33. ¿Cómo superar las crisis con tu HF?


En primer lugar comentar que es absolutamente normal tener alguna(s) pequeña(s) (o grande(s)) crisis con tu HF. Es convivencia con desconocidos y para más inri son tus jefes, por lo tanto la posibilidad de algún momento de tensión es muy elevada. Si no la hay... mejor que mejor, pero si te pasa, toma dato de estos consejos para superarla satisfactoriamente.
Analizar el problema

Ha surgido un problema que te está afectando de forma negativa: no cumplen el horario, han cambiado las condiciones desde que te viniste, los niños tienen un comportamiento anormal, no hay comida en la nevera, trabajas demasiadas horas, quieres unas vacaciones y no te las dan etc. Puede ser un problema o varios, y no te estás sintiendo a gusto. Ordena tu mente y anótate en un papel o mentalmente lo que te pasa y ponte analizar qué es lo que te pasa y qué es lo que les puedes y/o tienes que decir.

·        ¿Están en su derecho de hacer lo que están haciendo?
·        ¿Existe una solución al problema? Si tú ves alguna muy clara, proponla como alternativa y dales la opción de elegir la que mejor les convenga.
·        ¿Es algo que acordasteis pero has cambiado de opinión?
·        ¿Lo habéis hablado anteriormente?
·        ¿Por hablarlo habrá un cambio?
·        ¿Lo hubo pero ahora han vuelto a los viejos hábitos?
·        ¿Cuánto realmente te afecta esto?
·        ¿Puedes respirar hondo y aceptarlo o realmente tienes que hablarlo porque no puedes más?
·        ¿Vas a poner de tu parte en el cambio?

Prioriza los problemas en grado de importancia y por cuáles no puedes pasar y por cuáles sí.

Al punto al que quiero llegar es que antes de sentarte a hablar tienes que saber a qué te vas a enfrentar. La conversación puede ir muy bien, que tus HP sean muy comprensivos y trabajéis juntos en resolver el problema. Pero piensa que se pueden sentir muy ofendidos porque les estás acusando de algo que ellos creen que están haciendo bien, o que te estás quejando de algo que ellos tienen todo el derecho del mundo a hacer, o de que quieres trabajar menos, o que los dos estabais de acuerdo y de repente tú has cambiado de opinión y se lo estás echando en cara como algo absolutamente inadmisible. Por eso es muy importante saber qué puedes decir, de qué manera y en qué momento. Porque una mala conversación puede cambiar el rumbo de tu relación con la HF.

El testimonio de Elisa es muy interesante:

Elisa (Argentina, au pair en Estados Unidos): “Yo me empecé a sentir fatal porque siempre me ponían a trabajar las 45 horas, incluso si me necesitaban o no hasta el punto de que me pusieron a trabajar cinco horas con otra nanny en casa un domingo por la tarde. Me sentí estafada, y ese era el ejemplo que más me acuerdo, pero también hay más: me tenían por casa dando vueltas mientas ellos estaban con la familia y los niños ni me escuchaban porque estaban los dos padres, los abuelos, las tías, y yo en medio cantando la mona mirando a todos lados y sin poder irme "porque estaba trabajando". Si pedía salir quince minutos antes un día me lo ponían a trabajar al día siguiente pero ellos si llegaban tarde no me los devolvían, etc. Eso me hacía sentir fatal, como que era una trabajadora pura y dura y que no tenían en cuenta mis sentimientos. Yo les veía que eran súper estrictos conmigo con el horario para lo suyo, sin tener en cuenta el mío y las veces que ellos lo hacían mal. También me quejé de que no formaba parte de la familia y que hacían siempre todo sin contar conmigo. Por supuesto que había más cosas menores. Pues bien, finalmente y tras mucho lío nos sentamos a hablar un día seriamente y les dije todo esto. Su contestación: “tenemos todo el derecho del mundo de hacer esto. Te pagamos por 45 horas y esperamos que las trabajes, queremos maximizar nuestro dinero. A veces no sabemos si te necesitamos o no y estamos ocupados, a veces no te necesitamos al 100% sino simplemente para hacer un bocata y si disponemos de ese tiempo lo queremos usar porque nos es de gran ayuda. Así que vamos a seguir haciéndote trabajar las 45 horas. Porque aunque esto se disfrace de que somos una familia, no dejas de trabajar para nosotros.” (Así tal cual). Me quedé blanca y les vi súper intransigentes y egoístas, pero luego poco a poco fui soltándoles las quejas menores como la inflexibilidad de los horarios, de que ellos siempre llegaban tarde y eso nadie lo contaba, y que a mí no me importaba trabajar las 45, 47 o 43, sino que tanta inflexibilidad me hacía sentir como mano de obra barata (lo que soy). Reaccionaron un poco más a eso, sobre todo la HM que es más sensible, y lo comprendieron. El resultado fue que no han cambiado en absolutamente nada respecto a las horas, sigo trabajando 45. Pero ya somos los dos un poco más flexibles, yo no me molesto cuando llegan tarde, y ellos si necesito salir media hora antes me dejan sin ponérmela en otro momento. No han vuelto a hacer la tontería de la nanny y me embaucan más en la familia. Ellos tuvieron la decencia de no decir nada respecto a que no formaba parte de la familia, y digo que tuvieron la decencia, porque a posteriori me di cuenta de que yo era la que pasaba a cuatro manos de ellos y que hacía mi vida en privado sin contar con nada con ellos, que me invitaron cinco veces a cosas y tras cinco nos, la sexta vez pasaron de mí obviamente. Y aun así, después de la conversación se mostraron más atentos.

