37. Pequeños sustos


Unos meses trabajando como au pair te va a dar para contar anécdotas durante por lo menos diez años, porque te puede pasar de todo, desde perderte en medio de la nada hasta sufrir ataques de gaviotas golosas… Pequeños sustos que se convierten en grandes risas… después.


Sustos con el coche


Ya sabes que debes ser extremadamente prudente cuando vas en coche, sea con tus HK o sin ellos. Conducir en un país extranjero donde rigen normas diferentes a las de tu país es difícil y tienes que estar atenta a todo. Aún así, es posible tener accidentes, pequeños y sin importancia pero que asustan de sobre manera.

Viola (Argentina, au pair en Estados Unidos): “No sé cómo es que me dieron el permiso de conducción en este país. Un día de esos en los que uno tiene afán, rayé el carro de mi queridísima Host Mom (dícese de una costosa e inmensa camioneta) por culpa de una de las barandas metálicas (desconozco el nombre) donde uno deja los carritos de supermercado. Casi me da un infarto. No sabía qué hacer, lo quería esconder, devolver el tiempo, hacerme la loca y no decirles nada… pero no, al final decidí decirles la verdad como siempre lo hago. Le mandé a mi HM un mensaje de texto llorando, avisándole que me había metido en problemas y que le había rayado el carro. No me respondió como por media hora, la más larga del mundo, y luego me mandó un mensaje corto que decía: “si los niños y tú están bien no hay problema”. ¡Wowww! Respiré, me tranquilicé y le agradecí por ser tan paciente y relajada. Cuando llegó a la casa le mostré el carro y le dije que yo pagaba el daño pero ella ni caso le hizo y me dijo que no había problema. ¿Habrá mejor Host Family que la mía?

Amanda (Mexicana, au pair en Estados Unidos): Por la tarde se me ocurrió ir a la Post Office porque tenía que mandar una cosa y en el camino tuve un problemilla: estaba yo en una intersección pero yendo con los niños no lo vi claro y no pasé. Como estaba un poco en medio tiré dos centímetros hacia detrás y la estúpida de detrás no se movió así que ¡pam! pero imaginaros el golpe lo leve que fue (a 0.01km por hora imaginaros) que los niños ni sabían porqué salí a hablar con la chica. Pues la cuestión es que no se había hecho nada, sólo mi coche tenía la marca del tornillo de su matrícula marcado por el parachoques... pues la tonta empieza a mirar, llama por teléfono... y al final me dice: “dame tus datos porque está rascado mi carro de aquí (al lado de la matrícula) antes no estaba.” Y yo... “¿what? es imposible, ha sido un golpe seco, tengo la marca de tu matrícula y para que tu coche esté rascado el mío también lo tendría que estar...” y me contesta: “ya, pero esto no estaba...” y yo flipando con la mentirosa. Total le doy mis datos y me fui a la post office y a la biblioteca, luego para casa y a esperar a la host mum. Cuando llegó se le conté y me dijo que no me preocupara que llamaría al seguro y que no pasaría nada porque no hay pruebas y que mucha gente hace esto y engaña.

Georgina (Peruana, au pair en Estados Unidos): Todo perfecto hasta que en mi regreso a casa ¡¡me estrello con un carro!! Bueno, no fue un gran accidente, sólo fue un pequeño rayado y un golpe en el parachoques, nadie salió lesionado pero la señora del otro carro llamó la policía y estuvimos cerca de una hora allí. Ya se imaginarán mis nervios ese día, mi cara de horror al verme involucrada en un accidente de tránsito en un país que no era el mío y con un carro que tampoco es mío. En fin… minutos después y pensando qué decir, decidí llamar a mi HM. Yo de entrada me imaginaba a mi HM llegando al lugar de los hechos, furiosa y lista para regañarme o algo así.... Primeros días saliendo sola con el carro y tengo un accidente. ¡¡Horror total!! Yo estaba asustadísima, no tenía idea cómo funcionan las cosas en este país al respecto (de hecho ni sé bien cómo funcionan en mi país, pues nunca he estado involucrada en nada similar)... ¿¿Pero qué creen?? Mi HM llegó y me volteó a mirar con una sonrisa gigante y preguntando qué había pasado y si yo estaba bien, ella divina tratando de tranquilizarme diciendo que estaba bien, que ese tipo de cosas pasaban y que no había ningún problema... Yo no podía creerlo, obviamente eso me tranquilizó mucho y más que miedo yo estaba apenadísima con ella, juré que me iban a quitar el carro por lo menos para mi tiempo libre y así, pero me dijo que podía seguir manejando sin problema...

Lucía (Venezolana, au pair en Estados Unidos): Viajaba por una autopista, que por lo general son rápidas, pero llegué a una zona donde había mucho tráfico y tuve que disminuir la velocidad hasta parar completamente... Lo malo fue que el hombre que iba detrás conducía muy rápido y distraído, cuando se dio cuenta de que tenía que disminuir velocidad ya era muy tarde y no alcanzó a frenar... lo que significa que me golpeó por detrás... Me empujó con fuerza fuera del carril y perdí el control del carro, cuando por fin se detuvo no pude hacer más que maldecir y desear que me comiera la tierra. No hubo ningún herido pero el ambiente se puso tenso con el montón de personas que parquearon y se acercaron a preguntar si todo estaba bien, la policía y los bomberos. Los dos carros quedaron muy lejos el uno del otro, la multitud y los carros parqueados a un lado de la autopista me hicieron pensar que había sido un choque múltiple... pero no. No dudé en llamar a mis HP, tomé mi celular y les dije sin rodeos que había tenido un accidente y que no sabía qué hacer. Ellos también habían salido de paseo por el mismo camino y ya estaban a punto de parquear en un lugar para hacer un picnic, otra cosa popular por esos días. Pues sí, les dañé el plan y tuvieron que dar media vuelta y atender el accidente. Me sentí horrible... estaba muy nerviosa, me temblaban las manos y lloré un poco. Cuando llegó mi HM corrí a abrazarla y me eché a llorar tal cual niña chiquita, ella me decía que todo estaba bien, que no me preocupara... Llegó mi HD y también lo abracé, yo necesitaba algo de afecto y eso fue lo que me salió sin pensarlo. Mis HP fueron lo más comprensivos de este mundo, me dijeron que no me preocupara porque claramente no había sido mi culpa y le hubiera podido pasar a cualquiera, que tenía que estar feliz porque estaba bien y que el dinero es lo de menos, que lo íbamos a solucionar. Tres días después la compañía de seguros anunció la pérdida total del carro porque repararlo sería muy costoso. Tuvieron que comprar otro.

