31. La convivencia


Elige bien tu HF


Como ya lo vimos en los primeros capítulos, cuando te encuentras al principio del proceso de au pair, buscando la HF que más te gusta, no te fijes tanto en dónde vives sino en cómo son, en cómo viven, porque a la hora de vivir con ellos será mucho más fácil la convivencia si tenéis puntos en común.


Ingrid (Finlandesa, au pair en Estados Unidos): “Yo personalmente, creo que de lo más importante a la hora de elegir una familia buscar si compartes sus valores educativos. Es lo que más problemas crea a la larga. Hay muchas cosas tontas que te afectan aquí, pero como no creas en lo que ellos enseñan a sus hijos te costará el triple y te afectará mucho anímicamente. Hay que pensar que en la mayoría de los casos trabajas 45 horas a la semana, 10 horas al día. ¿Te imaginas trabajando un año entero chocando con la familia todo el rato a la hora de educar a los hijos? Te digo yo la respuesta: no, no lo pasas. No pasas ni una semana. A la segunda semana estáis pidiendo rematch, tanto tú como la familia. Así que a la hora de decidir si vienes y escoger familia tienes que mirar si creen en la forma en la que educan a sus hijos en lugar de decidir a la ligera porque las condiciones parecen estupendas. Pregunta, pregunta, pregunta. Que si son consistentes entre ellos a la hora de educar (no sabéis la rabia que da cuando un padre dice una cosa, la madre otra y tú otra), si son estrictos. Sé que es difícil pero tienes que intentar cazar al vuelo si los niños son educados, no muy salvajes, si hay coordinación entre los padres y esas cosillas que harán de tu vida más sencilla.

Lila (Chilena, au pair en Estados Unidos): “Lo más probable es que antes de su Perfect Match tengan otros, recuerden pensar muy bien antes de escoger una familia, yo personalmente rechacé dos familias porque no sentí que fueran ideales para mí. Sé que todas nos queremos ir rápido, encontrar a la familia perfecta y tener un año de ensueño, pero es una decisión muy importante ya que es un año de sus vidas y la idea es pasarlo lo mejor posible. También sé que casi todas queremos irnos a los sitios "nice" de USA que siempre salen en películas: Los Ángeles, San Francisco, Chicago, Seattle o NYC, son ciudades hermosas y de las que hemos oído mil maravillas, pero en este proceso eso es lo menos importante... Lo más importante es una familia que sea perfecta para cada una.

Ana María (Argentina, au pair en Estados Unidos): “Ellos fueron mi tercer match y desde el principio ellos mostraron que son unas personas muy organizadas y eso me gustó. Además siempre estuvieron en contacto conmigo y en cuanto hicieron el match en mi perfil me contactaron y yo les respondí también. En el primer correo la HM me mandó un documento con todas las especificaciones de todo lo que tendría que hacer, las personalidades de los niños, bueno hasta que medicamento darles si se enferman, incluso especificaciones de la casa. Eso me llamó mucho la atención y aunque no habían llenado la aplicación por falta de tiempo el “manual” me dio mucha confianza. Después llenaron la aplicación y ya pude ver fotos entre otra información de la familia. Además algo que me ayudó mucho a decidirme fue que hablé con la actual au pair y pues quien mejor para contarnos como será nuestra vida allá que la misma au pair, así que les sugiero que si las familias tienen un au pair hablen con ellas antes de decidirse; ella y yo todavía seguimos en contacto y cuando me surgen dudas le mando un mensaje, ella es muy amable. Lo único que no me gustaba mucho es que mi horario estará cambiando, pero por eso hablé con la au pair para ver que tanto ellos respetaban sus tiempo para ir a la escuela y así y pues ellas me dijo que son súper respetuosos en eso, así que entonces yo no tengo problema en ser flexible. Así que en resumen me iré cerca de Dallas a cuidar 2 niños (3 y 5 años), a finales de septiembre, tendré que manejar y puedo usar el carro para mi uso personal, me dan teléfono, entre otros beneficios. Estoy muy contenta y aunque aún falta tiempo para irme, quiero dar lo mejor de mí en esta experiencia y aprovechar cada oportunidad durante mi estadía en USA.

