27. Paso a paso... las cosas avanzan


Días tras días…


Cuando llegas a tu nueva casa y conoces a tu HF, debes ser consciente de que aunque sea una HF absolutamente maravillosa y te acojan con los brazos abiertos, necesitarás tiempo para adaptarte y sentirte realmente a gusto. Es un proceso normal que puede tardar semanas o incluso meses.


Los primeros días suelen ser los más difíciles porque es cuando tienes que adaptarte a todo: tus HK, tus HP, tu nueva casa, tu nuevo idioma, tus nuevos horarios, tu nueva comida, tu nueva ciudad, etc. No olvides que tu HF también se está adaptando a ti y tu manera de ser, puede llevar a ciertas tensiones y muchas risas. Abre tu mente y tu corazón para disfrutar de tanta novedad.

África (Argentina, au pair en Inglaterra): “Estos primeros días han sido un poco caóticos. Porque como todo es nuevo, pues yo ando loca, mi familia anda loca, todos adaptándonos...

Émilie (Francesa, au pair en Italia): “Así como una se adapta a la familia, la familia se adapta de poco a una. Así que lo importante es mantener eso en mente y saber que no son cosas que se dan de repente, lleva su tiempo.

Lorie (Belga, au pair en Inglaterra): Mi vida británica sigue igual de maravillosa o quizá me atrevería a decir que más aún, puesto que cada día que pasa me voy adaptando y acostumbrando más y mejor ¿sabéis eso de que nunca te acuestas sin saber nada nuevo? Pues eso, básicamente.

Kim (Finlandesa, au pair en Austria): “Es normal que te sientas algo incómoda al principio, pero irás viendo poco a poco cuáles son los límites y cómo comportarte. Yo al principio tampoco sabía dónde meterme, pero al final acabé por acostumbrarme.

Louise (Francesa, au pair en Australia): “Por un lado estoy bien, no extraño tanto y por momentos se podría decir que soy feliz. Por otro lado, me siento rara, un poco incómoda, no sé si hacer esto o lo otro, si puedo o si debo hacer esto o lo otro y así. Además no es mi casa, no puedo mantener mis costumbres, las comidas saben muy diferente (y yo a eso antes ni lo consideraba como posible problema), no puedo hacer lo que yo quiera cuando quiera (aunque sea mi tiempo libre), todavía no conozco la zona y cada día encuentro algo más que tendría que haber traído o que necesito y que no sé dónde comprar. El cambio ha sido mayor al que esperaba y ciertas cosas que uno escucha y no cree, o cree que no van a ser tan importantes, lo terminan siendo. Creo que una vez que empiece a adaptarme, todo va a empezar a estar mejor.

Daniela (Chilena, au pair en Estados Unidos): Los primeros días están yendo genial y la familia se está portando estupendamente conmigo, me van avisando con bastante tiempo sobre lo que tengo que hacer y tengo mi tiempo libre para relajarme. Espero que los HP estén contentos con mi trabajo, la verdad es que me da apuro estar haciéndolo mal sin saberlo. Quiero pensar que cuando haga algo que no les guste me lo dirán para evitar rencores. Aún es pronto para hablar de rutinas, pero creo que por ahora me estoy adaptando medianamente bien, la comida me gusta, los horarios no me chocan mucho porque en casa soy de comer pronto y la ciudad me encanta.

Carolyn (Irlandesa, au pair en Portugal): “Al principio eres un extraño, desconfías un poco de todo y todos e incluso de tus capacidades, las cosas se te hacen más cuesta arriba. Ahora han pasado veinte días desde que llegué (cuando en realidad parece que hubieran pasado tan sólo tres minutos) y todo es mucho más fluido y natural...

Marianne (Belga, au pair en Estados Unidos): “Lo cierto es que cada día todo marcha mejor. Me siento muy adaptada ya. Ya sé donde está casi todo en la casa, y no me suelo equivocar.

Si al cabo de unos días no te sientes absolutamente integrada a tu nueva vida, que sepas que es normal, no te preocupes, ya verás como en unas cuantas semanas te sentirás mucho mejor.

Alex (Francesa, au pair en Canadá): “Yo ya estaba súper desanimada, no sabía si los críos eran siempre así o sólo conmigo. Los padres me dijeron que no fue culpa mía y que suelen hacer cosas parecidas, pero como estoy poniendo todo mi empeño en esto y es mi primera semana, no pude evitar sentirme fatal.