Ten cuidado con las señales y la importancia que cada país le da al respeto de las mismas. Aunque a veces una multa trae un nuevo amigo.

Marta (Española, au pair en Estados Unidos): Estaba llevando la niña al colegio y hice dos “stop” como si fueran “ceda al paso”, dentro del vecindario en calles que apenas pasa nadie pues una es que lo hace sin darse cuenta. La cosa es que el sheriff sí se dio cuenta y me paró para ponerme una multa. ¡Estupendo! yo con cara de ángel por si me perdonaba pero no, me dio el ticket sin precio, sólo con día y hora para ir a Court... Total que le mandé un mensaje a mi host mum y todo explicándoselo y tal, porque oye, a lo hecho pecho es lo que hay, el miedo no vale para nada. Total que yo ya decía hoy no salgo más de casa que seguro que la lío más... ya estuve buscando la manera de ahorrarme ir a court y todo el rollo cuando recibí una llamada. Ya me había llamado antes pero no me dio tiempo a coger el teléfono y tampoco conocía el número así que no le hice caso pero la segunda vez ya me pareció raro así que cogí el teléfono y era el sheriff que me dijo que como mi carnet era temporal que me quitaba la multa y me lo dejaba en un simple aviso. Bueno, seguí hablando con él y ya somos amigos en Facebook. ¿Cómo pasan estas cosas? pues no lo sé, pero bueno, a unas malas ya tengo un amigo sheriff por si acaso y ya no tengo que ir ni a juicio ni pagar nada.

Sustos con la hora


Cuando llegas a tu nuevo destino, no olvides poner tu reloj, tu teléfono y todo lo que te pueda indicar la hora a la hora correcta, evitarás así pequeños sustos, por llegar demasiado tarde o demasiado pronto.

Adèle (Francesa, au pair en Inglaterra): “Antes o después tenía que pasar... ¿El qué? Pues lo inevitable cuando después de llevar más de un mes en Inglaterra aún no le has cambiado la hora al móvil, y tú sigues viviendo ahí en tu felicidad hora continental restando una cada vez que miras el reloj ¿pero qué pasa? que antes o después iba a llegar el momento... el momento en el que se me olvidara restarla, os pongo en situación: estás tranquilamente en el ordenador, ves las 3:10 y sales volando rápida cual rayo porque en 5 minutos tienes que estar en el colegio, que está a 3 minutos, pero claro, tienes que bajar las escaleras, que aquí te sientes como en una de las torres de Hogwarts, que empiezas a bajar escaleras y parece que nunca ser terminan, así que en estas bajas las escaleras tan rápido que podría considerarse nuevo deporte digno de las olimpiadas y sales (corriendo también, por supuesto) por la puerta de la calle. Y justo ahí, ni antes ni después, justo cuando cierras la puerta y sales por la verja de casa... un pensamiento repentino se te viene a la cabeza... ¿Y si...? Así que coges el móvil, lo sacas lentamente temiéndote lo peor... lo desbloqueas... y ves que efectivamente pone 3:15... o lo que viene a ser lo mismo, que no te has dado cuenta de restar la hora y son las 2:15. ¿Y ahora qué? Opción A: volver a casa apenas un minuto después de haber salido y que tu host dad se dé cuenta de lo tremendamente palurda que has sido. Opción B: ir al colegio dando una vuelta, intentando convertir 3 minutos en 60. Y oigan, como yo soy de retos, pues allá que me fui... Claro, obviamente, ni siguiendo el camino más largo que fui capaz tardé mucho más de 10 minutos en llegar a la puerta del colegio, así que me fui a investigar un poco por ahí, a ver que me encontraba, y pues que me encontré unos jardines muy guachis, casi me muero con la alergia, pero eso es secundario, así que al final mereció la pena haberme equivocado, porque si no no habría descubierto los jardines y realmente merecen la pena. Habría sacado fotos, pero claro, como "llegaba tarde" salí de casa nada más que con las llaves...

Algunas au pairs juegan a la perfección el papel de la bella durmiente… aunque pocas veces les venga a despertar un apuesto príncipe.

Rose (Alemana, au pair en Canadá): ¡Me quedé dormida! se me murió el móvil porque yo pensaba que estaba enchufado pero se ve que no. Total que a las 7.15 (normalmente a las 7 ya estoy en la cocina) me vino el HD (cada viernes o el padre o la madre no trabajan) a llamar a la puerta... Menos mal que fue en viernes y que estaba él sino el niño hubiera llegado tarde. Me sentí mal de que hubiera pasado pero tampoco me dijo nada la familia, supongo que un error lo tiene cualquiera y a mí se me murió el teléfono y la alarma no sonó... y nunca me he dormido así que supongo que no pasó a más porque era la primera vez... pero me sentí mal igual aunque nadie habló más del tema.