Maryse (Francesa, au pair en España): “Creo que en general nos emocionamos mucho cuando parece que cuadras con una familia (aunque sepas que hay cosas que no te hacen mucha gracia) y crees que la tienes que escoger sí o sí porque estás ansiosa por irte. A mí me pasó, y al poco de rechazarme esa familia empecé a hablar con más au pairs y casi todas las familias con las que he hablado son mejores que la primera. No cojáis lo primero que se os ofrezca si hay cosas que no os acaban de gustar, porque hay familias mucho mejores por ahí.

Leila (Peruana, au pair en Estados Unidos): “Me contacta otra familia, ésta de San Francisco (¡¡¡San Francisco!!!), que es mi ciudad favorita de los Estados Unidos, esto me viene porque me encantaba la serie Embrujadas, allá… en mi adolescencia..., y claro veía a Col (lo escribo como se pronuncia) pasearse por SF, y ya, se me nublaba la vista. Aparte, de que SF me daba la posibilidad de estudiar en Berkeley (¡¡¡Berkeley!!!)... Sí, porque yo no me monto películas, yo me monto superproducciones. No había hablado con la familia, pero por lo que ponía en su perfil ya veía que no encajábamos mucho, pero yo estaba totalmente cegada por SF y Berkeley. El caso que, en la primera entrevista que tuvimos, realmente se dejó eso claro, que no encajábamos muy bien. Pero me quedé más tranquila, porque, aunque era SF y todo el rollo... realmente no iba a estar a gusto con esa familia. Me fui a otra, cerca de Miami y me encanta mi HF (y Miami también).

Vivir en casa de otros…


Por mucho que tu HF insista en que te sientas “como en casa” y lo a gusto que te encuentres, te darás cuenta de que no puedes realmente actuar como si estuvieras en tu casa, o en casa de tus padres. Existen reglas y normas en cada casa, incluso en casa de tus padres, pero la gran diferencia es que si bien te puedes “saltar” las reglas en casa de tus padres, en casa de tu HF sabes que no puedes…

Adaptarte a vivir en casa de otros, donde rigen otras normas, puede costarte un poquito.

Marguerite (Belga, au pair en Inglaterra): “Mis amigas au pairs rusas, por ejemplo, me contaron que para ellas al principio les resultaba difícil sentirse como en casa, que se sentían casi como en tensión cada minuto: se venían en la obligación de no encender las luces a determinadas horas de la noche -aunque la familia no dijera nada o no notara que ellas las encendiera, a salir los días entre semana y llegar algo tarde, incluso se sentían mal si abrían un paquete de patata en sus dormitorios por si hacían demasiado ruido. Sé que es una ridiculez pero cuando vives en un sitio que no es tu casa y con una familia que no es la cualquier tontería puede convertirse en un problema. Todas tenemos nuestros momentos de dudas y de mucho cuidado con la sensibilidad de nuestra HF, sobre todo al principio cuando no nos conocemos mucho.

Sune (Japonesa, au pair en Inglaterra): “Primer mes en Londres. Se me está haciendo un poco duro. El hecho de estar viviendo en casa de unos desconocidos quema mucho. Cuando quiero ducharme, lo aviso; cuando quiero tomar algo, me cercioro de que sea el momento adecuado; cuando están todos en el salón en sus respectivos menesteres, no sé qué hacer…

No olvides que este tiempo de adaptación es para ambas partes y que tanto tú como tu HF no vivís de la misma manera. Tu HF también hace esfuerzos.

Christelle (Francesa, au pair en Alemania): “La libertad de pasearse por la casa en ropa interior, de salir de la ducha desnuda, de bailar Lady Gaga arriba de un sillón, de limpiar la cocina sólo cuando ya no hay más platos limpios... todo a la lista de cosas. Lo mismo pasa cuando la au pair llega. Host Parents tienen que decirle ciao a caminar desnudos por la vida, a tener sexo dondequiera que sea, a bañarse con la puerta abierta, y a rascarse partes íntimas. Eructos y sonidos ciao también.

A veces lo más difícil es simplemente aceptar respetar reglas de otros. Reglas que no te impones tú, sino que son impuestas por otras personas. A tu edad, aunque muchas au pairs vivan en casa de sus padres, tenían mucha libertad y quizás la (mala) costumbre de no fijarse demasiado en lo que se esperaba de ellas. Pero en casa de tu HF sólo puedes respetar las normas y lo sabes, aunque a veces cueste.

Laeticia (Española, au pair en Canadá): “Extraño estar en mi casa y hacer lo que quiera con mis propias reglas. Sin nadie que me diga qué hacer. Bueno, mi madre me decía qué hacer ¡pero nunca obedecía!

