34. La educación de tus HK


Oficialmente tu trabajo de au pair no consiste  en educar a tus HK, pero como pasarás mucho tiempo con ellos, de hecho en algunas familias la au pair pasa más tiempo con los niños que sus propios padres, pues por un lado sufrirás o disfrutarás de la educación que reciben tus HK, por otro tendrás, lo quieras o no, un papel importante en su educación mientras vivas con ellos.


Estar en fase con la educación de tu HF


Antes de elegir una HF es importante saber qué tipo de educación reciben los niños para estar segura de que sus principios coinciden con los tuyos. Por ejemplo, si eres una persona muy ordenada y formal, puede costarte mucho adaptarte a una HF desordenada e informal, o a la inversa.

Irina (Rusa, au pair en Canadá): “En la segunda entrevista que hicimos por Skype había preparado una lista de preguntas sobre cómo educan a sus hijos, si hay reglas, respeto, cómo consideran a la au pair los niños, etc. y me di cuenta de que esta HF no era para mí, los veían demasiado relajados en todo, no comían juntos, cada uno iba a lo suyo. No sé… no me gustaron.

Respetar la educación de los HP


Cuando vives con otras personas, las normas son distintas y de das cuenta de ello muy pronto. En lo que concierne la educación de los niños, como ningún manual dice lo mismo y los padres aprendemos día a día, verás que hay días caóticos y otros muy relajados. Educar a un niño es muy complicado. Ya sabes que tu trabajo no consiste en educar a tus HK, pero sí en aplicar las reglas que rigen en la casa de tu HF. Es importante que respetes las normas y la manera de hacer de tus HK, te parezca justo o no.

Si tu HF usa el “time out” (tiempo de pensar) para que los niños se den cuenta de sus errores, así debes hacerlo tú cuando se portan mal.

Rosalind (Alemana, au pair en Inglaterra): “No consigo todavía descifrar el porqué son así, no sé si la culpa la tienen los padres por la educación que les han dado, o es que ellos están sólo pendientes de pasarlo bien que se olvidan de todo y todos. Aquí por ejemplo cuando algo hacen mal, los niños son puestos en time out, lo que quiere decir x minutos en las escaleras para que piensen en lo que han hecho o si ha sido algo muy grave, una hora en la habitación. Sinceramente no creo que este método realmente funcione, al menos no con estos niños, porque siempre vuelven a una repetición de la mala acción realizada. Si yo en casa hubiera hecho alguna de las cosas que hacen estos niños, mis padres me dan una ostia que hace que se me pase la tontería en un segundo. Aquí no, está casi prohibido, por no decir totalmente, el ponerle una mano encima a un niño. Así que hay que conformarse con aguantarles chillar y llorar durante todo el rato que dura el time out, y creedme que estos niños podrían competir en un concurso de gritos y chillos para ver quién lo hace más alto y puedo aseguraros que seguramente ganarían. Mis oídos se resienten que no lo podéis imaginar.

Chaneta (Canadiense, au pair en Francia): De igual manera, tuve que restarle el estrés que me producía ver a los niños brincar en los sillones y aún trato de entender que aquí no hay problema con comportarse de otras formas que a mí me habrían valido más de una docena de nalgadas.