Liz (Norteamericana, au pair en Italia): “El día de hoy empezó corriendo, la razón muy simple, en un acto de pura inteligencia por mi parte me olvidé de poner el despertador, yo juraría haberlo puesto pero la evidencia fue muy grande. Por suerte mi reloj biológico me despertó a la hora que tendría que estar abajo y corriendo me vestí y salí disparada escaleras abajo, llegué unos dos minutos tarde, pero mi host mum me dijo que todo bien, que “no problem”, de hecho que fuese a desayunar. Para los días siguientes me he asegurado cinco veces por lo menos que la alarma estaba puesta.

Sustos perdiendo cosas


Hay personas más despistadas que otras y si es tu caso, procura tener más cuidado aún, sobre todo con los papeles muy importantes que no puedes perder.

Delphine (Belga, au pair en España): Estaba en el aeropuerto mirando tiendas cuando de repente oigo que dicen mi nombre por megafonía y algo sobre pasaporte y pienso: “¡¡mi pasaporte!!”. Ahora me río pero imaginaros el momento de pánico, pasé de tener frío a sudar como un pollo y no sabía a dónde ir... Así que obviamente me fui para el mostrador más cercano y me consolé pensando en voz alta (para verme): “si han dicho mi nombre es que tienen mi pasaporte” y si... ahí estaba. Es la tercera vez que estando en un aeropuerto voy al baño y me olvido el pasaporte porque lo llevo en la mano e inconscientemente lo dejo encima de algo y me olvido, lo que las dos veces anteriores la chica que entraba después pues se daba cuenta y me lo daba... Éste ya ha sido un aviso más gordo... La próxima vez lo pierdo seguro, si es que soy un desastre.

Alana (Mexicana, au pair en Estados Unidos): “Otra de las cosas que me ocurrió aquí fue que perdí el formato I-94. Es un papel blanco desprendible que te entregan cuando entras a USA y que debes devolver el día de tu salida. Ese papel generalmente te lo pegan al pasaporte, pero mi “queridísimo” oficial de inmigración que me trató súper mal y no fue nada amable no me lo pegó, y por ende, terminé perdiéndolo. Cuando fui a sacar el número del Social Security me lo pidieron y me vine como loca a mi habitación a buscarlo pero nunca lo encontré. Averiguando en internet y con mi responsable de agencia au pair me di cuenta que tenía que reponerlo, porque tengo que tenerlo para salir de este país, y eso tiene un costo de 330 dolaritos. Mi cara se puso blanca, yo estaba deprimida, pensando en toda esa plata y en qué iba a hacer. Decidí esperar 1 ó 2 meses a ver si de pronto lo encontraba por casualidad. Pasaron 5, 6, 10 días y nada. Un día (como el día 12) estaba con una amiga tratando de organizar un poco mi cuarto, abriendo cajones, botando cosas y de pronto vi un libro que me traje de Colombia muy interesante, cuando lo abrí encontré el papelito aquel. Saltaba de la felicidad de ahorrarme esos 330 dólares. Fue increíble, salí corriendo por toda la casa a mostrárselo a mi HF.

A veces las cosas se pierden y a ti te toca encontrarlas en los rincones más improbables de la casa de tu HF.

Lisette (Francesa, au pair en Alemania): El niño pequeño tenía su primer día de clases, yo lo tenía que ir a dejar y no encontraba las llaves del auto. Ya iba tarde y busqué por todo el universo para encontrar las llaves, bueno, al fin, las encontré ¡estaban a dentro de las botas de agua del niño! Casi mato a alguien...

Cuanto más pequeño es un objeto, más fácil es perderlo, pero aquí un ejemplo de que se puede llegar a perder algo tan grande como el coche de tu HF.

Caterina (Chilena, au pair en Estados Unidos): Perdí el auto: salí del gimnasio, bien de noche, y no lo podía encontrar, ni el estacionamiento era tan grande, ni había tantos autos ¡casi me da un ataque! Apretaba el botón que se supone que hace que el auto haga un ruido para encontrarlo, apretaba el botón de las puertas, para que hiciera luz ¡y nada! Ya estaba pensando en entrar al gimnasio y decir que me habían robado el auto, o llamar a mi HD a ver qué hacía, hasta que decidí caminar un poco más y lo encontré escondido atrás de una camioneta. Terrible susto me pegué.

Sustos perdiéndote


¿Hay algo peor que perderte en un sitio absolutamente desconocido? Es un miedo que tienen la mayoría de las au pairs, desgraciadamente a muchas les pasa, pero todas encuentran la manera de volver a casa de su HF.