Vas a aprender a aguantar, a poner buena cara cuando no te apetece y sonreír aunque tengas ganas de morder. Es un aprendizaje que te será muy útil en la vida, tanto privada como laboral. No se trata de transformarte en dócil corderito, sino de aceptar convivir con otras personas y que, a veces, no hacemos simplemente lo que nos apetece.

Dagmar (Danesa, au pair en Italia): “Uno de los más grandes cambios como au pair es que ya no podrás dormir como lo hacías en tu casa, si alguien en tu casa pone música a todo volumen mientras tú duermes tan siquiera te levantas y vas a gritonearle a quien la puso con un simple "¡apaga eso!", pero las cosas acá son muy diferentes, si el bebé llora te tienes que pasar a fregar, si ponen música no podrás ir a apagar el estéreo, si llaman a tu puerta ya no podrás decir "¿quééééé?" como la haces en tu casa, aquí si alguien te llama te tendrás que levantar de la cama aunque no quieras y mostrar tu mejor sonrisa aunque por dentro estés de muy mal humor.

Kylian (Alemán, au pair en Irlanda): “En la mayoría de los casos es aguantarme y poner buena cara.

Samira (Argelina, au pair en Inglaterra): “En esta casa no hay quién duerma. Hoy quería aprovechar para descansar un poco más, pero a las nueve de la mañana ya estaba la HM llamando a los niños a gritos desde la puerta de mi habitación. Y así todos los fines de semana. Hacen pipí y se arreglan en el baño que está puerta con puerta con mi habitación y allí gritan, lloran, juegan, cantan, tocan un silbato...

De tu actitud depende tu bienestar, si estás dispuesta a vivir plenamente esta experiencia de au pair, no te importará tanto que te despierten los niños un fin de semana o no poder ver la tele tumbada en el sofá durante un día entero. Piensa en todo lo que aprendes de esta convivencia y disfruta de lo que tengas a tu alcance.

Sam (Alemana, au pair en España): “¿Qué hay de eso de levantarse los fines de semana y desayunar en pijamas? Puf, realmente un placer del que no disfruto en su totalidad, pero lo he sustituido por el café en la cama... Sí, me planto en la cocina en pijamas pero no duro ni dos segundos... me refiero en la cocina. El placer de pasar todo un domingo en pijamas se me acabó, y en lugar de eso me compré un chándal que es igual de cómodo pero al menos parecía que estaba vestida.

Respetar las normas de tu HF


Estás viviendo en casa de tu HF y te das cuenta de que tienen normas que te extrañan, te sorprenden, te molestan o simplemente te cuesta asimilar. Al venir a trabajar como au pair, de forma implícita te comprometes a respetar las normas de la HF que te acoge, mientras sean justas. Pueden ser normas acerca de cómo tratar a los niños, reglas internas a la casa o normas generales de comportamiento.

Marta (Española, au pair en Estados Unidos): “Estar en casa de tu HF conlleva cosas que no puedes hacer, porque estás en su casa. Has de cumplir las reglas que hay escritas en esa casa, te gusten o no. También has de tener unos límites. No puedes llegar a casa a las tres de la mañana si al día siguiente trabajas, o no puedes fumar si en casa no se puede, o salir en bragas de tu cuarto. Tu privacidad y tu vida se verán limitadas por vivir con tus jefes, y eso hay que saberlo y aceptarlo desde el minuto uno en que uno se plantea ser au pair.

Cada familia funciona de una manera con sus hijos. Tu trabajo de au pair es hacer lo que esperan de ti, para que los HP se queden tranquilos y sepan que sus hijos están en buenas manos.

Hilda (Alemana, au pair en España): “Por la tarde me dijo la HM que si iba a algún sitio con la niña que le mandara un mensaje sólo por saber dónde estábamos por si acaso... Le dije que sí, claro, pero pensé: si voy al parque mando un mensaje, si de ahí vamos al centro comercial ¿otro mensaje? Ni idea, por si acaso mandaré mensajes cada vez que cambiemos de sitio.

