17. Primer día de trabajo

Tu primer día de trabajo ha llegado, si hasta ese día había visto desde lejos cómo se comportaban los niños, cuáles eran las normas de la casa y te habías imaginado trabajando como au pair, ahora te va a tocar la realidad, y no siempre se parece a lo que una pensaba.

La realidad del trabajo


Kaitlin (Mexicana, au pair en Alemania): “Yo personalmente cuando apliqué para ser au pair no tenía ni idea de que se trataba (no sabía lo que era hasta que empecé), ves todo lo que ofrecen, lo poco que cuesta, el tipo de trabajo, los ojos te hacen chiribitas y dices: “¡por supuesto que cumplo las condiciones, sé cuidar niños y voy a hacerlo!” Pues bien, después de pasar aquí un día he visto que realmente hay que tener madera para esto.


Savannah (Norteamericana, au pair en Francia): “El trabajado es completamente agotador, parece que no, pero esto de estar encima de los niños física y mentalmente es agotador. Se corre, se salta, se está pendiente, se habla en un idioma que no es el tuyo, están constantemente poniéndote a prueba y viendo dónde tienes tus límites, pataletas, peleas, golpes, discusiones con la comida, pilla pilla, canciones, se les protege, te quieren tanto que quieren estar contigo todo el rato...

¡Has sobrevivido!


Al final de tu primer día de trabajo, y probablemente de la mayoría de los demás días, te sentirás muy cansada. Habrás andado kilómetros, aunque sea dentro de la misma casa, subido y bajado cientos de escalones y quizás llevado en brazos más kilos que algunos deportistas (a los niños pequeños les encanta estar en brazos), habrás dibujado mil princesas y visto tres veces la misma película, habrás estado a punto de volverte a tu país y de comer a besos a este pequeño que te ha mirado con sus inmensas pequeñas de jirafa. En fin, si has sobrevivido a este primer día, deberías sobrevivir a los demás.

Katherine (Inglesa, au pair en España): “Lo resumiría en ¡puffff! Jaajajaja. Fue agotador y es que con tres niños no podía ser menos. Además ellos se tienen que acostumbrar a mí y yo a ellos. Tuve un momento de pensar... "¿qué hago yo aquí?" "¡qué no estaría mejor en mi casa!". Y no lloré por vergüenza ¡jajajaja! No fue tan mal como parece. Hubo momentos de locura... pero como ya digo son tres niños y como niños no se pueden comportar como santos, pero no fue nada catastrófico. Lo que pasa que yo me hago en un vaso de agua. En fin... el día terminó, y terminó bien. Porque cuando llegó la HM estábamos jugando como si fuéramos angelitos en el jardín. Y yo ya había recogido todo el tornado que había pasado por casa durante las seis horas anteriores. Así que ni pintado. Pero no puedo mentir... la cosa no fue de color de rosas. Espero que cuando empiece el cole ellos estén más acoplamos y menos revoltosos.

Alexandra (Belga, au pair en Irlanda): “La primera mañana (muy mañana) han venido a despertarme los niños, monísimos y riquísimos, me han enseñado súper emocionados todos sus juguetes y sus cuartos, no paraban de hablar conmigo, a veces los dos al mismo tiempo, lo que era un poco una locura, jajaja. A las 12:30 su padre les ha servido la comida y me ha dicho que yo comiera lo que quisiera cuando quisiera, que estaba en mi casa. Después nos ha propuesto ir a la niña y a mí ir a por un helado y a dar una vuelta al parque. Así que allá que hemos ido (cuando he logrado enterarme de lo que me estaba proponiendo porque no me quedaba muy claro si se iba él con la niña, yo con ella, los tres o qué). Tras eso hemos venido a casa, hemos visto dos veces Toy Story y ha llegado de trabajar mi host mum. ¡He sobrevivido a mi primer día!

Rachel (Norteamericana, au pair en España): “El primer día el niño no quería ni verme y eso aún lo hacía todo más difícil para todos, no paraba de llorar cuando veía que se quedaba conmigo y a la madre le costaba aún más salir de la casa.