Semanas tras semanas…


Es probable que en un mes vivas más experiencias y emociones que en un año en tu casa, pero eso es parte de la experiencia de au pair, aprender, pasarlo bien, pasarlo mal y descubrir que tú puedes con mucho más de lo que pensabas.

Jack (Norteamericano, au pair en Francia): Ya ha pasado algo más de un mes desde mi llegada a Francia, ya todo va cogiendo color de normalidad. Empiezo a ser consciente que la aventura va dejando paso a vivir un día a día.

Marie (Francesa, au pair en Estados Unidos): “El primer mes no ha sido horroroso, pero tampoco puedo decir que haya sido el mejor del mundo. Ha sido más bien pasable... Verdaderamente, ha sido un mes de adaptación. He conocido a la familia, el barrio, empiezo a conducir, a hacer las cosas normales, tener rutinas, etc. No puedo mentir, tengo momentos a diario en los que cogería el avión y me volvería a mi casa. Momentos en los que me entra una sensación horrorosa de miedo que me paraliza de pensar en lo sola que estoy aquí, en lo que me pierdo de mi país y lo lejos que estoy de mi casa... Pero intento no pensar en esas cosas... Intento sacar el lado positivo de todo... como que los niños empiezan a acostumbrarse a mí... Que la pequeña llora si ve a alguien nuevo y se agarra a mi pierna como una garrapata. Que la mediana, se aburre y viene a mi silla me da besos y me dice: “¿puedes jugar conmigo?” Que el mayor... se pasa el día jugando a las videoconsolas, pero los días que está conmigo solo, no le presta atención ni piensa en ella porque dice que se divierte conmigo. Eso demuestra que poco a poco y paso a paso... las cosas avanzan. No nos olvidemos, que son niños y que a veces me sacan de mis casillas, pero no me queda otra que controlarme... jajajaja. En un mes, me he sacado el número del seguro social, he empezado a conducir y no se me da mal. Conozco parques para llevar a los niños, los llevo a la biblioteca de la cual ya tengo carné... Sé dónde está el Starbucks más cercano a casa... He ido a dos centros comerciales, he ido a New York y he visto pelis en el cine... de lo cual estoy muy orgullosa porque entendí prácticamente todo. Un mes que se ha pasado volando la verdad... pero sólo es un mes. A veces arriba y a veces a bajo. En un mes puedo numerar cosas buenas y malas...

Sonia (Argentina, au pair en Estados Unidos): “Los primeros días eran muy extraños. Me daba miedo caminar haciendo mucho ruido (es lo que tienen los suelos de madera), no caerles bien a los niños o incluso abrir mi armario (que es algo ruidoso). Un mes más tarde, en cambio, hago un poco más lo que me apetece, hablo muchísimo con mi HM, estoy genial con los niños (aunque son unos diablillos) y me siento en plena confianza no sólo con la gente que vive en esta casa, sino con todo el mundo.

En los días grises o negros, no te abandones a la melancolía, la nostalgia y la tristeza. Piensa en algo que te alegra, en todos tus éxitos desde que llegaste y lo que te queda por aprender, disfrutar y pasarlo bien.

Marisa (Mexicana, au pair en Estados Unidos): “No es que todavía esté experimentando síntomas de nostalgia siendo que hace un mes y un poco más que estoy acá, pero si hay días en los que una está un poco cansada, tiene ganas de quedarse en la cama y no hay animo de interactuar con nadie. Porque en un año están esos días en los que una está indispuesta, el cielo está nublado y sólo quiere quedarse en su habitación viendo la tele. Y piensas en que los nenes están por llegar con todas sus pilas para demandarte más y más cosas en tus horas de trabajo y eso te da un peso enorme. Para esos días yo recomiendo tomarse el tiempo de estar sola, en tu habitación, relajada, acostada, escuchando música en tu tiempo libre y pasártela imaginando y programando tus viajes, las compras que vas a hacer, buscando opciones de cosas divertidas para hacer en tus días libres, organizando salidas con las personas que hayas conocido. Recordarte que esas horas que estás cuidando a los nenes se compensan con el abanico de posibilidades que te da estar acá. Yo ahora, por ejemplo, me pase un tiempo de mi mañana libre organizando mi calendario, buscando cosas para hacer mi próximo fin de semana libre, buscando una tableta en Internet, buscando y comparando precios de vuelos, pensando cómo administrar mis días off y mis vacaciones, hablando con las otras au pairs sobre que hacer el sábado a la noche... Todo eso te da la energía necesaria para terminar bien el día. Porque a tus host kids los puedes amar con el alma, pero hay días en que no tienes ganas de nada de nada.