Penelope (Española, au pair en Irlanda): “Mi HM no es una persona que se tome los problemas con calma y relax, sino más bien su estrategia suele ser gritar. Tiene pánico a todo, ve la muerte detrás de cada esquina y les transmite ese miedo a las niñas, especialmente a la mayor porque la pequeña pasa de todo… La cosa es que mi HM quiere evitar cualquier incidente, no quiere que las niñas se caigan nunca, no quiere que les pase absolutamente nada, así que ha construido una enorme burbuja alrededor de ellas hecha de prohibiciones absurdas para conseguir evitar accidentes y que las niñas vivan la vida como cualquier niño normal. Ella lo llama “la norma” (the rule). Cada vez que le da el punto de paranoia de que algo es peligroso, nos convoca a las tres y dice “bien está es la norma” y nos suelta un discurso. Luego, de vez en cuando hace un recordatorio con un “niñas, ¿sabéis cuál es la norma, verdad?” Para lograr un mayor efecto, suele acompañar la explicación de “la norma” con un “tendremos que ir al hospital” o “podéis morir”. Luego está lo que yo llamo “el test” o “como amargar un poquito a tu au pair, que hoy se la ve demasiado relajada”, consiste en acercarse a mí en el momento menos esperado y soltarme un “¿has visto cómo ha saltado esa niña por el trampolín? (da igual que no sea una de mis niñas, eso es lo de menos) ¿qué crees que ha hecho mal?” La au pair se suele quedar con cara de póker, pensando “¿pero esto va para nota?”, medio cagada de miedo, medio aguantándose la risa por lo absurdo que es todo a veces y responde cruzando los dedos para que sea lo que ella quiere oír. Bueno, como comprenderéis, el día que me dijo lo del trampolín le dije que preferiría que las niñas no se tirasen del trampolín si ella no estaba en la piscina vigilándolas. Bastante responsabilidad es ya estar con ellas en la piscina, y más con esta mujer. Así pues, con esta enorme burbuja de prohibiciones a su alrededor mis niñas desarrollan la psicomotricidad pisando huevos y se están convirtiendo en niñas torponas y miedosas, hasta el punto que una frase que suelo escuchar muy a menudo a la mayor es “you can die”, ¿es necesario mentar la muerte tan gratuitamente? Esto tiene dos resultados: el primero: cuando nos juntamos con las amigas de mis niñas, si vienen con sus padres, siempre suele crearse algún momento en el que las amigas están haciendo alguna cosa de niño normal, como trepar a algún sitio o meterse un poco más allá de la orilla en el mar, mientras que mis niñas se tienen que quedar mirando y suplicando a su madre que las deje hacerlo también (por supuesto, la respuesta es no, pero con una cara curiosa de quiero parecer despreocupada para que los otros padres no piensen que es una histérica). El segundo: mis niñas tienen mogollón de caídas súper tontas. Muchas veces está claro que son dolorosas, y otras se aprovechan de la excesiva preocupación de su madre y dramatizan mogollón. Afortunadamente, casi todas las caídas que han tenido en estos meses han sido estando yo libre, pero alguna vez si se han caído estando conmigo, nunca nada serio, siempre tropezones o cosas así, pero el despliegue de medios que se crea en un segundo y los gritos por todas partes te hace plantearte por un segundo “realmente ella exagera… ¿o soy una malísima au pair por no ser más rápida que la fuerza de la gravedad?” Afortunadamente, sólo es durante un segundo, luego vuelvo a razonar con regularidad y me repito cinco veces “sólo es un año, después volveré a mi vida de persona normal que convive con personas normales, que tiene una familia real y que… además ¡sabe inglés!

Hay cosas en la educación que los HP dan a sus hijos que probablemente no entiendas, si no son problemas que te afectan a ti directamente o que sean peligrosas para los HK, entonces no te preocupes por ello. Ellos tendrán sus razones personales e intimas para actuar así y no tienen porqué explicártelas. Ser au pair es también aprender a no meterte donde no te llaman.

Grace (Norteamericana, au pair en Italia): “La niña no tiene pendientes en las orejas, y como toda niña se muere de ilusión por ponerse pendientes, así que se le ocurrió ponerse unas pegatinas que son brillantitos en las orejas. Total, que el sábado se lo puso para la fiesta y la madre se los hizo quitar y cuando la niña le dijo: ¿y por qué tú llevas pendientes? la madre le contestó que porque ella ya era mayor... yo ni me meto ni nada que cada uno en su casa tiene sus normas y sus costumbres... pero a mí me pusieron los pendientes en el hospital cuando nací... y aquí tenemos una niña de 4 años muerta de ilusión por ponérselos e igual tiene que esperar a los 18 o qué sé yo... pobrecita, porque me da pena cada vez que me dice: ¡he visto una niña bebé con pendientes! o ¿tu cuando eras pequeña tenías pendientes?... Y es que la edad en este aspecto no es una buena excusa yo creo...

Aunque ciertas cosas en la educación de tus HK no te gusten, procura no interferir pensando que tú lo harías mejor, es muy probable que la respuesta de los HP sea bastante negativa, aunque tengas razón. Si hay un problema puntual con un HK, háblalo con los padres para que ellos propongan una solución o te digan cómo actuar.