Suzana (Española, au pair en Francia): “Cuando terminó la clase, me puse en camino a la estación de tren, llegué y miré que mi tren número 5 salía a las 12:50 del andén D, a esa hora me fui para mi andén, y vi que el tren no era él de siempre, así que para asegurarme de que no me equivocaba le pregunté a una mujer que trabaja en la estación si era el tren destino tal, y ella me dijo que sí... allí que me monto, y en esto que empiezo a tener una sensación de que me he equivocado y que ése no es mi tren, una parte de mí decía: "bájate, y si es éste ya cogerás otro" y otra parte me decía: "si la mujer que trabaja en esto te ha dicho que es éste, ella no se va haber equivocado, quédate", pues eso… decido quedarme, no hacer caso de mi instinto... El tren empieza a funcionar y en esto el mensaje típico "señores y señoras, están a bordo del tren número 0 con destino bla bla bla...". No puedo decir que más dijeron porque no tengo ni idea, mi corazón empezó a ir súper deprisa, tenía claro que mi número de tren terminaba en 5 y este terminaba en 0, algo pasaba... decidí preguntarle a un señor que estaba a mi lado y me dice que él no habla francés, que japonés o inglés, tampoco español... le pregunto a un hombre francés, que ese tren hacia donde iba y donde paraba. Y en esto que me dice, que va destino Toulouse, no va a parar antes, son dos horas de viaje, me pongo súper nerviosa, y el hombre me dice que me tranquilice que así podré ver la ciudad... Bueno en esto que le explico que debo de ir a por lo niños al cole y tal y me dice que busque al controlador... Allí estoy, en un país extranjero, un tren que no es el mío, y agobiada porque no llegaré a por los niños... Como puedo se lo cuento al controlador cuando lo encuentro, (no podía hablar, los nervios no me dejaban, ni francés ni español, nada), le digo que tienen que parar el tren, que yo me tengo que bajar, y me dice que lo siente pero que es un tren directo y que no lo pueden parar... Yo estaba sin saldo en el teléfono para poder llamar a la familia y decirle lo que pasaba, tampoco tenía mucho dinero para poder volver... Como fue una equivocación no me hicieron pagar el viaje "uf menos mal", había otra chica conmigo la cual también se había equivocado. El controlador nos dice que debemos de bajar cuando paren, esperar allí una hora y después coger el tren a las 15.50 para Sète, allí llegaría a las 17.40 y saldría un tren a las 17.50 para mi ciudad… Pues le pido el teléfono al controlador, y entre lágrimas llamo a la madre para explicarle la situación, y como no me entendía lo que le estaba diciendo, me dijo que no me preocupase que me llamaba más tarde cuando me tranquilizara.... así lo hizo, me llamó y ya algo más tranquila le dije que había un problema (que problema, problemón), le cuento toda la historia y le digo que no podré recoger a los niños, que no llego, y se portó muy bien conmigo, me dijo que no me preocupase por los niños, que me tranquilizara, que ella se ocuparía y que me preocupase por mí, y que llegara cuando fuese posible. Y así pasé todo mi día en el tren, sin dinero, sin comprar ni un billete y con miedo de que me dijeran de bajar en alguna estación que no era la mía por no tener dinero, por suerte eso no paso y ¡¡¡llegué a la casa!!! Luego el niño grande me preguntó que qué había pasado y le conté... y riéndose me dijo que por qué había montado en ese tren y pasó toda la tarde restante riéndose de mí.

Aude (Francesa, au pair en Estados Unidos): He tenido que llevar a Alex al Bat Mitzvah de uno de su clase y buscando la sinagoga ¡nos hemos perdido! ¡¡Hemos llegado 45 minutos tarde!! Pero no pasa nada porque Alex no quería ir así que él estaba encantado, jajaja.

Rita (Argentina, au pair en Estados Unidos): Estaba tan tranquila haciendo mis rutinas de cada día. Pero al llegar a la parte en que la madre lleva a los niños a karate y los recoge y yo cuido a la niña mientras tanto, hubo un cambio. La madre me dijo que ella los llevaba, se iba a hacer recados y yo los iba a recoger con la niña. Me dijo que saliera a las 6:15, yo, que tenía esa intuición femenina de que algo iba a salir mal, decidí salir a las 6:05, por si las moscas... Todo parecía correcto, sólo había ido una vez con los niños, pero ellos son el mejor GPS del mundo. Pero esta vez iba sola… Así que todo bien hasta que llegó un punto en el que empecé a intuir que el momento "recalcula" estaba cerca, pues no fue del todo así, el GPS me decía que había llegado a mi destino cuando me encontraba en una enorme autopista de no sé donde, obviamente tomé la primera salida y lo volví a intentar... ¡mismo error, misma autopista, misma salida! Algunos listillos pensaréis ¿cómo puede cometer el mismo error, seguido, dos veces? bien queridos... Aquí las señales no existen, los letreros... no los entiendo aún, y las calles parecen todas las mismas, y la oscuridad en el bosque no tiene desperdicio (también podría mencionar que mi sentido de la orientación es escaso o nulo pero no lo haré). Total que faltaban 3 minutos para que los niños salieran y yo estaba muy perdida… Decidí llamar a la madre, y ella me hizo la razonable pregunta: ¿pero dónde estás ahora? lo más cerca que yo podía darle a una descripción del lugar sería la siguiente "en el 3º árbol pasando la 2º familia de ciervos y la primera ardilla a la derecha", por esa razón decidí decirle que no tenía ni idea y que buscaría la tienda/gasolinera/algo con luz más cercano y preguntaría. Y encontré la típica tienda que suele ser asaltada a media noche, allí estaba yo, con la niña, y le dije al dependiente si podía hablar con mi HM y decirle dónde estaba, después volvió a pasarme el teléfono, ella me explicó cómo volver a casa y después de mis titubeos y mis dudosos "ajamm..." me dijo que mejor me esperara allí que ella me vendría a recoger. ¡Cuando apareció casi lloro de la alegría! Le dije que lo sentía mucho y ella me dijo que estas cosas pasan. No se le dio más importancia. Los niños me dijeron que no era la primera au pair que se perdía, que parece que no pero escuchar las desgracias de las demás au pairs reconforta.

Sustos con tus HK


Cuidar de tus HK es tu meta absoluta y estás muy pendiente de ellos, te sabes sus horarios, lo que les gusta, no les gusta, cómo actuar en caso de eso o lo otro. Y un día pasa algo… Claro está que los casos indicados a continuación no tuvieron ninguna consecuencia grave, sólo un inmenso susto tanto para la au pair como para el resto de la familia, pero ten cuidado, tienes mucha responsabilidad entre las manos.

