au pair en Portugal): Cuando llega la noche estoy tan cansada que no tengo tiempo ni de apoyar la cabeza en la almohada que ya estoy dormida.

Felicia (Venezolana, au pair en Estados Unidos): Los días se me hacen larguitos, porque estoy unas 8h al día con las niñas yo sola. Aunque no son todos los días, pero mínimo 3 a la semana. La mayor está aún de vacaciones de verano, el 21 empieza el colegio, ya tengo muchas ganas.

Julie (Belga, au pair en Inglaterra): Yo no entiendo a los padres que contratan au pairs, o por lo menos a los que me han tocado a mí. Es de cajón que si la au pair hace mil horas, tiene menos ganas de jugar, de bailar, de hacer el tonto con los HK... Y así está siendo. El lunes empiezo a tope... pero voy decayendo a lo largo de la semana. El lunes aún tengo argumento para hacer parar de llorar a la niña cuando le entra una rabieta, hoy miércoles cuando empezaba a ponerse tonta ya he optado por darle golosinas, que se hace la niña buena para que le dé más y no llora. El lunes me río con sus trastadas, el viernes no paro de levantar la voz y de gritar.

Aburrida


Repetir la misma rutina, día tras días, semanas tras semanas, meses tras meses puede ser lo más aburrido del mundo. Tu trabajo de au pair exige rutinas porque es así cómo funcionan los niños.

Lavinia (Española, au pair en Inglaterra): Como mis HP trabajan desde aquí, me toca estar todo el día (y no exagero, es todo) en la sala de juegos con los niños para que no estén haciendo bulla y desorden, entonces la cosa se complica poquito a poco porque ya no sé a qué jugar con ellos, sobre todo con el bebé. Cuando me quedo sola con él no sé si jugar, si hablarle, si dejarlo que haga lo que quiera. A veces como que me canso y sólo lo miro de lejos esperando que no haga nada malo, se caiga o llore.

Nadia (Rumana, au pair en Canadá): Me siento mala au pair, porque llegué a un punto en el que no sé qué hacer en una casa, 8 horas diarias, con 2 niños de 2 años y medio y una bebé de 9 meses. ¿Cuidar a la bebé mientras los otros 2 juegan? La cosa se está volviendo rutinaria. Me levanto esperando que el día sea más emocionante que el anterior, pero como que nada cambia. Entre snacks y pañales yo me tiro en el sofá a ver a mis niños jugar mientras dejo a la bebé recorrer todo el tapete comiéndose los juguetes que encuentra. ¿Estará eso bien? No sé, no tengo ni idea si en eso se basa el trabajo de au pair o si la idea es que yo me la pase jugando con ellos… Pero es que a decir verdad yo no soy una maquinita de juegos, ya creo que se me acabó la creatividad, no sé qué poner a hacer a mi par de niños. A veces me los llevo al parque un rato, y eso es bueno porque salimos de esta casa, pero aahhgg, ahora hasta el parque me aburre…

Problemas con los HK e injusticias


Si te sientes mal, cansada y aburrida, los problemas corrientes que puedas tener con los HK te parecerán desproporcionados y te costará mucho más aguantar las injusticias que las au pairs pueden vivir. La relación con tus HK no se va a establecer en unos días, a veces necesitaréis semanas para conoceros y apreciaros, pero si al cabo de unos meses te siguen rechazando, hay un problema, no significa para nada que sea tu culpa, hay niños así, más desconfiados o simplemente peor educados.

Joshua (Inglés, au pair en Italia): Con el niño, la situación no cambia, casi podría decir que va a peor. Antes se abraza a un gato con pulgas que a mí, con tal de demostrarme que cualquiera es mejor que yo para él.

Es importante que tu HF esté consciente de los esfuerzos que haces y del trabajo que representa cuidar de sus hijos.

Isabel (Inglesa, au pair en Bélgica): Muchas familias infravaloran el esfuerzo de las cosas que haces con las niñas: ¿Que te has llevado a los tres niños a la piscina toda la mañana? ¡Anda, podrías hacerlo dos veces por semana! ¿Estamos locos? Eso es agotador.