Mary (Danesa, au pair en Estados Unidos): “El domingo pasado en la noche le mostré a mi host mum las reglas y el sistema que ideé para que los niños recuerden sus reglas y las cumplan, para que así ganen puntos... la respuesta no fue muy receptiva, en el momento no me dijo mucho, sólo que se las enviara por email para luego decirme qué le parecían.... Aún estoy esperando la respuesta. Vale aclarar que las reglas son las misma que ella me dijo cuando llegué, y que los niños saben, pero.... con la gran diferencia de que mi sistema era para que las cumplieran no sólo para que las supieran. En esto sí mi host mum, creo que no colabora 100%, porque a veces no hace que cumplan las reglas... son sus hijos, pienso yo, si ellos no quieren que aprendan a ser bien educados y sigan las reglas que ellos mismos inventan, allá ellos ¿no?

Eres un ejemplo para tus HK


Si bien no puedes “realmente” educar a tus HK, ellos van a aprender mucho de ti, que sea de lo bueno o de lo malo. Para ellos eres una adulta, con lo cual todo lo que haces es un ejemplo para ellos.

Reina (Argentina, au pair en Estados Unidos): Estábamos en familia la semana pasada y mi bebé de un añito se empezó a meter a la boca un zapato, mi otro HK la ve y dice durísimo: “she is a little monster!”, yo no podía parar de reír, estos niños copian todo lo que uno dice… Ojalá mi HM piense que el inventó eso por su propia cuenta y no porque yo le digo little monster a mi bebé. La última que me pasó fue que mi HK de cinco años aprendió la palabra menos adecuada en español: “p…”. ¡Dios mío! casi me da un infarto cuando, un día, durante todo el camino de regreso a casa repetía y repetía esa palabra, y cuanto más yo lo regañaba el más duro la decía.

Alicia (Inglesa, au pair en España): Eres un modelo a seguir, así como los padres, esa es la realidad. Se supone con esto que, cuando eres au pair, no puedes hacer cosas como no comer tu ensalada pero querer que los niños la coman, o poner los pies en el sofá y que los niños no lo hagan, o andar descalza pero obligar a los niños a que se pongan zapatillas. Has de predicar con el ejemplo por mucho que te fastidia tener que sentarte cual princesa a pesar de querer tumbarte cual mono en la selva.

HK maleducados, celos, caprichos y demás


Ante todo, hay que recordar que la idea de “bien educado y maleducado” es diferente según cada uno. Depende incluso de cada país, en Francia por ejemplo hay que dar las gracias por cada cosa, en otros países no hace falta, no es mala educación, es simplemente diferente. Dicho esto, sí que hay comportamientos que son claramente el resultado de una mala educación o de niños difíciles.

Ingrid (Austriaca, au pair en Irlanda): “Lo que más me molesta/incomoda es el niño. No tiene buenos modales y todo son exigencias, nunca hago nada bien para él. La frase de hoy ha sido: “tú eres la au pair y tienes que saber lo que me gusta”. A lo mejor au pair significa ser adivina y yo no lo sé. Y ahora mismo está con su padre en la habitación quejándose de mí.

Adelina (Peruana, au pair en Estados Unidos): “Cuando llegaba el niño de la escuela empezaba la pesadilla, ya sabía que por parte del niño eran insultos, gritos, etc. Yo trataba de ser dura pero a la vez linda con él, pero me acercaba y el niño no quería que me acercara a él. La HM veía todo y no decía nada. Un día el niño anduvo desnudo por toda la casa y así se subía a las mesas y a las sillas y la HM no le decía nada hasta que tuve que ir a ponerle los pantalones a la fuerza. Eso me estresaba. No tenían nada de educación… el niño se la podía pasar viendo videos, en la WII, o haciendo lo que él quisiera todo el día, yo ya estaba harta de la situación, ya me quería ir de ahí.

