28. Sentirte “como en casa” o no…


En el concepto de au pair se enfatiza mucho el tema de la familia, el hecho de que tu HF será tu nueva familia, que tus HK serán como tus hermanos y que te sentirás muy rápidamente tan a gusto en casa de tu HF como en tu propia casa. La realidad puede ser diferente entre algunas chicas que se sienten enseguida en su casa y otras que no se sienten nunca totalmente como un miembro de la HF.


Sentirse “como en casa”, “parte de la familia”


Algunas au pairs se sienten “parte de la familia” en muy poco tiempo, sea porque su HF es muy agradable y procura que su au pair se sienta muy a gusto en seguida, sea porque la au pair se adapta perfectamente a su nueva casa con todas sus diferencias y sus normas. Este sentimiento de sentirse “parte de la familia” es importante porque hace que la convivencia sea mucho más llevadera, lo cual ayudará si en algún momento surgen problemas.

Kathie (Portuguesa, au pair en Alemania): “Sólo llevo tres días aquí y ya empiezo a sentirme como en casa. No os negaré que el primer día me sentía un poco rara, fuera de lugar, no sabía qué hacer, si estar todo el rato enganchada a mi madre alemana o irme a mi cuarto cuando quisiera, así que opté por preguntar si me necesitaban o si podía ayudar en algo más, obviamente cuando estaban los dos papis en casa y ya no era imprescindible.

India (Sueca, au pair en España): “Cada día estoy más acostumbrada a estar aquí, mi cuarto, mi pueblo.

Nelly (Alemana, au pair en Francia): “Cuando ya te animas a abrir la nevera como si fuera tuya desde siempre, empieza la verdadera relación y te sientes en casa.

Ana (Argentina, au pair en Estados Unidos): “Durante la cena se me ha acabado el agua y he preguntado si podía coger más, porque la tienen en dispensadora... Mi HD se ha puesto serio y me dice: “escúchame bien, welcome to your home, my home is your home. Y si no me entiendes en inglés te lo digo en español, mi casa es tu casa. No me preguntes todo, coge y haz y deshaz como quieras…”. Me siento muy a gusto aquí.

Jeanne (Francesa, au pair en Inglaterra): “No podría ser mejor, bueno, siempre me podrían pagar 1000 libras al mes, pero eso no sería realista, jajaja. Lo he dicho 20.000 veces y lo diré 20.000 más, no podrían ser más adorables. Sé que muchas HF en el perfil ponen eso de que quieren que la au pair sea una más de la familia, que sea como una hermana mayor (en mi caso más bien como una tía, jaja), pero desgraciadamente no todas lo dicen en serio, en mi caso me siento totalmente integrada en la familia, sin llegar a serlo, porque simple y llanamente no lo soy, pero sí siento que me integran como tal. De hecho he conocido a un montón de sus familiares y amigos. Me cuentan sus planes y me preguntan por los míos, me incluyen en todas las conversaciones y si no me entero bien, hacen lo posible por explicármelo, cenamos todas las noches juntos (o casi todas, vamos) y vemos series y programas juntos. Cada día me preguntan qué tal mi día y me dan las gracias por mi ayuda. Me preguntan por mi familia y siempre están dispuestos a ayudar si necesito algo.

María Ángela (Mexicana, au pair en Estados Unidos): “Yo por ejemplo, trabajo más de las supuestas 45 horas... pues mi horario viene a ser de 8 a 6 (10 horas diarias)... ¿Y saben algo? ¡¡No me molesta!! ¿Por qué? Porque los quiero, porque sé que los papás están trabajando, porque mi HD no puede llegar antes a la casa, porque tiene que tomar el tren para ir a su trabajo y poder dejarme un carro... Vamos, si puedo dar un poco más de mi tiempo por ayudar a MI familia, con mucho gusto lo hago...

Julia (Chilena, au pair en Austria): “Para mí esta familia es como mi segunda familia, me siento a gusto, me siento feliz, querida, respetada.

Stéphanie (Belga, au pair en Inglaterra): “Antes de venirme, estuve leyendo muchos blogs, experiencias y demás, y sabía que durante las dos primeras semanas era todo más difícil, costaba adaptarte y echabas todo muchísimo de menos. No ha sido así en mi caso, me he adaptado en un par de días, obviamente cada día descubro algo nuevo, pero ya me siento como en casa.

Alejandra (Peruana, au pair en Estados Unidos): ¡Mi familia es increíble! Son tan tan tan tranquilos... No he sentido nostalgia nunca, y espero que no me pase, los niños me quieren desde que me conocieron, son muy buenos niños... pues con sus ratos, pero en general son muy buenos. En casa me siento en mi casa.