Elisa habla claramente con su HF y sus HP la escuchan atentamente, una buena comunicación es la base de una buena relación. Ella expone sus quejas, ellos le explican lo que esperan de ella. Al final de la conversación, ambas partes se han dado cuenta de lo que molestaba a la otra parte y deciden mejorar los puntos de tensión para mejorar la relación y la convivencia. Es importante notar que Elisa también se da cuenta de sus “errores” con humildad. No todas las “culpas” son de la HF o de la au pair.

Buscar el momento


Creo que hablar en el momento adecuado es el 75% de por dónde van a ir los tiros de la conversación. Un mal momento va a desembocar en una conversación catastrófica, una conversación tardía en que sólo os vais a echar basura a la cara, donde muy pronto que no podréis hablar con objetividad y tranquilidad. Madura y analiza el problema como hemos hablado antes, no hables nunca con el calentón del momento, nunca. Una vez que lo tengas claro, diles que necesitas hablar con ellos, que qué día y hora les parece bien y ahí estarás. Una vez que has hecho esto, hazles que se comprometan a una fecha y diles que es muy importante para ti esa conversación, porque a veces "no tienen tiempo". Retrasar la conversación puede hacer, que primero no tenga más sentido hablar del tema porque ya es agua pasada pero eso no impide que se pueda volver a repetir en el futuro, y segundo, que sólo acumuléis las dos partes historias y que cuando finalmente os sentéis sólo os digáis cosas malas y ya no hay solución o la conversación desemboca en algo malo, muy malo. Deja que elijan ellos el momento, sugiéreles un par de opciones recomendablemente cuando los niños no estén, ¿Después de una maravillosa cena familiar cuando se hayan ido los niños a la cama?, ¿Hoy, mañana? ¿El sábado? Los mensajes/emails/conversaciones telefónicas no son una opción. Hay que tratar de los problemas siempre cara a cara.

La conversación


Mantente fiel al guión de lo que quieres decir. Siempre con tranquilidad y empatía, escuchando lo que ellos te tienen que decir e intentar comprender sus respuestas o seguir luchando por lo que te corresponde porque eso te lo marcaste como algo infranqueable. No subir el tono ni permitir que ellos lo suban, siempre con educación por tu parte, tranquilidad y fortaleza. Recomiendo, que después de que tú les hayas soltado todo, si ves que ha ido bien el asunto (y si no lo han hecho ya todavía) que les digas, ¿Y vosotros, tenéis algo que decirme en lo que pueda mejorar? Y aceptar lo que te digan como una campeona y hacer todo lo que te digan. Es muy importante saber cómo hablarles: nunca acusando directamente. Habla mucho de tus sentimientos, de cómo te hace sentir las cosas más que acciones en concreto. Primero algo positivo y luego lo negativo, nunca vayas directamente al grano y menos si eres tú la que está tomando la iniciativa de la conversación, se sentirían atacados y que les tomas por sorpresa. Suaviza las cosas y diles todo lo que les tengas que decir pero teniendo mucho en cuenta sus sentimientos.

Conclusión


¿Conclusión de todo esto? Que todo se puede hablar, pero tienes que saber cómo decirlo, en qué momento y ser capaz de comprender lo que ellos te pueden decir con empatía y trabajar en soluciones. Saber cuál es tu lugar, qué puedes aceptar y qué no, apreciar los pequeños cambios que se hagan y la intención.

No tienes que aguantar lo inaguantable y si realmente ves que algo te molesta de sobremanera, ese algo tiene que cambiar. En cualquier relación, sea de amistad, de amor o de convivencia hay un tira y afloja donde cada persona debe ceder un poco, aceptar compromisos para que todos se encuentren a gusto.

Yolanda (Española, au pair en Estados Unidos): “Yo no pasé por el aro cuando me dijeron que sólo podía ir una semana a España a visitar a mi familia al extender otro año con ellos. O iba dos semanas o no extendía, así de claro, además en las fechas que yo necesitaba porque mi hermana se casaba, les gustase o no. Pero sí que he pasado otras cosas que no son tan importantes para mí, y el hecho de tragar ha supuesto una mejor convivencia y quererles mucho más, ser feliz y no estar amargada por lo que hacen o dejan de hacer. Hay que decir también que ellos pasan por muchas cosas nuestras que no nos dicen, y que también les sacamos de quicio con muchos de nuestros actos que se callan, y tendemos a olvidar eso. Hay que aprender a quererles tal y como son, con sus defectos y virtudes como tú quieres a tus padres y hermanos, no hay nadie perfecto.

A veces después de la conversación vas a aprender incluso a quererlos más porque les comprendes, algo que antes te parecía algo imposible. Les conocerás mejor y sabrás dónde están sus límites y ellos aprenderán los tuyos. No puedes quejarte de todo lo que hacen mal, pero tampoco puedes dejar que abusen de ti. Hay que atajar las cosas a tiempo y así no se hacen pelotas enormes que destrozan la relación.

¿Si no se solucionan los problemas?


Por supuesto que esto son todo consejos y no es una fórmula maravillosa y todo depende de la situación, la naturaleza del problema, de la HF y de la au pair y creo que más que solucionar problemas lo que hace es evitar que se hagan más grandes, y que desgraciadamente a veces es simplemente que no cuadráis o que la situación se hace insostenible y sólo hay una salida: el rematch que más que un fracaso es una segunda oportunidad para vivir esta experiencia que puede ser maravillosa y que todas las au pairs tienen el derecho de vivir.



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