María Cecilia (Mexicana, au pair en Inglaterra): Esa niña sólo me quiere cuando ve que tengo cualquier dulce que se puedan imaginar… ahí sí que existe la au pair adorada... La verdad es que estoy harta de esa situación... Llevo 5 meses acá, y esa niña me sigue humillando cuantas veces quiere, me grita y hace berrinches por cualquier cosa. Los papás le dicen que me hable y trate bien y la han castigado un par de veces por algunas cosas pero esto no es suficiente. La pequeña diablilla no le hace caso ni a los papas… ¿cómo me lo va a hacer a mí. ¿Pero por qué no me quiere? Creo que la razón es porque yo no hago lo que ella me dice. Doy gracias que no la tengo todo el día conmigo porque si no creo que ya estaría de vuelta en México…

Cuando nace un hermanito o una hermanita, el niño “mayor” pasa por una situación muy difícil y es normal que sufra celos. Una vez leí que para comprender lo que sentía el niño o la niña mayor, había que pensar en que nuestra pareja nos dijera: “Voy a tener otra novia, pero no te preocupes, te voy a seguir igual, puedo quereros a los dos, no tengas celos cuando estoy con ella, como es más joven tengo que estar más pendiente de ella, etc.” ¿No te sentirías celosa tú también? Cuando llegas tú, el/la HK mayor no sólo debe compartir a sus padres con su(s) hermano/a(s), sino a ti también.

Khadija (Francesa, au pair en Irlanda): El peor berrinche lo hizo al segundo sábado que llevaba aquí, cuando íbamos ir a comer y de repente vio que yo iba a ir sentada en medio de ella y la bebé… Se puso a dar de gritos, patadas, etc. No se quería subir al carro... Su papa se hartó y la subió a la fuerza... Se fue llorando todo el camino (35 min), no.... ojalá hubiese sido solo llanto, pero no… iba acompañado de gritos y patadas. Su papa le dio unos cuantos gritos para que se callara y medio se controló un poco... Llegamos a nuestro destino y pues los Host Parents se disculparon conmigo, me dijeron que no me sintiera mal, y que disculpara a la niña también... que comprendiera que estaba celosa de la bebé. La verdad yo me sentía de la patada... horrible... porque pues sentía que los papás iban a pensar que yo no servía para el trabajo o no sé... Mi cabeza era un mundo... llegué a pensar en rematch… pero afortunadamente ellos sabían que el problema era la niña y no yo...

Eli (Irlandés, au pair en Francia): “Mi HK pequeño estaba llorando, me lo he llevado a la sala de juegos para que gateara, aquí llego el momento horrible del día y cuando llegamos a la conclusión de que el mayor no puede con los celos, ya que cuando me vio con el bebé en brazos empezó a empujarme, a tirar de mí, a intentar pegarle, la verdad fue un momento bastante horrible sobre todo porque me dio miedo de que le hiciera daño al enano, han venido los padres al oírme reñir al mayor y se han cabreado con razón y la han castigado.

Élodie (Belga, au pair en Alemania): “Tuve un dramón… Todo ocurrió el jueves por la tarde cuando N. llegó de la guardería y se puso a jugar después de la merienda, tenía uno de esos días tontos suyos en que se pone muy pesado y te dice “tonto, caca, etc.”. Pues bien, yo estaba cuidando del pequeño y N. empezó a molestarnos a los dos, pegándonos con el cojín, y yo venga a decirle que basta, que no está bien, que eso no se hace (es lo que me dicen sus padres que debo decirle cuando hace esas cosas...). A mí se me empezó a caer la lagrimilla de la impotencia y la rabia, y yo no lloro con facilidad así que os podéis imaginar cómo me sentía, pensando en que había dejado todo para venirme aquí y que un mocoso me tomara el pelo. Así que cuando molestando al pequeño hizo que éste se diera un golpecito en la cabeza, provocando sus gritos y lloros de bebé poseído, viniera su madre, le echara bronca y se fuera corriendo a su cuarto, entonces yo exploté. Por suerte la madre que conoce tan bien a su hijo, me dijo que subiera en seguida para que viera que me había hecho llorar. Resultado: N. diciéndome que lo dejara mientras también lloraba y su madre explicando que yo había venido desde lejos para ayudarlos y que cuando él quisiera jugar solo, que me lo dijera y yo me quedaba cuidando de L. y todos tan tranquilos. Bueno, en lo que quedaba de día apenas le dirigí la palabra porque me daba muchísima rabia, pero desde ese día, lleva dos días seguidos que me pide que juegue con él, que incluso me ha abrazado (casi lloro de la alegría), me coge de la mano y les ha dicho a sus padres que me he convertido en su amiga... De momento lleva dos días así, pero no sabemos cuándo volverá a liármela. De todas maneras, su madre y yo tenemos la teoría de que se comporta mejor conmigo cuando ella no está, y es verdad, siempre que nos quedamos solos estamos más tranquilos... Así que debe tratarse de celos y de llamar la atención, porque tiene mucha mamitis sobre todo desde que nació su hermanito.