Meses tras meses…


Conforme pasa el tiempo, más confianza tendrás en los que te rodean y en ti misma.

Ana (Argentina, au pair en Alemania): “Les cuento que ya tengo dos meses de estar aquí, y no se imaginan lo bien que me siento. Al principio fue un martirio estar aquí, ahora puedo decirlo a boca llena que ¡¡¡estoy feliz!!!

Éric (Peruano, au pair en Estados Unidos): “Los días pasan y cada vez soy más feliz. Tras dos meses con mi HF me siento afortunado de estar donde estoy, de trabajar para una familia que me respeta, me dan cariño y libertad, de tener amigos aquí con los que poder contar y tener diversión en mis ratos libres.

Bea (Venezolana, au pair en Canadá): “Hace dos meses que llegué a Boston. Y sinceramente estoy orgullosa de lo mucho que progresado en este tiempo. Ya no sólo en nivel de inglés, sino en madurez y experiencia. Me ha costado sentirme a gusto, pero aquí estoy feliz.

Pasan los meses y te das cuenta de que estás bien, disfrutas de grandes y pequeñas cosas, tienes momentos difíciles pero sabes manejarlos cada vez mejor. Te das cuenta de que esta experiencia sí que vale la pena. Ves que se acerca el final de tu vida de au pair y estás decidida a aprovechar tus últimos meses a tope.

Estela (Alemana, au pair en Estados Unidos): “Bueno, pues sí, ya llevo cuatro meses viviendo en USA, y creo que por fin puedo decir que me he adaptado a esta vida. Los primeros 3 meses fueron muy duros (especialmente el segundo) pero este último mes ha sido todo más fácil, supongo que ya estoy hecha a la familia, a las costumbres y a todo que conlleva vivir aquí. No es que no eche de menos la vida en Alemania, pero ya está asumido que durante un año mi vida está aquí.

Patty (Ecuatoriana, au pair en Estados Unidos): “Ya que llevo 5 meses trabajando como au pair: vivir en una casa con una familia americana casi al azar ha sido la mejor experiencia que he podido tener en mi vida, y aunque muchas veces no me compren los tomates que me gustan, mi limonada light y el pan blanco, definitivamente voy a extrañarlos el día que me vaya de aquí, porque se han convertido como en mi familia.

Marina (Danesa, au pair en Irlanda): “Hoy he cumplido la mitad de mi objetivo: seis meses en Irlanda aprendiendo, conociendo, teniendo experiencias de gran crecimiento personal y lejos de todo lo que compone mi vida normal.

Dayana (Chilena, au pair en Estados Unidos): “La vida de au pair no es mala, no. El principio es muy duro, emocionalmente hablando, porque dejar todo y todos no es algo fácil, pero a mis seis meses de vivir aquí he aprendido tanto tanto, que si me preguntaran si volvería a hacerlo, respondería ¡sí!, sin duda. La soledad es dura, los cambios, los choques culturales, las mil cosas en las que te preguntas "¿Por qué debo aguantarme estas tonterías?"

Nostalgia


La nostalgia y el echar de menos a tus padres, tu familia, tu novio, tus amigos e incluso a tus mascotas no desaparecen del día a la mañana, en los momentos duros es cuando más se hará sentir su falta, pero también en los momentos de felicidad que no puedes compartir con ellos…

Vanesa (Mexicana, au pair en Estados Unidos): Primero empezaré por contar algo que me daba mucho miedo antes de venirme a Estados Unidos y que creo que ahora está sucediendo. Es muy normal extrañar la vida “normal” cuando se está lejos y estar triste de vez en cuando, pero eso de tener homesickness jamás en la vida me lo imaginé. Los últimos días me he preguntado más de cincuenta veces ¿por qué estoy aquí? ¿A qué vine? ¿Cuándo se me ocurrió la gran idea de venirme de au pair? ¿Vale la pena? ¿Será que sí estoy cumpliendo mi objetivo principal que se supone es aprender inglés?

Marta (Española, au pair en Inglaterra): Homesickness, o morriña, a falta de una palabra más adecuada en castellano, es el estado de tristeza que se experimenta al viajar fuera o lejos de tu casa y de tu familia. Relacionado con esto, estaría el choque cultural, que serían otra variedad de sensaciones desconcertantes que se experimentan al cambiar de cultura. En mi caso, creo que he sufrido los dos, y aunque no puedo especificar y diferenciar cada uno de ellos.