Se te olvida la alergia de tu HK y le das justamente lo que no debe comer o beber…

Amy (Inglesa, au pair en Francia): Sin querer le di una bebida que contenía leche a mi host kid (es alérgica) y no pasó nada porque me dijo que le dolía la lengua y enseguida lo miré bien, le quité la bebida y le di medicina y no pasó nada de nada, estuvo bien y los síntomas no le duraron más de cinco minutos pero... ya sabemos cómo se pagan aquí los errores así que estuve bastante preocupada por si mi familia pedía rematch, pero no, estuvimos hablando un poco de eso, me dijo la madre que pensaba que con la edad se le estaba quitando la alergia porque el otro día comió un pastel y no le pasó nada... así que bien, aunque me sentí bastante mal.

Te equivocas en la medicación de tu HK…

Aline (Suiza, au pair en Inglaterra): Confundirme con la dosis de medicina que debía tomar mi HK durante el auge de su mononucleosis infecciosa, y peor aún, perderme en el camino hacia el hospital y llegar veinte minutos tarde a la cita con el doctor.

A pesar de todo el cariño a la hora de coger a tu HK más pequeño, te das cuenta de que algo va mal. Dilo enseguida a los HP, es la norma número uno, cualquier cosa que pase con los HK, avisa a sus padres. Añado que no hay que levantar a un bebé o un niño pequeño por las muñecas, sus articulaciones son demasiado frágiles para poder soportar el peso del pequeño.

Myriam (Alemana, au pair en Estados Unidos): “De tal forma que hoy, levanté a mi pequeña Nenuca tomándola por las muñecas y escuché -y sentí- un ligero 'crack' en una de ellas. Veinte segundos después tenía una bola gigantesca, acompañada de los berridos más ensordecedores pero justificados que jamás oí. Tan intensos, de hecho, que terminé llorando con ella mientras la sostenía en mis brazos sin saber qué hacer. Tuve que llamarle al host dad y decirle que no sabía si la muñeca de la niña estaba fracturada, pero que tenía una bola gigante. Obviamente, no pude ni decir 'inflamada' o 'hinchada' porque en ese momento de tensión mi mejorado inglés se redujo a los términos necesarios para describir burdamente el panorama médico. Esto es: “hola, tiré mano, bola en la muñeca, nos vemos en el hospital, no me echen por favor”. Bueno, eso último no lo dije pero lo pensé durante los 59 segundos de conversación telefónica. Así que me llevé a mi pobre y desdichada cría al hospital para encontrarme con mi host dad, quien, aunque preocupado, me dijo que es imposible no tener este tipo de experiencias cuando se tiene hijos, mientras que host mum me dijo que no me angustiara porque todos sus hijos han tenido el mismo problema y que de ninguna manera me responsabilizaban por lo sucedido. Un rato después, la niña salió con una golosina y una sonrisa. El hueso dislocado fue acomodado en cuestión de segundos -no por eso indoloramente, claro-, y el drama se acabó. Para la tarde mi bebé ya me quería de nuevo y se entretuvo pegándome calcomanías en la ropa.

Tu actitud, tu sangre fría son primordiales en casos de problemas, los niños se fijan en ti y de ti depende su calma o su histeria. El caso siguiente ilustra muy bien cómo un pequeño susto se queda en eso y no pasa a ser un grave problema con una au pair y sus HK en plena crisis de nervios. Mantén la calma y los niños la mantendrán también.

Clara (Española, au pair en Canadá): “Toda mi lenta adaptación ha tenido, aún así, sus momentos de crisis. Ejemplo de ello es una anécdota que ocurrió hace tres días, y que ahora me parece muy cómica pero que en su momento me puso verdaderamente nerviosa. Tenía que ocuparme de los niños durante todo el día, y tuve que acostar al peque (A.) a dormir la siesta. C., mi HM, me había dicho que si se ponía muy pesado podía acostarlo en la cama de ella. Así que finalmente hice eso: lo acosté en su cama, me recosté a su lado y le conté un cuento, y lo dejé ahí durmiendo. Luego me puse a ver una película con N., el mayor, y todo tan perfecto. Pues bien, a la hora y media oigo pasos en el piso de arriba, y pienso "ya está despierto el peque, voy a prepararle el biberón". Así que se lo preparo y espero a que baje, pero el susodicho no baja. Es entonces cuando, después de unos golpes de lo más extraños, oigo un tímido pero conciso "¡Claraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!". Subo y veo que la puerta de la habitación de mi HM se ha cerrado, y el peque está pegado al cristal (la puerta es transparente por el medio) medio llorando. Me río con la estampa y voy a abrir la puerta cuando veo que ésta no tiene pomo. Entonces dejo de reírme. Digo "bueno, a ver, esto tiene que tener alguna solución, mantén la calma", por lo que nos encontramos con esta primera imagen: el peque mirándome con la lagrimilla en el ojo, rojo rojo por el calor (sí, en Canadá también hace calor) y yo viendo ese agujero en la puerta (donde debía ir el puñetero pomo), intentando abrir de alguna manera. Entonces llamo al mayor. "N., ¿puedes venir un segundo?"; éste está viendo una película y en tales circunstancias no hace caso ni a su madre, así que al final bajo, me pongo delante del ordenador y le digo "tienes que ayudarme con una cosa". Le pregunto si sabe cómo abrir la puerta de mamá, y entonces sube, inspecciona seriamente la situación, y aún más seriamente grita a su hermano a través del cristal: "A., no te preocupes, te vamos a sacar de ahí, ¿¿vale?? Voy a por herramientas". Le digo "sí, sí, ve a por herramientas" y mientras tanto me pongo a hacer carantoñas al peque y a jugar con él escondiéndome y diciéndole "cucú" para que no llore. Misión cumplida: el peque no lloró en ningún momento; tan sólo reía o se quedaba mirándonos sorprendido. Al rato llega N. gritando "creo que tengo la herramienta perfecta": un destornillador. Intentamos meter el destornillador por el agujerito del pomo pero no cabe, así que N. coge otro destornillador de juguete que tampoco cabe. Entonces cojo un lápiz, que sí que entra, y vemos a N. diciéndole al peque "A., tienes que coger la punta y girar a la izquierda"; el peque de puntillas intentando coger algo con los ojos muy abiertos, N. gritando "¡¡una, dos, treeeeeeees, giiiiiiiiiira, giiiiiiiiiiiira!!", yo haciendo "¡¡cucúúú!!" para que no llorara... Y el lápiz se rompe. A. se queda con la mitad del lápiz, mirándolo, y supongo que pensando "WTF?!?!?!?" (versión light, que es un niño). Decido ir a buscar al compañero de casa, E. (mi HF alquila la casa de al lado y el compañero que vive ahí come siempre con nosotros y hace vida con nosotros), pero no está. N. entonces coge el teléfono y llama a una vecina; no responden así que deja este mensaje "Quiero que vengáis a mi casa con la herramienta perfecta para sacar a A. de la habitación de mamá." Yo estoy medio riéndome medio muriéndome mientras intento abrir y tranquilizar a A., incluso pienso en coger la escalera y trepar hasta el balcón de la habitación de N. Finalmente, diez minutos más tarde llegó la HM. Yo temía que se enfadara, pero cuando se lo dije se rió y me dijo que eso le había pasado a ella más de una vez. Cogió unas tijeras, las metió, giró, y se abrió tan fácilmente. Me sentí la más tonta del mundo en ese momento.