Cuando los HP están en casa


Debes saber que muchos niños se portan peor, sí peor, cuando sus padres están en casa.

Ninon (Francesa, au pair en Inglaterra): “Cuando llegan los papás, es el ser más repelente del mundo: lloriquea si se le cae algo al suelo, lloriquea si la madre cocina y no la deja jugar con cuchillos (que mala es la madre, ¡por dios! con lo didácticos que son, y lo que mola pinchar cosas o personas con ellos.), o se enfada por todo y hace pucheros, porque sabe, que mami o papi vendrán a consolarla, a darle besitos y a darle algún chocolate o prometer algún juguete. Es un ser inteligente... Conmigo no llora por tonterías, porque sabe que eso no le vale y pasaré de ella hasta que se disculpe, o porque sabe que no le volveré a pintar las uñas jamás, o porque nunca más le dibujaré cosas bonitas para que ella las destroce con lo que ella misma denomina "pintar". Así que me alegra pensar que me respeta más a mí que a los pobres padres, a los que no me quiero imaginar cuando la cría cumpla los quince.

Juana (Peruana, au pair en Alemania): “Mi HK se porta mucho peor cuando están los padres por en medio: véase pegar, gritar y demás... Menos mal que los padres ya la conocen porque en un momento que estábamos en el jardín me empezó a pellizcar, así que le cogí los brazos para que parara y se fue llorando a la madre a quejarse, menos mal que fui detrás y le dije que había pasado y tenía alguna marca en los brazos que demostraba cual era la causa de que la cogiera.

Nadège (Suiza, au pair en Irlanda): “Me tiene mal ese comportamiento tan quejumbroso cuando trato de ayudarles, todo quieren que lo haga la mamá o el papá, no me dejan servirles el desayuno, ayudarlas a bañar, aplicarles el bloqueador, peinarlas, ponerles el cinturón en el carro, alcanzarles cosas y muchas cosas más que se supone que son parte de mi trabajo. A veces gritan desesperadamente cuando estoy con ellas sólo para llamar la atención de los papás. Hace poco empecé a decirles cosas como "I love you", pero ellas me responden con "I don't love you". De todas maneras todavía tengo la esperanza de que se vayan a acostumbrar.” (dos meses más tarde) “Resulta que las niñas ya se acostumbraron a que soy yo quien las alista en las mañanas y quien está a cargo de su cuidado así que las pataletas pidiendo a sus papás disminuyeron considerablemente.

Hoy en día está cada vez más común el teletrabajo, o trabajo desde casa, con lo cual tus HP pasan mucho tiempo en casa. Por una parte, sabes que no estás sola y que en caso de dudas o problemas, puedes acudir a ellos, por otra parte, tus HK saben que su mamá o su papá está cerca y puede ser más complicado que te haga caso.

Rossana (Italiana, au pair en Australia): “Una de las cosas que más me fastidia es el hecho de que la madre trabaje en casa, porque es un arma de doble filo para la au pair. Las niñas saben que su madre está abajo, que si quieren pueden bajar las escaleras y verla, y se aprovechan de ello. No puedo ponerles una correa y decirles que no se muevan, que no bajen, que no la molesten. Intento distraerlas de mil maneras distintas, a ver hasta cuándo dura el truco, pero a veces es imposible. No sucede muy a menudo, y no creo que a la madre le suponga mucho esfuerzo dedicarle cinco minutos dentro de su jornada laboral a sus hijas, así que intento no torturarme.

No pegar nunca


Al ver los ejemplos dados cualquier au pair puede llegar al límite y tener ganas de levantar la mano sobre sus HK. ¡No! Nunca jamás pegues a tu HK. Sería motivo para echarte de casa en menos de una hora.