Belinda (Alemana, au pair en España): “Cuando estás tan lejos de casa, durante tanto tiempo, no ves el momento de volver a estar con los tuyos. Hasta el simple hecho de pensar en hablarle al conductor del bus en alemán me pone nostálgica.

Juana María (Peruana, au pair en Canadá): La sensación de distancia es horrible. El pensar lo lejos que estoy de casa me hace sentirme fatal. Desearía con todas mis fuerzas que vengan a visitarme.

Victoria (Colombiana, au pair en Estados Unidos): He llorado, no en cantidades increíbles pero sí se me han salido las lágrimas mucho últimamente. El 20 de julio me fui de rumba a celebrar la Independencia de Colombia y terminé, más que celebrando, triste y aburrida de extrañar a mi familia, mi comida, mis amigos y mi país. Me quería volver y dejar todo tirado aquí, pero hay que ser fuerte y poner primero la cabeza y no el corazón. Ese fin de semana no salí, me encerré a pensar qué quería y cómo lo iba a lograr… aunque la verdad es que todavía no lo sé.

Karin (Sueca, au pair en Estados Unidos): “Ya de por si el lunes es el peor día de la semana pero creo que éste fue uno de los peores... El domingo cuando llegué a casa tenía mensajes de mi madre y mi hermana que habían intentado contactar conmigo, decían que me tenían que comentar algo pero no de qué se trataba, por lo que claramente significa que era algo malo. Por la mañana hice Skype con mi hermana y me lo dijo... Mi abuelo murió el domingo por la mañana. Éste es uno de los mayores miedos que se tiene (y a veces cumple) cuando te vas tan lejos... ¿y si algo pasa y no estoy? Una gran impotencia de no haber estado allí y no poder abrazar a tu familia... La tristeza es algo que no se puede controlar...

Llantos


Llorar no es señal de debilidad, es señal de emociones que no puedes controlar, es normal sentirte con ganas de llorar, estás a miles de kilómetros de tu casa, sola sin tu familia, pasando por momentos a veces duros, muchas veces buenos, pero siempre intensos.

Steffi (Danesa, au pair en Australia): Cuando me dieron los horarios de los niños de esa semana me fui a mi habitación y lloré. Me parecía imposible lograr todo esto sin morir en el intento.

Maika (Argentina, au pair en Estados Unidos): El lunes me tocaba ir a fútbol con mi HK, que es fútbol europeo, soccer. Y me perdí. Así que íbamos tarde, así que la niña se puso nerviosa, así que lloró y pataleó y gritó, así que yo me puse nerviosa. Bueno, llegamos diez minutos tarde, pero a mí casi me da algo, y después de dejarla con el entrenador, me eché a llorar yo sola en el coche. De puro agobio.

Janet (Venezolana, au pair en Canadá): “Tengo exactamente veinte días aquí ya y la verdad es que han sido unos días muy raros, confieso que las primeras dos semanas fueron horribles, no paraba de llorar en el día y estuve al borde de llamar a mi madre pidiendo que me comprara un pasaje de regreso a Venezuela porque me quería ir a mi casa.

Valey (Yugoslava, au pair en Estados Unidos): “En estas semanas sí, me ha hecho muchísima falta mi familia y he llorado algunas noches, pero no me ha pasado por la cabeza la idea de regresarme ni una sola vez... Aquí estoy tratando de ganarme una nueva familia.

Mantener el contacto con tu familia, tus amigos


Para tu equilibrio emocional es importante que estés en contacto con tu familia, con tu mundo “real” para no sentirte demasiado sola y sobre todo para no perder el hilo de lo que pasa en tu familia, en tu círculo de amigos, en tu ciudad, porque entonces te sentiría perdida entre tu mundo de au pair donde quizás no te sientas totalmente integrada y tu mundo “real” donde estarías cada vez más desconectada.

Annika (Sueca, au pair en Francia): “El tiempo restante hasta la comida lo he tenido libre, y ahí es cuando he aprovechado para hablar por Skype con mi gente. Qué bien sienta ver caras conocidas, escuchar voces que echas de menos y reírte por bromas suecas.

Marta (Española, au pair en Estados Unidos): “Mi madre me envió un paquete que costó por menos de diez kilos, tardó una semana en llegar. Dentro de la caja había ropa, ¡¡Cola-cao, chorizo y morcilla!!! Hice una pequeña distribución a la familia y a mis amigas y amigos.