Filipina (Ecuatoriana, au pair en Austria): “Al de un rato he pillado a mi HK en el armario de las golosinas. Le he tenido que recordar cuál es la norma de picoteo: "si queremos un snack, primero algo sano, verdura o fruta, coger algo y no comer directamente del paquete. Si después seguimos teniendo hambre podemos comer, pan, crackers o queso." Me encantan las normas de la casa. Me siento a gusto aplicándolas porque van mucho conmigo.
Los horarios son diferentes en cada país y la percepción de lo que es “pronto” o “tarde” cambia también. Si en tu casa sales hasta las cinco de la mañana sin que nadie te llame la atención, puede ser que en casa de tu HF ellos sí que te pidan que respetes un toque de queda. Tendrás la impresión de volver unos años atrás, cuando tus padres te exigían volver a las diez de la noche “¡como muy tarde!”. Si el toque de queda que te proponen te parece exagerado, habla con tu HF, pero no pierdas una buena relación o quizás tu trabajo de au pair por unas horas fuera.

Melisa (Española, au pair en Francia): “Estaba enferma y mi host mum lo achacó a que había salido demasiado por lo que ese día me dijo las temibles palabras "¿podemos hablar un momento?" Y después de la charla mis ánimos estaban por los suelos... En resumen, no le gustaba cómo estaban yendo las cosas y no le gustaba que saliera hasta tan tarde... tan tarde fue el sábado cuando llegue a las tres de la mañana, pero claro, yo qué iba a pensar que le iba a sentar mal… ¡El día siguiente lo tenía libre! Y en España llegar a las tres es una hora razonable, pero bueno, ahora ya tengo claro que las cosas no van igual aquí. Los días siguientes los sentí como una prueba, me esforcé al máximo con los niños y con todo en general. Y me sentí mejor una tarde cuando vino la host mum a mi habitación a felicitarme por lo bien que lo hacía todo.

Charlotte (Norteamericana, au pair en Alemania): “Esta mañana he tenido otra vez charla con mi HM, que no está contenta conmigo, que no quiere que salga hasta tan tarde, que... que como no vea un cambio me vuelvo a mi país.

En cualquier caso, si ves que vas a llegar más tarde de lo previsto, avisa a tu HF para que no se preocupen.

Poppy (Norteamericana, au pair en Brasil): “Llegué a las 11pm, mi HM me había dicho de volver a las diez de la noche pero ya avisé que sería imposible… Al día siguiente me recordaron que había llegado tarde pero en realidad fue algo puntual y acordé con la HM que llegaría un poco más tarde y ella aceptó, así que no pasó nada.

Otras reglas son mucho más sencillas de respetar, aunque te parezcan un poco raras al principio.

Yolande (Belga, au pair en Estados Unidos): “En mi caso, lo primero a lo que tuve que acostumbrarme fue a estar descalza. Aquí, la regla número uno para habitar la casa es quitarse los zapatos antes de entrar. Raro al principio, cómodo después.

Respetar las costumbres religiosas de tu HF es muy importante y una muestra de tu tolerancia y buena educación. Por ejemplo si ellos rezan antes de comer, tú no tienes que rezar, pero sí respetar un momento de silencio y esperar un poco antes de empezar a comer.

Delphine (Francesa, au pair en Estados Unidos): “Tuve que acoplarme al minuto de silencio que se hace antes de la comida, mientras todos nos tomamos de las manos y usamos el tiempo para agradecer por los alimentos (aunque yo en realidad sólo pienso: "¡vamos, terminen ya sus rezos, que muero de hambre!").

Algunas HF tienen muy pocas reglas, así es más fácil, aunque quizás tengan mil reglas implícitas, de esas que nadie enuncia en voz alta pero sí que se tienen que aprender muy rápidamente.

Raquel (Mexicana, au pair en Estados Unidos): “Básicamente sólo hay tres reglas: llamar a avisar si voy a llegar después de las once de la noche, si salgo con el carro debo llegar antes de la una de la mañana y no usar el teléfono durante las cenas familiares... ¡Ah! y no usar nada de los Baltimore Ravens porque en mi casa los odian, jajaja. Por lo demás, puedo hacer lo que quiera.

Puede parecerte que tu HF tiene muchas normas, quizás sólo sea que quieren que desde el primer momento sepas cómo funcionan para poder adaptarte cuanto antes. Las reglas claras son las más fáciles de respetar. En caso de dudas, pregunta.