Rita (Rusa, au pair en Francia): “La verdad que es un poco de impotencia no poder arrearla un guantazo, porque si hubiera sido mi hermana la habría mandado a China de turismo gratuitamente.

Lucie (Francesa, au pair en Austria): “Que los padres te dejen usar cualquiera de sus métodos, no incluye el desvestiros a la fuerza si no les da la gana por la simple razón de que tú no eres su madre. Hay cosas, que para bien o para mal, sólo pueden hacerlas los padres: una madre puede usar a sus hijos de diana con la zapatilla, pero si hace eso una au pair se juega una denuncia de las gordas y con toda la razón del mundo.

Establecer tu autoridad


De la misma manera que tus HK y tú habéis establecido poco a poco una relación de cariño y respeto, los niños aprenderán a respetar tu autoridad, no porque te pondrás histérica y pedirás a gritos que te obedezcan, sino porque sabrás ganar su confianza siendo justa y cariñosa a la vez que firme. No es nada fácil, pero lo conseguirás.

Tácticas


Primero debes aprender a conocer bien tus HK, saber cuándo es posible dialogar y razonarlo, incluso los más pequeños pueden entenderte, y cuando es totalmente incontrolable. Con el paso de los días, aprenderás pequeñas “tácticas” que evitan mayores crisis.

Sarah (Norteamericana, au pair en Bélgica): “Y, en el camino de vuelta, de nuevo llorando y discutiendo porque los dos se querían sentar en la parte delantera del carro, se me ocurrió de broma que la mayor podía sentarse y coger en brazos a su hermanito. Y así hicieron todo el camino.

Tiara (Australiana, au pair en Francia): “Pero bueno, es fácil, cuando se emperra con algo, a los dos minutos se le pasa, y más si la distraes con otra cosa. Hoy por ejemplo, se comió una manzana, y quería otra, y le dije que no porque se le iba a quitar el hambre, se enfadó, pero a los dos segundos, le enseñé un globo y la manzana pasó a la historia.

Valeria (Chilena, au pair en Estados Unidos): “Cuando tocaba lavarse los dientes, mi HK me lo puso muy muy muy difícil. Cuando se ponen cabezotas, sólo saben llorar diciendo "I don't want to". Se puso tan cabezota, que me mosqueé y le dije que muy bien, que no se lavara los dientes, pero que no volvería a ser su amiga nunca más y me bajé a mi habitación. A los dos minutos, estaba buscándome para decirme que se había lavado los dientes él solito.

Adam (Inglés, au pair en Argentina): “Con mis HK pues la verdad mi trabajo no es tan de estar con los niños, sólo los superviso, juego con ellos, les ayudo con la tarea, les doy de comer, ellos ya andan aprendiendo a hacer sus cosas, ya lavan sus platos, ya recogen y limpian su cuarto. Claro les tengo que decir a diario que lo hagan porque sí son medios flojos, pero casi nunca me repelan. A veces son medios melindrosos con la comida que no quieren o así y yo les digo "no os gusta… lo siento es lo único que hay para cenar" y no les queda otra más que comer o morir de hambre.

Virginie (Francesa, au pair en Estados Unidos): “Berrinche made in USA: gritos histéricos, pataleo, revoleo de juguetes, etc. y déjalos… ¿en serio? Nunca castigarlos. Y como au pair no puedes venir y modificar eso, pero sí hacer que te respeten un poquito más. Cuando llegué, mi primer semana sola con los babies, era terrible, comida por todo el piso, él le tiraba comida en la cabeza a la hermana, si yo le negaba algo lloraba como loco. Con el tiempo, y con esa técnica de no darles todo porque si no lloran, cada vez se portan mejor conmigo.

Maggie (Belga, au pair en Italia): “Ocuparme de los niños ha sido fácil, ya les tengo cogido el tranquillo y no me da miedo regañarlos o ponerles límites, pero a la vez soy más cariñosa que nunca con ellos, y ellos conmigo.

Castigar


De acuerdo con los HP, es posible que tengas que castigar a tus HK. Usa con precaución los castigos, que sean justos y acordes con el comportamiento o “delito”, explica porqué castigas y si lo haces, mantén el castigo. A veces basta con amenazar con castigar para que un niño se porte mucho mejor.

