26. ¿Por qué las au pairs engordan?


¿Por qué las au pairs engordan?


Parece inevitable que las au pairs engorden al poco de llegar a su nueva casa, todo es nuevo y las tentaciones son múltiples. Es mejor estar avisada para estar atenta. No importa engordar unos kilos, hay tantas cosas que probar que no es cuestión de estar mirando todas estas delicias luchando contra las ganas de comer de todo un poco, pero claro, una cosa es probar y comer de manera normal, otra es engullir todo lo que te propone este nuevo país como si fuera tu última comida.


Mar (Española, au pair en Estados Unidos): “Mi Host dad mi primer día: "¡Ah por cierto! vas a engordar, no te preocupes, todas nuestras au pairs lo han hecho". Yo: "No creo, me cuido mucho y no soy de fácil engordar". Mi Host dad: "de cinco au pairs, cinco han engordado mínimo cinco kilos, no vas a ser tú diferente". Yo: "que no, de verdad, que no voy a dejarlo pasar". Mi Host dad: "Jaja bueno el tiempo me dará la razón". Y el tiempo se la dio… Engordé seis kilos.

El cambio de rutina


Los cambios de rutina suelen ser una de las causas por las que las au pairs engordan. En tu casa tenías unos horarios para desayunar, comer, merendar y cenar, en tu nueva casa los horarios son diferentes y a veces, hasta que te acostumbres a estos nuevos horarios, pues desayunas, comes, meriendas y cenas dos veces…

Isabel (Mexicana, au pair en Estados Unidos): “El mayor problema es la rutina alimenticia. Los primeros tres meses el cuerpo se está adaptando al nuevo horario y a los diferentes tipos de alimentos. Desayunas a las 7 pero comes a la 1, cenas a las 6:30-7 y recenas a las 9.

Ilda (Alemana, au pair en Inglaterra): “Yo me compraba cookies para volver a cenar por la noche... En principio para comerme sólo un par, pero claro, ya se sabe... Empiezas y ¡no hay quién pare! Luego encima mi perdición fueron.... ¡los Kinder Bueno! Idiotez extrema porque en mi país también los hay y puedo pasar meses sin probar uno, pues aquí me comía no uno, sino incluso varios casi todos los días. El problema es que aquí hay un comercio en el que todo es a una libra, y venían tres Kinder Bueno por una libra... así que... entre eso y que la comida no era muy buena precisamente.... jajaja Intento controlarme muchísimo, voy a correr y a andar e intento no picar entre horas.

La comida “basura” es más barata


¿Te has dado cuenta que en algunos sitios una bebida gaseosa es más barata que agua? Y así hay muchos ejemplos que muestran que la comida “basura”, la que contiene más azúcar, más grasa y otras cosas que ni deberíamos ingerir, es más barata que la comida sana. Sabemos que el sueldo de una au pair no alcanza para comprar ensaladas biológicas todos los días, pero recuerda que la comida corre a cargo de tu HF y que tienes el derecho de comer y cenar en su casa, no compres comida basura, cocina en casa, tranquilamente lo que te gusta. Comerás más sano y sin gastar tu dinero.

Bettina (Danesa, au pair en Estados Unidos): “Es cierto que en Estados Unidos hay muchísima comida basura y muy barata. Te sale más barato comerte una hamburguesa o perrito caliente (2-4 USD) que un plato de pasta (entorno a los 15-20 USD) o una ensalada (7-9 USD) y en nuestra economía au pair vamos a lo barato y que llene.
Inma (Española, au pair en Estados Unidos): “No consigues comer bien, comes las sobras de la cena del día anterior, la familia no tiene comida en casa y sólo comes pasta, no consigues tener todos los ingredientes para hacerte los platos que tú sabes cocinar, no es tu cocina, no es tu nevera y no sabes muy bien cómo organizarte.

Probarlo todo


Acabas de llegar a tu nuevo país y descubres mil cosas que no habías visto antes, bombones cuya existencia nunca imaginaste, galletitas con sabor increíble, hamburguesas gigantescas y bebidas con más calorías que podemos contar… ¡Tienes que probarlo todo! Y claro, está tan bueno que repites una y otra vez…

Silvia (Española, au pair en Estados Unidos): “La cosa es que cuando llegas a un país todo es nuevo, los coches, las casas, los semáforos, la comida, los restaurantes... Y te apetece probarlo todo: todo todito todo. Recuerdo que me pasé 2-3 meses rondando por la cocina abriendo y cerrando armarios y paquetes viendo qué podía probar. Probaba de todo aunque supiese que no me gustaba: un día me vi abriendo un saco de uvas pasas ¿uvas pasas? ¿Desde cuándo he comido yo una uva pasa? Pues ahí estaba yo tomando puñaditos y jurándome que no saben igual que en España porque estas me gustan y las de España no. Los snacks de los niños eran: uno para ti uno, para mí, uno para ti, uno para mí... Todos los dulces del universo pasaron por mi paladar y todos los restaurantes de comida rápida sufrieron una visita mía. Iba al supermercado a ver qué sabor de patatas fritas probaba hoy y era un completo subidón de adrenalina cuando venían con la compra ¿qué habrán comprado nuevo?