Lili (Danesa, au pair en Francia): “Hoy ha sido mi primer día de trabajo. Hasta ahora me ocupaba un poco de los niños, daba paseíllos, los cuidaba... pero nada concreto. Hoy, sin embargo, se me han encomendado ciertas tareas, y por consiguiente el de hoy ha sido un día duro, de provecho y ¡¡muy intenso!! Esta mañana me he levantado pronto, a las 7:00 y curiosamente no me ha costado nada hacerlo. En cierto modo, esto tampoco es extraño ya que aquí acostarse a las 21:00 ya es tarde… Y yo suelo dormirme pronto para así poder aprovechar el día siguiente. Y así ha sido... Me he levantado y ya ha empezado el día con los niños. Hemos jugado tranquilamente unos minutos y han empezado a pelear, creo que por mi atención, es increíble lo que pueden gritar unos niños tan pequeños, pero más o menos he conseguido mantener la calma. Han comido regular y después de la siesta, yo también he dormido, nos hemos ido a jugar en el jardín. Estoy que caigo de sueño.

Megan (Australiana, au pair en Italia): “Como hoy todavía estaba la au pair de los niños (están enamorados de ella: es verla y no querer ver ni a su propia madre), yo me he ocupado de la limpieza de la casa. Y seré rara, pero he disfrutado limpiando... La HM me ha ayudado y mientras ella barría yo pasaba la aspiradora, para fregar después. Por cierto, el tema de fregar es un poco prehistórico aquí. No tienen fregona y el agua chorrea por todos lados, y, en fin, es un poco rudimentario así que he terminado cogiendo un trapo y fregando yo con las manos, porque el aparatito dichoso para fregar me resultaba más incómodo que otra cosa. También he ordenado la habitación de los niños y toda la parte central (el salón/cocina) y la de abajo (mi habitación y mi salón). Además he puesto una lavadora, y también he secado otra que había puesta en la secadora. El caso es que he terminado haciendo más cosas de las que la HM me había pedido originariamente, así que dos horas más tarde estaba ella dándome las gracias una y otra vez. El tiempo restante hasta la comida lo he tenido libre, y ahí es cuando he aprovechado para hablar por Skype con mi gente. Qué bien sienta ver caras conocidas, escuchar voces que echas de menos y reírte por bromas australianas. La comida ha sido un picnic en el jardín de la casa; después hemos acostado al peque y me he ido con el grande a dar un paseo. Bueno... la de cosas que hemos hecho. Hemos cortado ramas con su hacha (de la que está tremendamente orgulloso), las hemos escondido, hemos hecho un agujero en una parte del bosque y escondido más cosas ahí, nos hemos inventado una contraseña para que sólo él y yo pudiéramos acceder al agujero, hemos discutido sobre cómo suena un saxofón, hemos visto vídeos de saxofones para ver a qué sonido se parecía más (obviamente, al suyo, claro, claro), hemos dado un paseo en bici, hemos ido al parque a balancearnos en el columpio, hemos trepado por una montañita, hemos visitado a su abuela para que le diera dulces... Y finalmente se ha ido a casa de una vecina. Y eso es todo. Ahora para cenar les voy a hacer una tortilla... a ver qué tal sale. Tengo ganas. El tiempo pasa deprisa, como una bala: no llego a verlo parado y no consigo ni aburrirme. Sigo estando, por ende, muy feliz aquí.

Kaylee (Inglesa, au pair en Bélgica): “Cuando están papa y mamá... yo soy como el hombre del saco. Me acerco y parece que los vaya a raptar del berrinche que pillan. Es difícil acercarme a ellos y no puedo decir que he sido una au pair perfecta hoy… Mañana será mejor.