Cindy (Irlandesa, au pair en Brasil): He tenido problemas con mis host parents, ayer por ejemplo una de las niñas se encerró a ver TV y yo pensé que estaba jugando y la madre se enojó que en vez de decirme: “sabes qué, a la próxima puedes verificar si está viendo la tele” o algo así, no, sólo grito que iba a romper todas las teles de la casa y salió de la casa azotando puertas gritando, y se fue súper enojada. Para empezar yo ni siquiera sabía que la niña estaba viendo TV, ya le habíamos dicho que no más TV y para colmo sale toda histérica, en vez de hablarlo conmigo después me envía un SMS diciendo que perdón, pero no quiere que sus hijos vean tanta TV, y yo ni siquiera le contesté porque creo que eso se habla en persona. Y en la noche en la cena la señora no llegó porque tenía trabajo pero el papá, así todo serio, ni siquiera me dirigía la palabra y yo así me sentía súper incómoda, pero ya al finalizar la cena me dijo que habían hecho como horarios para ver la tele, pero no sé, no tienen porqué enfadarse conmigo cuando yo no tengo ninguna culpa.

Soledad


La soledad es positiva cuando eliges estar sola para hacer lo que te apetece en ese momento, sea leer en tu cama, ver películas o salir a dar una vuelta. Pero la soledad es negativa cuando sientes que tienes ganas de estar con otras personas y no tienes a quién llamar. El hombre es un ser sociable y necesitas interactuar con otras personas, gente de tu edad o adultos, no sólo tus HK.

Elisa (Francesa, au pair en Inglaterra): Si alguien me hubiera dicho la soledad que iba a sentir yéndome como au pair, la verdad hubiera dicho no, que extraño mi casa, mis amigos, mi país, que platicas con alguien y nadie te entiende porque ellos no están viviendo lo que tú sientes, lo que tú vives.

Diana (Norteamericana, au pair en Suiza): Pasar a veces, nueve horas con mi HK que grita y patalea por todo, te revienta la cabeza. Necesito ver a personas que miden más de un metro y no llevan pañales.

Mathilda (Francesa, au pair en España): ¡Nunca, en toda mi vida, he tenido tantas ganas de conocer a gente como ahora!

Grace (Inglesa, au pair en Italia): Estar en un país que no es el tuyo, lejos de tu familia, en un entorno poco agradable, creo que es una de las cosas más duras que me han pasado. Intento estar bien, alegre, pero cuando estoy sola en mi cuarto no puedo evitar que me dé el bajón.

Nostalgia


Cuanto peor te sientas en tu nuevo hogar, más echarás de menos tu familia, tus amigos y tu casa. Al sentirte tan sola, notas que necesitas más que nunca el cariño, el apoyo e incluso la presencia de tu familia y de tus amigos.
Jacky (Inglesa, au pair en Francia): Es muy normal extrañar la vida “normal” cuando se está lejos y estar triste de vez en cuando, pero eso de tener nostalgia jamás en la vida me lo imaginé. Los últimos días me he preguntado más de 50 veces ¿por qué estoy aquí? ¿A qué vine? ¿Cuándo se me ocurrió la gran idea de venirme de au pair? ¿Vale la pena?

Tammy (Danesa, au pair en Inglaterra): Triste y aburrida de extrañar a mi familia, mi comida, mis amigos y mi país. Me quería volver y dejar todo tirado aquí.

Léa (Francesa, au pair en España): Hablo mucho con mi familia... Porque son mi sangre, ahora puedo valorarlos mucho más, pensar en la última vez que los vi me parte el alma, pero todos me apoyan en este sueño que tanto deseé desde pequeña. Quisiera tener a mi nona acá al lado mío, ella más que nadie me ayudó con esto y no me alcanzaría la vida para agradecerle por tanto... Y mi madre, por haberme hecho lo que soy… La verdad yo soy una persona muy fría y me cuestan las demostraciones de afecto, por eso nunca los hice sentir como correspondía, y me arrepiento mucho, ahora sí puedo entender a los que te dicen que "no valoras lo que tienes hasta que lo pierdes"...