Christine (Francesa, au pair en Estados Unidos): “Por otro lado también encontrarás algo que es tu perdición y se convertirá en una adicción que reza porque sea algo sano (que no lo suele ser) y que tienes que controlar por todo lo alto. Todo el mundo de repente se vuelve adicto a algo altamente calórico: peanut batter, helado, muffins, brownies, cookies, Dr. Pepper, Marshmallows, crackers, Starbucks, Jamba Juice, tacos, burritos, KFC, pizza, Cheesecake Factory, chocolate, gominolas, patatas fritas, Subway, beagles, pepinillos, Goldfish, string cheese... ¡OMG, me pasé un año comiendo esto todos los días!

Verano/Invierno

En verano el calorcito incita a estar fuera, sobre todo con los niños, pasas del parque al jardín, de la piscina a la playa, te mueves muchísimo sin darte cuenta y eso impide que engordes demasiado, además cuando hace mucho calor tendemos a comer menos y beber más (ya sabes, el agua es más sana que las gaseosas). En invierno, apetece más estar en casa, en el sofá, viendo mil veces el último DVD comprado para los niños, nos movemos menos y es cuando los kilos atacan.

Jenny (Argentina, au pair en Inglaterra): “La cosa es que como era verano salía todos los días a andar con mis amigas y me pasaba horas con los niños corriendo de aquí para allá me mantuve sin engordar, si acaso un kilo que ni se me notaba, pero cuando llegó el invierno y me encerró en casa (y me acomodé) empezaron los estragos de la buena/mala vida. Las muffins decidieron que mi trasero era un sitio cómodo y calentito para pasar el invierno.

¿Puedes hacer algo al respecto?


Sí. La batalla no está perdida antes de comenzarla. Hay muchas cosas que puedes hacer para que esto no te ocurra, y lo tienes que implementar desde el día 1.

Establece una rutina


Hazte una rutina lo más rápido posible. Esfuérzate por hacer tus comidas al día en sus horas y cocínate y mantén una dieta sana y equilibrada o al menos, la que solías tener en tu país de origen. Pide a tu HF que te compren lo que necesites o sugiéreles que tú te lo compras y les pases el ticket de caja porque comprar tu comida es cosa de ellos. Evita comer fuera de casa. Vete desayunada/comida/cenada. Ahorrarás en salud y dinero.

Karen (Danesa, au pair en Estados Unidos): “La verdad es que nunca he sido de engordar, todo lo contrario, en cuanto tengo alguna racha complicadilla pierdo peso y me quedo en los huesos. Aun así, cuando estuve en New York engordé. Me di cuenta de mis 3 kilos de más a los tres meses, y me puse a echar cuentas: "si en tres meses he engordado 3 kilos... en 12 meses..." ¡¡ah!! Así que me empecé a cuidar un poco... Lo que se puede, porque es cierto que por alguna razón (supongo que por los horarios a los que hacen allí las comidas, tan diferentes a los de mi país) no paras de picar, de probar todo lo que entra en casa... Y mi gran vicio allí: el Mcflurry... ¡madre mía! no sé cuántos llegaría a comerme... Pero me puse firme y sólo comía en horarios locales de comer. No perdí los 3 kilos pero por lo menos no engordé más.

Prueba con moderación


Probar no está mal y es lo mejor que puedes hacer porque incluirás alimentos, formas de cocinar o de comer cosas que jamás hubieras imaginado y disfrutarás el triple, pero de forma moderada y incluyéndolos en tu rutina: prueba los distintos tipos de cereales sólo a la hora del desayuno, los dulces (un poquito) a la hora del postre, los snacks a la hora de la merienda etc. La buena noticia es que eso te dura hasta que lo pruebas todo y ya decides qué cosas comes y cuáles pasas y eso son como dos meses. Controla tus caprichos.

Marion (Belga, au pair en Alemania): “He descubierto unas chocolatinas que me chiflan, tienen un montón de sabores diferentes y mazapán en el tope, ¡ay! No puedo vivir sin mis chocolatinas. Pero sólo me permito dos al día, una por la mañana para empezar bien el día y otra por la noche como “recompensa” por haber aguantado el día sin estrangular a mis HK.

Haz ejercicio desde el principio


Sal a andar, a correr, a hacer senderismo, a montar en bici, a patinar, apúntate al gimnasio... Cualquier cosa vale. Así que créate una rutina de ejercicio factible durante todo el año. Es realmente importante y ayuda mucho. Puede ser que no hagas nunca ejercicio en tu país de origen porque no lo necesitas, bueno pues deberías empezar aquí porque seguramente lo necesites y además es bueno para ti.

Daniela (Italiana, au pair en Irlanda): “Por esto mismo de estar todo el día en la casa estaba buscando un gimnasio o algo cerquita que pudiera hacer cuando quisiera. Aquí todo está lejos, pero a ese gimnasio puedo llegar caminando en unos veinte minutos y es chévere porque me dan una tarjeta con la que puedo ingresar cuando quiera, 24 horas al día. Decidí meterme y ya llevo una semana yendo, creo que fue una muy buena decisión, y además de caminar me puedo ir en bicicleta y hacer otro poquito de ejercicio. Eso es bueno, muy bueno. Y no me siento tan mal cuando como los “biscuits” de mis HK.

Para terminar, hay que recordar que unos kilos de más o de menos no importan tanto como el hecho de que te sientas a gusto contigo misma. 


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