Sylvie (Francesa, au pair en Australia): “Prohibido el internet en horas de trabajo. Prohibido chatear con el móvil en horas de trabajo. Las niñas no pueden ver la tele entre semana, sólo un poco en caso de que estén enfermas. Nunca tele para adultos. Prohibido el alcohol durante horas de trabajo (obviamente). No dejar a las niñas desatendidas (obviamente). Avisar cuando van a venir otras au pairs a casa, siempre serán bien recibidas. Cruzar la carretera siempre de la mano, mirar antes a los dos lados y estar atenta a lo que se oye (obviamente). Puedo comer chocolate, galletas, etc., pero nunca delante de las HK para que no me pidan. No puedo estar en mi habitación en horas de trabajo, sólo para recoger algo olvidado. Debo tener siempre crédito en mi móvil, por si hubiera alguna emergencia. Ellos me pagan la primera vez pero el resto me lo pago yo. Y el resto es más básico: avisarles si duermo fuera, mantener mi habitación ordenada (aunque ellos no entran nunca), no gritarles a las niñas, si se gasta algo apuntarlo, y por supuestísimo prohibido los chicos en mi habitación.

Con el tabaco no se juega. Si has dicho a tu HF que no fumabas, no fumes. Si eres fumadora y que no puedes fumar dentro de casa o de tu dormitorio, no lo hagas. Es motivo suficiente para echarte de su casa y las HF suelen ser muy intransigentes con este tema.

Fanny (Suiza, au pair en Canadá): “Había una au pair que fumaba a escondidas, a pesar de haber dicho a sus hosts que no lo hacía, y cuando llegaba a casa su HM olió el tabaco y echaron a la au pair.

Respeta la intimidad de tu HF


Las familias entrevistadas me explicaron que su mayor duda antes de elegir tener una au pair era el respeto a su intimidad. Tenían miedo de perder sus momentos a solas sea como pareja o como familia con sus hijos. De la misma manera que tu HF debe respetar tu intimidad, procura respetar la de tu HF, dejándoles resolver sus conflictos sin intervenir, dejándoles disfrutar de momentos familiares con sus hijos. Es el difícil equilibro de “estar sin estar”. Todas las familias tienen momentos de tensión, intenta no entrar en el conflicto ya que entonces formarías parte del mismo. Puedes irte de la habitación donde ocurre la “contienda” o apartar a los HK para permitir a la HM o el HD relajarse un poco.

Caroline (Norteamericana, au pair en Italia): “Por la mañana vi la discusión del siglo entre mi host mum y los niños, no me enteré mucho de qué pasaba, pero algo relacionado con los cereales, al final los niños se quedaron sin desayunar, la madre medio llorando y yo saliendo corriendo por la puerta con los HK porque la madre no los quería ver delante, eso sí yo desayuné.

Cindy (Inglesa, au pair en Portugal): “A las 15:00 nos hemos ido a buscar a mi HK a la guardería directamente con el coche porque teníamos pensado ir a un parque que le gusta mucho pero... ¡movida de las grandes! Yo me he esperado en el coche y cuando ha entrado el niño estaba lloriqueando, y la madre también lloraba ¿pero esto qué es? Le he preguntado al niño cuando ha entrado y su respuesta ha sido "¡Déjame, déjame!" con patada incluida… Cuando se ha subido su madre al coche, no le ha dirigido la palabra en todo el rato y nos hemos ido directos a casa, yo he preferido quedarme en mi habitación hasta que se pasara el mal rollo, oyendo lloros, súplicas, buff... me ha sabido fatal verla llorar, la verdad... Poco después han bajado todos riendo a buscar las compras que nos habíamos dejado en el coche.

Por muy bien que se lleven tu HM y tu HD es posible que tengan alguna que otra discusión, no te preocupes y no te metas. No tomes partido ni por uno ni por otro ya que cuando se reconcilien, te lo podrían reprochar.

Valérie (Francesa, au pair en Inglaterra): “Y la que yo creía que era la pareja perfecta, ¡hoy han tenido una bronca muy gorda! No sé que habrá pasado... pero siendo las doce de la noche, el marido ha empezado a gritar (yo no he entendido nada de lo que ha dicho, aunque a decir verdad, tampoco le he prestado mucha atención). La conclusión: se ha ido a dormir al sofá.

Para una mejor convivencia


Además de dar lo mejor de ti para adaptarte, integrarte, respetar las normas y hacer tu trabajo lo mejor posible, hay detalles que hacen la diferencia entre una au pair y otra. Pequeños gestos que tus HP sabrán apreciar y que harán de ti una au pair especial.

Sandrine (Francesa, au pair en Austria): “Al final de cuentas, yo me siento ya parte de esta familia y como parte de la familia, hay que cooperar con la familia... Yo también uso la cocina, así que también ayudo a recogerla... Yo también uso el baño, así que trato de ayudar a veces a mantenerlo limpio...