Depresión


En casos extremos el cansancio, el aburrimiento, la soledad, la nostalgia puede llevar a un estado de depresión. Una depresión es grave y necesita tratamiento médico. Es importante detectar los primeros signos para tomar las medidas oportunas.

Sofía (Peruana, au pair en Estados Unidos): Tengo el esmalte de las uñas saltado de hace casi dos meses, no me preocupa si voy en pijama a dejar las nenas, no me importa si me peino antes de salir, estoy comiendo como si pasaran días entre una comida y otra, estoy comiendo entre comidas, estoy inventando comidas entre comidas. Dedico un fin de semana largo a ver una maratón de telenovelas para poder tener motivos para llorar, y me siento bien teniendo 'excusas' como si tuviera que dar explicaciones de por qué me siento tan vacía...

Zita (Rumana, au pair en Inglaterra): El domingo en la noche entré como en depresión... veía todo gris, quería correr no sé adónde...

¿Qué hacer?


Nadie más que tú tiene la respuesta. Lo primero que recomendaría sería hablar claramente con tu HF ya que a lo mejor las cosas pueden cambiar y mejorar tras una buena conversación (ver el capítulo ¿Cómo superar las crisis con tu HF?”). Cambiar de HF puede ser otra solución, quizás te pueda permitir trabajar en otras condiciones, más a gusto. Es importante siempre recordar porqué decidiste ser au pair, tus metas y tus objetivos pueden ayudarte a aguantar los pequeños inconvenientes de tu vida cotidiana. Como último, hay que saber aceptar que ser au pair no es lo tuyo y que te sentirás mejor volviendo a tu casa, entre los tuyos.

Hablar con tu HF


Mi primer consejo antes de tomar una decisión es hablar con tu HF, decirles lo que sientes, cómo vives tu estancia en su casa y tu malestar. Quizás cambiando algunas rutinas, dejándote más libertad o más tiempo de descanso se puedan arreglar los problemas.

Kimi (Danesa, au pair en Irlanda): Cuando llegué a esta casa, enseguida noté que iba a ser mucho más trabajo de lo que pensaba, me pasaba horas a solas con los HK, limpiaba incluso en mis horas libres para respetar la lista de todo lo que tenía que hacer. Cada noche lloraba, echaba demasiado de menos a mi familia. Empecé a perder peso, a estar siempre de malhumor… Quería irme pero no sabía cómo mis padres se lo iban a tomar. Una noche la HM vino a hablar conmigo, me abrazó y le dije todo lo que llevaba dentro. Lloré mucho también, para qué mentir. Mis HP decidieron cambiar algunas cosas, me quitaron algunas tareas de la casa y nos dimos dos semanas de prueba. También me apuntaron a un gimnasio que hay en la ciudad para que encontrara a gente de mi edad. Al final no sólo me quedé un año con ellos, sino que extendí seis meses más.

Cambiar de HF


Si crees que tu estado de ánimo se debe más a tu ambiente de trabajo que al trabajo de au pair en sí, quizás puedas probar encontrar otra HF. Estando ya en el país de destino, es más sencillo encontrar una familia. Esto no significa que la HF donde estás ahora sea mala familia, pero a veces la gente no encaja, así de sencillo. Encontrar otra familia puede permitirte continuar tu experiencia de au pair, seguir aprendiendo el idioma que elegiste y no abandonar tu proyecto. Avisa a tu HF actual de tu decisión para que puedan organizarse.

Corinna (Alemana, au pair en Inglaterra): Tengo que decir que, hasta ahora, el cambio fue increíble, el ambiente es mejor, la zona donde vivo es mejor, mi pieza es mejor, mi HK (10 años) me enseña inglés, me cuenta cosas, tengo alguien con quien hablar, le gustan los deportes, no tengo que estar vigilándola constantemente, trabajo menos horas, los hosts son súper relajados, tranquilos y muy divertidos, tengo de vecina a otra au pair alemana... ¿qué más podría pedir? Atreverme a cambiar de familia es lo mejor que me pudo haber pasado y ahora estoy segura de que mi año va a ser genial.