Jennifer (Francesa, au pair en Estados Unidos): “Ayer fue un día muy difícil. Tenía que quedarme todo el día con los peques yo sola, cosa a la que ya me voy acostumbrando, pero ellos no estaban en su mejor día. Cuando les dije de parar de ver vídeos en el ordenador porque teníamos que comer el mayor se enfadó muchísimo y me pegó, lo castigué y lo llevé a su cuarto, se calmó rápidamente. Otro asunto complicado fue acostar al peque para que durmiera la siesta. Normalmente se duerme en veinte minutos, esta vez estuve una hora y media para que lo hiciera. Que si vámonos a la cama de mamá, que si quiero ir a tu cama, que si a la cama de su hermano, que si léeme otra historia, que si quiero dormir contigo, que si tengo que ir al baño, que si quiero ver una peli, que si quiero ir a la playa... Mientras tanto el mayor veía una película, pero cada vez que el peque quería cambiar de habitación yo tenía que correr al dormitorio del mayor antes de que el peque llegara, negociar con él la necesidad de que cerrara el ordenador para que no lo viera su hermano pequeño (si lo ve se une a la fiesta), pasar por delante del mayor con el pequeño en brazos, que por cierto miraba sospechosamente a su hermano que estaba quieto, sin decir nada, frente a un ordenador cerrado, decirle al grande, una vez fuera de la vista del pequeño, y entre gestos para que el peque no me oyera, que dejara cerrado el ordenador (ya estaba abriéndolo el canalla), que eran cinco minutos, acostar al pequeño en la siguiente cama/llevarlo al baño y repetir la operación. Al final decidí llevar al grande a mi habitación (en el sótano) para que el peque no pudiera verlo en ningún momento ni oírlo, pero lo mejor fue cuando me viene el grande diciendo "Tengo miedo, ven a ver la peli conmigo" y el pequeño dice "¿peli? ¿qué peli?" y yo intento convencer al peque con una mentirijilla fantástica que suele colar siempre salvo en los momentos en los que realmente necesitas que cuele. Que los niños sean tan sinceros no ayuda tampoco, claro. Vemos así cómo yo le estoy diciendo al peque: "nada, no hay ninguna peli…" y el mayor "¿¡¿Cómo que no?!?" (mirada asesina por mi parte); yo: "vamos a dormir todos", réplica del mayor: "¡Qué no, qué no te acuerdas, vamos a ver la película!" (mirada asesina por mi parte).

Angelina (Holandesa, au pair en Inglaterra): “Finalmente puse a la pequeña a ver una película conmigo, pero la cogí entre mis brazos, y finalmente se durmió. Debo decir que yo me dormí también y cuando me desperté la pequeñaja estaba dormida entre mis brazos. La subí a su habitación llena de orgullo y amor propio. Creo que no hay cosa más dulce que llevar en brazos a una niña de dos años dormida... con todo su peso y tranquilidad sobre ti. Voy aprendiendo a lidiar con los niños, a tratarlos, a negociar con ellos. Ya no se me para el corazón del susto cuando se caen, cuando lloran o se pelean. Y ese día hubo muchas peleas...

Maykaila (Polaca, au pair en Francia): “El lunes empecé mi crazy horario que empieza cuando las niñas se levantan, lo cual viene siendo las 6:30 de la mañana. Este día fue horrible las niñas no paraban de llorar, yo no sabía dónde estaba nada...

Allison (Francesa, au pair en Irlanda): “Primer día sola con los niños. Espero que mañana no me manden tantos mensajes como hoy para comprobar que todo va bien o el saldo de mi móvil no llega a final de semana, porque claro tengo que contestarlos, he tenido tres del padre y uno de la madre.


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2 comentarios:

  1. Vanessa17/2/16

    Recuerdo mi primer día de trabajo, pasé muchos nervios, pero todo me fue bien. A veces nos asustamos cuando no viene a caso.

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  2. Anónimo4/2/17

    yo tengo varias cámaras en la casa y no he logrado ganarme a las niñas ayer fue mi primer día sola con las dos y la bebe lloraba hasta que le pude hacer dormir para que la mayor venga y le levante locura señores

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