Cassandre (Australiana, au pair en Francia): Puedo decir que sigo igual de feliz que el primer día que llegué (y más, de hecho), ya que aquí se preocupan verdaderamente por mí y me cuidan muchísimo... Y eso me hace sentir muy a gusto. Me siento en casa, de verdad.

Honorine (Belga, au pair en España): No sé si es la magia del sitio o el calor de la gente... pero ya me siento un poquito más en casa. Dejo de andar de puntillas por el salón, entro y salgo cuando quiero y cojo lo que me apetece de la nevera (sin pasarse, oye).

Myriam (Francesa, au pair en Estados Unidos): El primer día me fui a la cama con la sensación de haber encontrado una gran familia. Es cierto que no va a ser fácil con dos niñas de la misma edad a la vez. Que van a haber días buenos y días malos. Pero tengo la sensación de estar como en casa.

Carolina (Española, au pair en Bélgica): “A lo mejor a muchos les parece una tontería, pero para mí son mis niños, como mis hermanos pequeños, no unos niños a los que cuido. Para mí esto no es la casa en la que trabajo, es "mi casa de Bélgica".

Françoise (Francesa, au pair en Canadá): Con la familia va mejor, es como cualquier familia, tienen sus malos días y sus buenos días, pero ahora mismo estoy en mi cama, con mi ordenador estudiando y tan a gusto sin sufrir. Y hoy que me he pasado todo el día para arriba y para abajo, lloviendo a mares, tenía unas ganas de llegar a mi casa, ponerme las zapatillas y beberme un té que no os lo imagináis. Y eso es bueno, sentir como que es "mi" casa.

Martina (Mexicana, au pair en Estados Unidos): Me siento súper a gusto con esta familia, como una más, por la casa ya voy como si fuera la mía, si tengo hambre bajo abro el armario y me cojo algún snack, si me quiero sentar a ver una peli con ellos lo hago... No sé, muy bien.

Tu manera de ser influye mucho en tu adaptación a tu nueva familia, tu nueva casa.

Ana Luisa (Ecuatoriana, au pair en Estados Unidos): “Yo, personalmente me esfuerzo al máximo por de verdad formar parte de la familia y no ser sólo la "nanny" de mis HK, si quisiera ser una simple niñera no me hubiese venido hasta Estados Unidos y me hubiese quedado en mi país a cuidar niños en horario escolar o después del colegio.

O no…


Puedes estar perfectamente integrada a tu HF sin sentirte “miembro” de esta familia. Quizás necesites más tiempo para sentirte realmente “como en casa” o no llegues nunca a sentirlo, pero lo importante es que te sientas a gusto. Hay au pairs que prefieren mantener alguna distancia emocional con su HF, porque es su personalidad y forma de ser. Las HF que han tenido varias au pairs saben que cada una es diferente y que lo que realmente importa es el trato que se da y se recibe y el cariño que se establece.

Julie (Francesa, au pair en Finlandia): “Cuando estoy en casa, no es como estar realmente en mi casa, pero estoy bastante a gusto tranquila y sin problemas, cosa que está bien.

En algunas HF, todo funciona muy bien y la relación es muy buena, pero aunque la au pair se sienta muy a gusto, son detalles que hacen que no se sienta realmente “como en casa”.
Catey (Inglesa, au pair en Francia): “Una de las peores cosas que llevo de ser au pair es, que por mucho que la familia sea amable contigo e intenten que formes parte de su círculo familiar, para mí es imposible sentirse como en casa y, por ello, echas de menos muchas pequeñas y tontas cosas. Personalmente, una de las cosas que más puedo echar de menos es el sentarme en el sofá, ver la tele y olvidarme del mundo.

Gabriela (Venezolana, au pair en Estados Unidos): “Yo soy de esas personas que disfrutan despertándose a las doce de la mañana, obviamente no todos los días, pero sí los fines de semana. Viviendo en una casa que no es la mía y con una familia que no es la mía, el levantarse tarde es casi imposible; primero porque me da vergüenza que piensen que soy una vaga -que sí, que podría importarme un comino lo que piensen, pero sí me importa- y segundo, porque la familia le da igual si duermes o no, si a las 8 de la mañana tienen que gritar, lo hacen y sí tienen que pintar en la habitación próxima a la tuya, lo hacen.