Sustos y accidentes de trabajo


Los niños pueden ser peligrosos, sobre todo en momentos de crisis repentinas como las tienen algunos de los más pequeños. Es increíble la fuerza que pueden tener estos pequeños. Es mejor saberlo.

Edith (Norteamericana, au pair en España): Mi primer accidente de trabajo, jajajaja, un golpe con uno de mis HK, él en su cabeza y a mí en el ojo, más exactamente debajito de la ceja, lo cual me hizo tener un morado horrible por cerca de diez días, jajaja... Fue terrible, nada de gravedad, sólo que no lucía nada bien, pero gracias a Dios ya se superó. Así que cuídense y manténganse lejos de sus HK en momentos de furia.

Tatiana (Brasileña, au pair en Estados Unidos): Mi único problemilla fue un buen mordisco que me arreó mi bebé HK en un dedo con ese único dientecillo que tiene, que sangré y todo, cuando se lo conté a la madre flipó y ahora mismo tengo una monísima herida, "heridas de guerra”.

Las casas están llenas de peligro, tanto para los niños como para ti, cuidado con las escaleras demasiado empinadas, con el gas que se queda encendido, este aparato eléctrico que hace chispas raras o la trituradora de la cocina…

Mireya (Argentina, au pair en Estados Unidos): Y algún día tenía que pasar. Tantos años de mi vida viendo películas yanquis dónde alguien metía sin querer la mano en ese agujero asesino y sin querer prendía el botón, luego cortaban la imagen porque todo era muy desagradable. O sea siempre le tuve miedo a eso. Es muy cómodo, porque puedes tirar la comida en la pileta y se va por las oscuras cañerías. Los nenes estaban desayunando, la tele a todo volumen que mi hosts estaban viendo antes de irse, y entre los gritos de los babies, me olvidé que tenía prendido el triturado e hice una maniobra rara donde mis dedos quedaron casi en contacto con las mini procesadoras asesinas. Por suerte para lavar los platos me pongo guantes, y justo estos me quedaban muy grandes, así que sólo sentí la punta de los guantes que eran balanceados. Finalmente nada pasó, pero podría haber sido…

Sustos con tu salud


Estar enferma ya de por sí es desagradable, pero estar enferma en otro país, lejos de tu familia, es peor aún. Si sientes que estás malita, avisa a tus HP enseguida antes de que vaya a peor.