Recordar por qué eres au pair


Cuando decidiste ser au pair, tenías mil razones que te ayudaron a llevar a cabo tu proyecto. Los problemas y las dudas no deben hacértelas olvidar, son el motor de tu experiencia y cuando te asaltan la soledad, el cansancio y el aburrimiento, intenta sacar del fondo de tu ser los motivos por los que decidiste ser au pair y los que te harán terminar exitosamente esta aventura. Haz una lista de todos los puntos positivos de tu experiencia, de lo que te queda por conocer y valora todos los esfuerzos que has hecho hasta ahora. Tu actitud es la clave de tu éxito.

Rosalinda (Boliviana, au pair en Canadá): Estoy harta de mi Host family, estoy harta de no tener momentos de privacidad, sólo es lunes y camino por las paredes ya. Pero ese hartazgo no dura para siempre, otro día me siento con mucha suerte, por cuidar a dos bebes tan tiernos, por vivir donde vivo, por tener tanto para hacer en esta ciudad. Es como una ciclotimia permanente.

Blandine (Francesa, au pair en Italia): Hay que ser fuerte y poner primero la cabeza y no el corazón.

Makenzie (Norteamericana, au pair en Francia): Todos los días doy gracias por esta experiencia, y me digo a mí misma que debo tener paciencia y fuerza, porque esto no es fácil. Aquí es cuando uno se da cuenta de cómo son realmente las cosas, y aunque no estoy mal (porque hay muchas au pairs que están mal de verdad), sé que mi actitud es un 90% de esta experiencia, así que a ponerle muchas ganas al asunto.

María Luisa (Ecuatoriana, au pair en Estados Unidos): Es cierto que todo está en la mente, en cómo te ves tú, en cómo afrontas tú las situaciones. Si te pasas el día regodeándote en lo infeliz que eres, es evidente que serás incapaz de verle el lado bueno a las cosas. No sé en qué momento decidí cambiar el chip, pero sé que cada vez estaba más harta de mí misma y de mi actitud, así que dejé de pensar que trabajar de au pair era un castigo que me había impuesto (pensamiento irracional donde los haya) y me obligué a salir de mi modo croqueta. Asombrosamente, la sensación de desasosiego fue desapareciendo.

Volver a tu casa


Si realmente no encuentras ningún motivo que te haga seguir adelante con tu experiencia de au pair, entonces es mejor que vuelvas a tu casa. No tienes porqué sufrir, pasarlo mal y aguantar por encima de tus posibilidades. Durante tu estancia como au pair habrás aprendido mucho, no sólo en inglés, francés o alemán, sino también a nivel personal. Ningún error es un error si aprendemos de ello. No pienses en lo que van a pensar o decir los demás. Si tú crees que es mejor terminar tu experiencia de au pair, hazlo. Avisa a tu HF con bastante antelación para que puedan organizarse y vuelve donde te encuentras a gusto, sin remordimientos, tú sabes que has dado lo mejor de ti.

Daniela (Española, au pair en Inglaterra): Vuelta a casa antes de tiempo. Ya no puedo más, estoy harta, cansada, aburridísima, nadie se porta mal conmigo pero no puedo más, me pasaría la vida llorando… Decidí volver a mi casa. Hablé con mi familia y les dije que me regresaba, mi mamá estaba al pendiente de todo y claro que ya quería que me regresara, por mi parte sentía que no quería estar ahí sufriendo cuando no tenía la necesidad. Esto no es una derrota, definitivamente eran señales de que algo mejor me esperaría en mi país natal, y me llevo todo lo bueno y todo lo que aprendí aquí, que aunque sólo fueron tres meses aprendí demasiadas cosas y eso es lo que me llevo y a ponerlo en práctica en mi casa.


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