Sophie (Canadiense, au pair en España): “Estos días he intentado seguir haciéndome a la idea de que esta es mi nueva no-casa. Es decir, que aunque no es mi casa, es como si lo fuera. Eso incluye tumbarse en un sofá a leer, ver la tele o coger cualquier cosa de la nevera. Pero todavía no me acostumbro, sobre todo con la comida. Cada vez que voy a coger algo pienso: ¿y si es el no sé qué favorito del padre y no está bien que me lo coma?¿Y si justo esto lo necesita la madre para la cena de esta noche? Y dudas que te hacen olvidar la mitad de la nevera y centrarte en lo que sabes que sí puedes comer: tostadas con algo. Así es, aquí las cenas (quien dice cena, dice cena nocturna, porque es a las 9 de la noche), son maravillosas. La madre cocina fenomenal y todo está de muerte. Pero las comidas al medio día son otro cantar... Por eso ayer me decidí a hacer una tortilla. Con sus huevos y su sartén y su todo. Sí sí, como lo oís, así de osada soy yo. Y mientras la hacía, me sentía como si estuviera cometiendo un delito. Espero que se me pase pronto esa "vergüenza" porque si no volveré a mi país con la cara cuadrada de tanto sándwich y tostadas.

Anita (Argentina, au pair en Alemania): “Mi cama obviamente es otra, mi ropa está guardada en un placar que no es el mío (y en el cual pierdo cosas constantemente porque me olvido donde las puse), mi dieta cambio totalmente, mi baño no es mi baño y así sucesivamente.

Jenny (Norteamericana, au pair en Francia): “La verdad que no me llego a sentir parte de la familia, aunque no puedo hablar mal de ellos para nada, porque la gran mayoría de lo que hacen es positivo. Pero no siento como cuando llego a mi casa, la sensación de alivio. Esa sensación de que pase lo que pase estás en casa, y los problemas que hay mañana será otro día... y seguramente tenga a mis padres para ayudarme.

Paciencia


Hay au pairs que necesitan que la HF les muestre mucho cariño y esté atenta con ellas, tal como lo son sus padres en su casa, si estás acostumbrada a un trato muy cercano en tu familia y tu HF es un poco distante, es posible que te sientas triste y algo “abandonada”. Piensa que cada familia funciona de una manera distinta y aunque tu HF no sea tan expresiva como tus padres, quieren que te sientas a gusto con ellos. Deja que pasen los días y las semanas y verás cómo poco a poco quizás te sientas más “como en tu casa”.

Melany (Kenyana, au pair en Estados Unidos): Uno no llega a casa de la nueva familia y la conoce ese mismo día, así como tampoco se logra tener una idea completa de su funcionamiento por más preguntas minuciosas que se hagan durante el match. Se requiere tiempo para entender todas las dinámicas de la familia: la relación entre los padres, las normas de respeto que hay en la casa, la manera en que lidian los niños con las figuras de autoridad, el humor de la familia, la capacidad o incapacidad de los niños para manejar la frustración, el apego que sienta la familia por el orden y la organización, la sazón que tiene el cocinero en cuestión para preparar sus platillos, y las costumbres extrañas que pueda tener la familia, por ejemplo. Yo he necesitado casi dos meses para un día volver a casa de mi HF y sentir que ésa era mi casa…

Mari Carmen (Española, au pair en Luxemburgo): “La cuestión de integrarse a la familia y de sentirte como en tu casa es, otra vez, particular para cada au pair y su host family. Algo que debe pasarnos a casi todas, es eso de ir aprendiendo las reglas implícitas de la casa y de los miembros de la familia. Yo voy ya para tres meses y aún hay cosas en las que me sigo equivocando, que me olvido o que hago y termina resultando que para ellos ese no es el modo de hacerlo. Es complicado. Al principio uno no se siente mal por no saber eso porque, claro, tu llegada a la casa hace que todos comprendan que no tienes porqué saber todo. Pero cuando el tiempo pasa y te tienen que estar explicando dónde está esto, cómo se hace esto o cómo no se hace lo otro, puede conllevar al hartazgo. Empiezas a tener ganas de estar en tu casa, con tus reglas y sabiendo dónde todo está. Pero en esos momentos hay que respirar profundo y recordar que, en serio, no tenemos por qué tener el mismo modo de hacer las cosas que las personas con las que vivimos. Nos adaptamos y ellos se tienen que adaptar igualmente a nosotros y entender que lo que ellos creen como el modo correcto de hacer algo puede no serlo para otra persona. Está bien si en el momento te sientes mal por eso, es común. Poco a poco te vas haciendo con todo y vas sintiendo que esta casa es tu casa.

Kimi (Danesa, au pair en Inglaterra): “Estuve a punto de hacer rematch porque de verdad sentía que mi familia me había engañado con su aplicación y con su cuento de "queremos que la au pair sea parte de la familia". Decidí hablar con ellos y me di cuenta que no van a cambiar, simplemente ellos son así, son fríos y la verdad tienen au pair porque se ahorran mucho dinero. Mi solución fue empezar a aceptarlos como son y no como yo lo "idealizaba". Tampoco me siento mal, es así y hasta.


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