Paola (Española, au pair en Estados Unidos): “Me puse enferma. Llevaba unos días con un poco de dolor en la parte baja del abdomen y el viernes el dolor empezó a ser un poco preocupante, pensé que podría ser una infección de orina. Así que me puse a buscar los médicos del seguro y fui al más cercano. A mi HM no le hizo una gracia enorme, pero a mí la verdad, que me dio igual que me pusiera mala cara, porque ya he tenido infección de orina una vez y sé que si no le pones solución la molestia es cada vez más insoportable. Fui a una pequeña consulta de un médico de familia. Me tomaron los datos, me pidieron la tarjeta del seguro y me hicieron pasar a una consulta. Estuve esperando allí unos minutos mientras miraba una silla de las típicas de ginecólogo, que no me estaba gustando nada. Entonces entró un chico muy joven con una bata para hacerme un análisis de orina, pero resultó que no era infección en la orina, así que me hizo mogollón de preguntas y luego me dijo que esperase que iba a venir el médico. Mientras esperaba al médico, en aquella consulta, tan lejos de mi casa y de mi familia, de repente me sentí muy sola, si no era infección de orina podía ser cualquier cosa y no había allí nadie que me abrazase para animarme. Vino un señor con una bata (el médico) que hablaba español y me hizo otro millón de preguntas… entonces me tuve que sentar en la temida silla (amigas, todas sabéis lo que pasa en esta clase de sillas… y a ninguna nos gusta). Después de explorarme decidió que lo que me dolía era el útero, que podía tener endometriosis, pero que en realidad podía ser otra cosa, así que me dio unas pastillas para tomar durante tres días y me dijo que si a los tres días no se me había quitado el dolor, que volviese. A los tres días el dolor se había pasado a la parte baja de la espalda, pensé que quizá el dolor en sí había desaparecido y que ése otro dolor era debido a algún tirón en el músculo… así que decidí no volver al médico. Pero el martes por la noche el dolor empezó de nuevo en la parte delantera, y ya no sólo en la parte baja, sino mucho más extendido. Mis Host me estuvieron preguntando y decidimos que al día siguiente iría al ginecólogo de mi HM sin falta. Me metí en la cama y entonces… el dolor empezó a ser súper agudo en la parte derecha del abdomen, tan agudo que no podía dormir… empecé a pensar “¿y si es apendicitis?””¿y si llevo con apendicitis desde el viernes y yo tan pancha? La infección que tendría ahora mismo sería de caballo” medio dormité pero me despertaba del dolor todo el rato… así que llamé a mi novio, sin importarme el dineral del móvil y le dije lo que pasaba. Me dijo que despertase a mis host, que me fuese a urgencias. Intenté dormir otro poco y cuando ya no podía más me levanté, me puse la ropa, llame a mi HD al móvil… sin respuesta. Con mi HM ni lo intenté porque nunca responde, cogí mis cosas y bajé las escaleras. Mi HD estaba durmiendo solo en la habitación con la puerta abierta y mi HM con las niñas. Me asomé un poco a la habitación y le llamé como siete veces… dormido como un tronco. Por nada del mundo quería despertar a mis niñas… bajé al baño, volví a subir… me quedé un rato pensando qué hacer ¿y si intento otra vez dormir? Imposible, volví a bajar, encendí la luz del pasillo y le llamé bastante alto “me encuentro muy mal” dije. Revolución en el pasillo, mi HD de pie de un salto, mi host mom de pie de un salto, las niñas con los ojos achinados “¿pero qué le pasa a Paola?”, el perro por allí a ver si se enteraba de qué pasaba… un caos. Al final mi HM me llevó al hospital, todos pensábamos que lo que tenía era apendicitis. Como pagué el seguro caro, me lo cubría, así que por esa parte no había problema (os aconsejo que os cojáis ese seguro, nunca sabéis lo que os va a pasar aquí), pero la verdad, iba temblando. Nunca jamás en le vida me han operado de nada, nunca jamás en la vida he estado ingresada en un hospital… y de repente tenía que pasarme esto aquí, lejos de mi familia ¡casi al otro lado del mundo! Llamé a mis padres y a mi novio para contarles que iba al hospital… yo no quería estar allí viviendo aquello, con tanto dolor, con tanto miedo y con mi HM como única compañía… yo quería estar en España con mi novio cuidando de mí, con mi madre al lado… Llegamos al hospital, di mis datos, me pusieron una pulsera y me hicieron esperar un poco. Al rato entré en una pequeña consulta, me hicieron algunas preguntas, mi HM me ayudó a contestar, me tomaron el pulso, la temperatura y no sé qué más cosas y me llevaron a una camilla, en una habitación separada de otras personas por cortinas. Allí me auscultaron, me hicieron algunas preguntas más y me dijeron que no creían que fuese apendicitis, que probablemente era un quiste en el ovulo. Eso era bueno, eso no se opera. Me pusieron mogollón de inyecciones, entre ellas un calmante que me dejó grogui. Después me llevaron a hacer un par de ecografías y a esperar el resultado en la camilla, dormitando. Efectivamente, era un quiste en el ovario, y para eso sólo me podían dar algo para el dolor. Al día de hoy aún me dolía, algo menos, pero siguió doliéndome y lo que me mandaron para el dolor me dejaba atontada, mareada y con una sensación extrañísima en los oídos, así que estuve tomando paracetamol y nada más. A las dos semanas me hicieron una revisión y por entonces el quiste se había disuelto… Así fue cómo conocí el servicio médico de USA.