Myriam (Española, au pair en Canadá): “Gracias a mi padre pude hablar con mis abuelos. Los dos súper emocionados, alucinando con las nuevas tecnologías que como era posible que estando tan lejos pudieran verme, que qué caro tendría que ser eso... Hace un par de semanas hablé con mi otra abuela también. Que divertidas son estas llamadas.

Sarah (Mexicana, au pair en Francia): “A mi familia y amigos lo cierto es que los tengo muy presentes. Con internet mantengo contacto casi a diario, y no se diferencia mucho del que mantenía con ellos en mi ciudad. Siento lo que voy a decir, es horrible, y que me perdone mi familia pero no puedo evitar que a la persona que únicamente noto en falta es a mi novio. Momentos que a lo mejor necesitas un abrazo, dormir con él, nuestra peli del cine los jueves... Prácticamente es lo único que sí que necesito, y el único caso en el que pienso "sólo cinco meses más". Pero hablo con él todos los días por Skype, tanto que no tenemos nada que contarnos jajaja. Tengo padres separados, y mi madre estuvo viviendo una temporada fuera, estoy acostumbrada a estar lejos de ellos.

Felicidad


Dicen que para ser feliz sólo hace falta darse cuenta de que lo somos… Aprecia cada momento que cuenta. Sé feliz.

Maxima (Belga, au pair en España): ¿Qué puedo decir de mi primer mes aquí? que soy feliz, estoy viendo un montón de cosas, aprendiendo muchísimo, adoro a mi familia, la ciudad... Me levanto todos los días con una sonrisa en la cara, y me acuesto con otra. Hasta el momento puedo decir que es una de las mejores decisiones de mi vida.

Sarita (Mexicana, au pair en Estado Unidos): “Estoy realmente emocionada con esta nueva etapa de mi vida. Me siento feliz porque creo que estoy haciendo muchas cosas que siempre he querido hacer a la vez: ser au pair, aprender inglés, vivir en Estados Unidos y no tener nada que ver con la universidad después de cinco años estudiando sin descansar. Estoy emocionada porque estoy muy contenta con mi familia en Estados Unidos.

Keayla (Irlandesa, au pair en Italia): “Cada vez salen de mí más cosas buenas hacia la familia, porque me siento tan a gusto y me tratan tan bien, que me siento muy afortunada.

Melina (Chilena, au pair en Estados Unidos): “Música a tope en el salón, fuera, la lluvia que forma su propia melodía, todo verde, tranquilo: mi HM, los niños y yo, bailando como locos. Estos momentos se me van a hacer inolvidables.

Suzanne (Belga, au pair en Alemania): Volvía de mis clases de alemán, con el paso apresurado porque no sabía si donde dejé el coche se podía aparcar (es lo que tiene no entender lo que dicen las señales) y de repente, como un flash, me di cuenta de que era feliz. A pesar de todo. Soy feliz en esta vida. Soy feliz porque estoy haciendo lo que quiero, o mejor dicho, lo que sabía que deseaba, porque muchas veces nos equivocamos al desear las cosas. Pero ése no es mi caso. No, definitivamente no. Aunque sea muy diferente, o totalmente diferente a lo que pensaba que iba a ser la vida de una au pair, me siento feliz, muy feliz.

Sonia (Española, au pair en Inglaterra): “Sigo feliz como una perdiz, hay días que las niñas se ponen tontas pero otros como hoy que lo pasamos genial y que estoy tan feliz que exploto.

Annabelle (Canadiense, au pair en Francia): “Y eso, felizmente feliz, as always, sin ningunas ganas de volver a mi país, a punto de rozar el medio año viviendo aquí, sí, echo de menos, pero lo que tengo aquí, lo que estoy viviendo y aprendiendo aquí, no tiene ni nombre ni precio y no lo cambio por nada.

Pasan los días, las semanas, los meses y de repente te das cuenta de que tu aventura de au pair se termina dentro de poco… ¡Disfruta de cada momento! De los malos para hacerte más fuerte, de los buenos para ser feliz.

Lisa (Venezolana, au pair en Estados Unidos): “Chicas ¡¡el tiempo vuela!! Disfruten al máximo el tiempo como au pair porque un día se despertarán y se darán cuenta que les queda un mes... Yo no me siento preparada para irme, estoy tan feliz acá que me da miedo pensar que mi tiempo va a la mitad...


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