Adriana (Finlandesa, au pair en España): “Los padres me han dicho que soy demasiado buena con ellos y que les permito hacer demasiadas cosas, y me han dicho que cuando se porten mal tengo todo el derecho del mundo a castigarles... No me gusta mucho tener que castigarles pero a veces se lo merecen ¡y mucho! Ayer tuve que aplicar el primer castigo durante la cena porque el mayor estaba pegando a sus hermanos y cuando le dije que parase se me puso a gritar y a faltarme al respeto... Lo que más le duele es que le quiten dinero de la paga así que eso hice... Esta semana tendrá cincuenta cents menos. A nosotros no nos parece tanto pero para él es todo un drama. Al final tuvo que intervenir la madre antes de irse porque después de decirle que recibirá menos dinero esta semana se puso a gritarme aún más... No veas el miedo que da la madre cuando se cabrea, se lo llevó de la cocina y cuando el niño volvió estaba súper arrepentido y pidiendo perdón con sinceridad... Y es ahí cuando me doy cuenta de lo blanda que soy porque me partió el corazón tener que castigarle... Creo que no es de agrado de nadie.

Lydia (Alemana, au pair en Portugal): “También están de los momentos de caprichos, esos en que no quieren caminar, ni quieren comer, ni se quieren bañar, ni se quieren vestir... momentos en los que busco en los lugares más recónditos de mi ser para encontrar algo mínimo de lo que solía ser mi paciencia... Trato de respirar profundo, de no dejar que me ganen sus gritos y me ponga a llorar yo también, y espero a que pase el momento... Ahora soy una figura de autoridad, y la verdad que se siente bien terminar una discusión con el “¡estás castigada, no hay película!” o con el “¡te vas a tu habitación!' jejeje.

Cecilia (Ecuatoriana, au pair en Australia): “Las niñas son bastante buenas, pero yo cada día me siento más sargento, y es que si no, les das la mano y te cogen el brazo. Del bebé no tengo nada que decir, es bastante dormilona así que no me quejo. La mayor tiene una energía como para estar todo el día picando en la mina, y es un poco caprichosa, así que tengo que pegarle un par de chillidos al día en plan ¡Nooooooooo! y me hace caso. De todas formas es bastante domable, con amenazas todo se arregla... no bike, no park, no monkeys... Es más que suficiente para que ella se dé cuenta que es mi límite. Lo que peor llevo es lo patosa que es... Buf! "no toques eso que se te va a caer" "no, no se me cae"... Zas al suelo, y ¿quién lo recoge? Yo…

Haz lo que digo, no lo que hago


Como au pair te darás cuenta de que tus HP tienen reglas y normas que tú tienes que aplicar con los niños, pero que ellos mismos no respetan, sea porque no tienen tiempo, ganas de enfadarse, de gritar, de castigar o simplemente porque es mucho más fácil establecer normas que respetarlas. Pero tú, sí que tienes que hacer respetar las reglas. Por esta razón, a veces los HK te hacen más caso a ti que a sus padres.

Marta (Española, au pair en Irlanda): “Entiéndase por ejemplo, cuando tú te pasas todas y cada una de las comidas sudando sangre para que las niñas estén sentadas mientras comen, pero cuando están los HP les dejan levantarse y hacer carreras de atletismo alrededor de la mesa, porque total "sólo es un día", y no se dan cuenta de que es muy bonito tener que perseguir a las niñas cuando somos tres contra dos, pero cuando estoy yo sola con las dos, que se levanten a hacer el tonto no hace ninguna gracia. Y te sale una sonrisa malévola cuando se hartan de perseguirlas y se cabrean porque las niñas no les hacen caso, mientras piensas eso de "conmigo eso no lo hacen". U otro ejemplo sería cuando tú te pasas el día intentando que las niñas no chillen (sin razón) y cuando están ellos es súper gracioso que las niñas chillen. Claramente, cuando sólo estás tres horas al día con ellas es graciosísimo, pero cuando te pasas ocho horas, como que ya no tanto.