Barbara (Chilena, au pair en Estados Unidos): Mi garganta/oído. Me diagnostiqué infección de oído que me afectaba también a la garganta, con lo que tenía un dolor constante que al tragar simplemente saliva se multiplicaba por mil. El miércoles me aguanté porque creí que estaba mejorando y tomándome paracetamol se me iría pasando, pero por la noche ¡me moría! El jueves decidí ir al médico. Aquí viene lo bueno. Lo primero que hice fue escribirle un mail a la responsable de mi agencia de au pairs (el jueves como a las 2am porque del dolor no podía dormir) aunque lo único que ella me podía dar era el enlace de la hoja de reclamación del dinero de mi seguro. Por la mañana, después de haber dejado a los niños y no poder casi ni hablar, llamé al seguro para preguntar por un médico de mi zona y tal. La mujer súper maja me guió por la página web para ver dónde podía encontrar el médico (muy fácil, ya lo había conseguido por mí misma, pero llamé para asegurarme) y me abrió el formulario, porque se ve que hay médicos pues que no te cobran a ti y directamente mandan ellos la factura al seguro. Una vez encontré los médicos llamé. Me daban hora para una semana después el que más pronto... así que dije: ya volveré a llamar. En esas mi host mum que había estado un poco pasando de todo como en general, me dijo que me iba a mirar clínicas de éstas que te visitan en seguida, así que al rato (yo pensaba que se le había olvidado) me viene con un papel y dos direcciones y me dice: llámales y pregunta si tu seguro cubre la visita. Llamé primero a unos y me hablaron de diferentes médicos y de unas clínicas que te visitan al momento, pero que no me podían asegurar que mi seguro lo cubriera. Les di mi número de teléfono y al cabo de un rato me llamaron, pero como tengo la tontería de teléfono prepago... pues se me acabó el saldo y ya no me podían llamar (aquí te cobran no sólo cuando tú llamas sino cuando te llaman y te mandan SMS también y lo recargué hacía nada así que pasaba de poner más plata en el móvil. Decidí llamar a la otra clínica (mi host mum me apuntó dos) y me dijeron que podía ir en cualquier momento y que me visitaban pero que una vez más no me aseguraban que me entre en el seguro (lo consultó no sé dónde porque me pidió datos del seguro). Así que pensé: si mañana viernes estoy muy mal pues voy y cueste lo que cueste y si no entra pues da igual. A todo esto por la tarde mi host dad se enteró que yo estaba enferma (como no tenía fiebre ni nada pues en verdad sufría en silencio y no se me notaba) y le dijo a mi HM: “¿no le has dado nada? tenemos medicamentos, déjame mirar...”, por la noche mi HM me trajo unos sobres tipo Frenadol. La verdad es que me fueron bien. Por la mañana me seguía doliendo pero al beber agua y tal se me fue pasando y ya podía tragar mejor y todas esas cosas, así que pasé del médico y de todo el rollo. No estaba curada del todo y me daba un poco de miedo por aquello de que si es infección es un poco chungo pero... Confié en que estaba mejor y en que no quiero estar enferma y tener que ir al médico (y eso que en España yo creo que mi mutua perdía dinero conmigo porque no paraba de ponerme enferma e ir al médico... ¡lo que hace el poder mental!).

Sustos con el clima


El clima de tu nuevo país también puede jugarte algunas pasadas. Puedes descubrir lo que es un huracán o estar sin corriente durante días tras lluvias torrenciales.

Marguerite (Belga, au pair en Estados Unidos): “El huracán. Estuvo lloviendo seguido desde el domingo por la tarde hasta hoy martes a medio día. Los días fueron completamente grises y no podíamos salir de la casa. Aquí en Virginia la cosa no fue tan grave, aunque tuvimos vientos muy fuertes. Esa noche fue horrible, casi no pudimos dormir porque el viento golpeaba las ventanas y parecía como si las fuera a quebrar. Al menos todo salió bien y la tormenta sólo fue un día. Mis niños no durmieron, se levantaron varias veces en la noche y mi hm estaba súper estresada con ellos.

Emma (Ecuatoriana, au pair en Estados Unidos): “El viernes pasado estaba haciendo muchísimo calor, eran las 7pm y estábamos a 40°C. Me fui con unos amigos a la ciudad y como a las 2 horas mi HM me mandó un mensaje para decirme que donde yo vivo estaba lloviendo muy fuerte y que se había ido la luz. Inmediatamente después de ese mensaje empezó a hacer mucho viento, yo andaba caminando por la calle y todos los árboles y las señales de tránsito empezaron a moverse, nos llenamos de arena, empezó a llover durísimo. Tuvimos que meternos a un restaurante a esperar que todo pasara, fue muy asustador. Después de eso nos fuimos como si nada a un club. Esa noche me la pasé bailando como hasta las 4am, pero al regreso a casa todo cambió. Había semáforos que no servían, la autopista estaba llena de árboles caídos… y cuando llegué a mi casa aún estaban sin luz. Me tocó entrar a oscuras, desvestirme y ponerme la pijama como pude. El calor era terrible, casi no dormí. A la mañana siguiente mis host me dijeron que eso podía seguir así unos tres o cuatro días. ¡Casi me da un paro cardiaco! Uno a 38°C sin nevera, sin hielo, sin aire acondicionado, sin Internet, TV… Las posibilidades de entretenimiento eran poquitas, más de mil personas se quedaron sin luz. El inteligentísimo HD que tengo se consiguió un generador de energía y puso a funcionar la nevera, un ventilador, conectó los cargadores de los celulares y puso aire acondicionado en las habitaciones de los niños. No estábamos tan mal, podíamos haber estado muchísimo peor. Esa noche la única diversión fue conversar hasta las 11pm con mis host sentados afuera tomando cerveza. Otra noche de dormir con calor. Domingo, 11am. Decidimos ir a la piscina con los niños puesto que no había mucho para hacer. Apenas llegamos vimos que estaba cerrada porque tampoco tenían luz. Ya me estaba derritiendo, me tocó irme para un centro comercial a respirar aire acondicionado gratis. Me quedé unas 4 horas allá dando vueltas hasta que a eso de las 7pm mi HD me llamó para darme la enorme noticia de que ya teníamos luz ¡wow!

Sustos con los animales


No hay que ir a la selva amazónica para tener que enfrentarte con algunos animales salvajes y peligrosos…


Silviana (Portuguesa, au pair en Inglaterra): Para comer, mi amiga y yo nos fuimos hasta el centro del pueblo, y ahí estábamos, las dos, sentadas en el césped... comiéndonos una hamburguesa.... ¡cuando me atacó una gaviota! Pero sin piedad ninguna, además por la espalda, la traicionera. Me dio tal golpe por la espalda que casi me muero del susto e hizo que se me cayera toda la comida en los pantalones. Esto desencadenó que las patatas fritas se volcaran en el césped, por lo que vinieron todas las gaviotas del lugar a picotear mientras mi amiga y yo salíamos de allí despavoridas y yo con los pantalones llenos de comida. Como podéis comprobar, la vida es peligrosa cuando eres au pair.

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