Petra (Alemana, au pair en España): Y siendo así, hay cosas que, aunque no estén en tu contrato, por simple convivencia en una casa, se hacen. Si un día la familia va tarde y se olvidan de recoger la mesa del desayuno, no cuesta nada quitarlo. Si un día vas a meter tu ropa en la lavadora y ves una lavadora de los niños puesta, no cuesta nada poner esa ropa a secar. Estas cosas hacen más fácil la relación con la familia, y ellos harán lo mismo el día que te tengas que ir corriendo a la clase del idioma estudiado y no te dé tiempo a lavar los dientes a las niñas, o el día que encuentren una lavadora tuya y la pongan a secar. Hay que ser lógico y hacer cosas que, aunque no estén en tu contrato, son básicas para la convivencia en una casa.

Jack (Inglés, au pair en Francia): “El trabajo no es trabajo, es realmente muy sencillo, es como vivir en tu casa y ayudar a tu madre con tu hermano menor y alguna que otra cosa más como recoger las cartas en el correo y tonterías así... Es simplemente parte de la convivencia.

Participar en algunas actividades con tu HF incluso cuando estás en tu tiempo libre es una excelente manera de acercarte a ellos y de formar parte de su familia.

Mélanie (Suiza, au pair en Irlanda): “Me siento que soy parte de su familia porque me invitan a todas las actividades que hacen, que son muchas por cierto. Los dos fines de semana he ido con ellos y no hemos parado. Estoy ya muy dentro de la cultura irlandesa.

Estar en casa cuando no trabajas


¿Qué hacer cuando estás en tus horas libres pero no te apetece salir de casa? Este tema es importante porque tu HF debe respetar tu tiempo libre como tú respetas tus horas de trabajo, pero cuando vives en casa de tus jefes es un poco complicado, sobre todo para los niños pequeños que no entienden mucho de “ahora es mi tiempo libre y no voy a jugar contigo”. Tú misma encontrarás el equilibrio entre tu tiempo libre con tu derecho a estar a solas en tu habitación y el estar con tu HF sin trabajar, simplemente por el placer de estar con ellos.

Adriana (Norteamericana, au pair en Francia): “Yo creo que eso es algo muy especifico de cada familia y de cada au pair. Pero sí, a veces separar ambas cosas es un cálculo poco aproximado. Hay cosas que son específicas de tu tiempo compartido con tus host kids. Es importante que los host parents nos digan qué expectativas tienen de nuestro tiempo compartido con ellos. Y claro que cuando nos dan un planning, todas las actividades o responsabilidades incluidas en el mismo son parte de nuestro trabajo. Pero... cuando termina nuestro momento de estar trabajando, ¿entonces qué? Si no es que tenemos alguna actividad, que tenemos que ir a clases o simplemente salimos a hacer algo a veces es complicado simplemente decir (decirles a los nenes, especialmente): “es mi tiempo libre”. Primero porque es un tanto grosero, creo yo, y segundo porque también tenemos que ser un poco flexibles con el tiempo que pasamos con nuestra host family. Claro está que tenemos derecho a nuestros tiempos libres, que los necesitamos y que nuestros host kids deben entender eso muy bien. Sé que muchas chicas simplemente se limitan a irse a su habitación o salir de la casa. La realidad es que de no hacer eso, te ves un poco condicionada a seguir trabajando, jugando o haciendo cosas con los host kids. Pero también hay que estar dispuestas a compartir algunos momentos con la familia anfitriona. Aunque claro, eso va en cada chica y su relación con su familia.

Sola en casa


Si tu HF se va por unas horas o unos días, te encontrarás a sola contigo misma, a algunas chicas no les gusta y prefieren acompañar a su HF siempre (mientras ellos estén de acuerdo), a otras au pairs sí que les encanta volver a tener un poco de relax tranquilamente en casa sin más reglas que las suyas.

Patricia (Ecuatoriana, au pair en Estados Unidos): “Llevo dos días sola en casa, saliendo cuando quiero, con tiempo para estudiar, levantándome cuando quiero, cocinando cosas riquísimas para cenar, haciendo ejercicio cuando quiero, saliendo a la ciudad para irme a nadar sin dar explicaciones de a dónde voy o cuándo vuelvo... Me encanta estar con ellos, me tratan genial, pero he estado con ellos seis meses seguido. Necesitaba estar un poco sola.


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