Aude (Francesa, au pair en España): “No puedes comportarte igual que los padres, y eso hay que entenderlo (aunque a veces no parece justo). Me parece perfecto que un padre deje a su hijo de 4 años tirarse por un tobogán de la piscina donde te piden que el niño tenga 8 años o mida 1m30, pero una au pair, lo siento desde el fondo de mi corazón, no lo hará porque si pasa cualquier cosa, ella se lleva una bronca/culpa/lo que sea exponencialmente mayor a la que se llevaría un progenitor en el mismo caso. ¿Por qué? Porque es así.

Paciencia


Varias veces hemos hablado de la paciencia que debe tener/inventar/sacar de donde sea una au pair. La paciencia será tu principal aliada a lo largo de tu experiencia de au pair, desde el momento de la búsqueda de la HF perfecta para ti hasta tu vuelta a casa después de un año fuera. La falta de paciencia será tu peor enemiga. Así que si eres una persona poco paciente, tendrás que aprender a serlo. Te será útil para toda la vida.

Felicia (Española, au pair en Canadá): En mis tierras se dice que la paciencia es la madre de la ciencia. Pues para ser au pair diremos que la paciencia es tu única arma. No puedes perder los nervios, ni ceder a los lloros, ni dejarte ganar por los niños. Si el niño te arma la pataleta del mil, chilla y llora y se pone colorado cual guindilla, has de tener mucha paciencia para hacer oídos sordos e ignorarlo hasta que deja de hacer el cafre. Si el niño no quiere comer, hay que tener paciencia para conseguirlo. Incluso en tus peores momentos, donde la paciencia ya está en tu momento más bajo, has de aguantar y tragarte tu mala leche y aguantar.

Miriam (Argentina, au pair en Italia): “A diario cuidando unos niños, algunos bien malcriados que nos hacen tremendas cantaletas porque quieren comer una paleta y no se la pueden comer, porque quieren dulces y los tienen prohibidos, porque el agua de la ducha salió fría al inicio y no caliente, porque no quieren comer, porque no quieren ir al colegio, porque quieren los juguetes de los demás niños, porque no nos dejamos empujar de ellos y les llamamos la atención un poco fuerte, porque no quieren dormir y más cosas... ufff un montón de cosas, pero todo radica especialmente: porque no los dejamos hacer lo que se les da la gana. Y pues nos toca aguantarlos y en esos momentos de berrinches queremos que fueran nuestros hijos para darles un par de nalgadas, pero no lo son, entonces nos toca tratar de calmarlos como sea, porque no queremos tener esa serenata jajajaja.

Diana (Danesa, au pair en España): “Por la tarde, me tocó quedarme de nuevo a solas con C., que estaba muy muy cansado y no había quién lo aguantara. Lo mantuve viendo la tele hasta que pude, pero luego llegó el terremoto C. No quería jugar, sólo quería tirar todos sus juguetes y desordenarlo todo. Hay que tener mucha mucha paciencia.

Teresa (Mexicana, au pair en Alemania): Una de las cualidades que te da este trabajo es a ser paciente, mil veces paciente, infinitamente paciente. Es una lección de vida, de humildad, de madurez, de determinación que vale la pena vivir. Personalmente, de acá en adelante muy poco podrá hacerme perder la paciencia, muy poco.

No juzgues a tus HP


En general tendemos a juzgar a los demás muy rápidamente, sin realmente pensar en las razones del otro. Cuando vives con una familia, las ves “por dentro” con todos sus logros, pero también sus debilidades y sus fallos. Es fácil juzgar y es una tendencia muy humana, pero que tus juicios no sean ni demasiado tajantes, ni demasiado duros. Todos tenemos fallos, momentos de debilidad y a nadie le gusta que le observen y juzguen. Puedes tener tu opinión sobre la HF en general, sobre cada padre en particular, pero nadie sabe realmente lo que pasa en la mente y en el corazón del otro.

Jade (Francesa, au pair en España): “La au pair llega a querer y preocuparse sinceramente por los niños, conozco a una au pair que realmente se enfada porque ve cómo los padres pasan de sus hijos y ella tiene que hacerse cargo de todo, e incluso de saber qué días empiezan el cole, cuándo lo terminan, los días de vacaciones, etc. porque los padres realmente pasan. Es decir, los niños realmente nos ven cuidándolos y nos ven haciendo lo mejor para ellos y no entiendo porque pueden ser tan capullos.


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