14. Tu llegada

Estrés y cansancio


Parecía increíble hace unos días, unas horas, pero sí que has llegado a destino, casi casi, estás en el aeropuerto, tienes todas tus maletas contigo y de nuevo te asaltan dudas, nervios y tienes que aguantar el cansancio del viaje, además del jetlag si te has ido muy lejos. Si puedes, pásate por el baño antes de salir a la sala de llegadas, refréscate la cara y estira un poco el cuerpo, te sentirás mejor antes de, por fin, conocer en persona a tu host family.


Es normal que estés nerviosa, la gran mayoría de la au pairs siente este dolor en el estómago antes de conocer a su HF. Te asaltan mil preguntas y los minutos se hacen eternos. Relájate, todo irá bien.

Aurore (Canadiense, au pair en España): “De verdad que me empezaron a dar unos nervios horribles... empecé a pensar cuál sería la mejor forma de saludar a mi HF... en quién estaría ahí... en qué pasaría... oh en mil cosas en fin… y cada momento me ponía más nerviosa jaja tanto que cuando aterrizamos ¡¡ya no me quería bajar del avión!! jajaja...

Malena (Italiana, au pair en Alemania): “Una vez aterrizó el avión... nervios, muchos nervios... ¿Y si no me recogen? ¿Y si era un timo? ¿Y si me tratan mal? ¿Y si me secuestran? ¿Y si trafican con mis órganos?

Cynthia (Inglesa, au pair en Francia): “Los nervios volvieron a mí pensando en mi HF y en cómo nos íbamos a encontrar y cómo iba a ser ese momento y los primeros minutos con ellos camino a casa (cerca de 30 minutos)… en cómo iba a ser la reacción de los niños, en fin... muchas dudas y preocupaciones asaltaban mi cabeza.

Sola en el aeropuerto


Estás viviendo tu peor pesadilla: no hay nadie para recogerte. Ya piensas en lo peor y te entran temblores. Tranquila. Se trata probablemente de un simple retraso, de un error de lugar de recogida. Procura ir a un punto de información para preguntar dónde está la salida que corresponde a tu vuelo. Recuerda la importancia de tener el teléfono móvil de tu host dad, de tu host mum y de otro familiar por si acaso. No salgas del aeropuerto sola, podría haber gente malintencionada y una chica joven, extranjera y con expresión asustada podría ser una presa fácil. Recomiendo siempre la máxima prudencia. Llegará tu HF, no te preocupes.

María Elena (Ecuatoriana, au pair en Inglaterra): “Salí del aeropuerto a ver si estaba mi HF y lastimosamente no.... por ningún lado los veía.... yo sólo tenía a la mano el teléfono de la casa y les marqué, pero nadie contestó.... no tenía celulares y me sentí perdida... igual ellos tampoco tenían cómo contactarme a decirme algo.... fue horrible ese momento… Les pregunté a las señoras de información dónde podía esperar a alguien que iría a recogerme... me indicó la puerta dependiendo de mi vuelo y de nuevo salí y nada... Muy amable la señora me dijo que esperara cerca de 15 minutos y si no aparecían, regresara con ella para hacer un llamado a todo el aeropuerto jajajajaja... Simplemente dije OK y salí de nuevo a esperar el momento de la verdad... Entré de nuevo al aeropuerto para sentarme... en eso volteé a mirar y vi un carro parqueando... 5 segundos después vi bajarse a mi HM.... no sé la verdad yo que sentí en ese momento... el caso es que salí disparada a encontrármelos, mi espera había sido sólo de 5 o 10 minutos pero para mí había sido ¡¡¡eterno!!! Traían carteles y globitos de bienvenida.

Sandra (Española, au pair en Suecia): “Cuando llegué a Suecia comenzaron las anécdotas, la "host mum" me llamó para comentarme que iba a llegar un poco tarde y que fuera a una zona del aeropuerto para recogerme. Claramente la cobertura era mala, así que yo entendí otra zona. Total que estuve más de una hora esperando en un sitio, fui observada y mirada con mala cara por la gente de control, estuve intentando llamar a la "host mum" pero no tenía ni idea de los códigos, hasta que me dio por entrar de nuevo a la zona de llegadas y la vi a la pobre hablando con un policía. Me habían estado llamando por megafonía, jejeje, ahora me río pero fue un momento algo tenso.

Sophie (Canadá, au pair en España): “Tuve que estar esperando en el aeropuerto porque me perdieron... era un poco raro porque la zona de recoger las maletas daba al parking por varias puertas y yo salí por una y mi HF estaba en otra. Así que media hora de frenéticos SMS, pero al final me encontraron.

Primer encuentro

El primer encuentro es un momento muy intenso, lleno de tensión, de alegría y de cariño. ¡Por fin conoces a la HF que elegiste hace tanto tiempo! ¡Por fin puedes abrazar a los que van a ser tu familia durante los próximos meses! Es un momento lleno de sonrisas y de promesas. Que sepas que las host families también se emocionan con la llegada de su au pair y que ellos también sienten cierta ansiedad.

Sarah (Norteamericana, au pair en Francia): “Aquí fue cuando llegó ese momento de saludar y no sabía si debía darle la mano, un abrazo, un beso o qué, entonces el HD se inclinó para darme un beso en la mejilla (que en realidad no es un beso sino un toque entre mejillas) y después de eso con sorpresa observé que se inclinó de nuevo y me dio otro beso en la otra mejilla, así que ese primer saludo resultó siendo al estilo francés.

Gemma (Argentina, au pair en Estados Unidos): “Llegué a encontrarme con mi HM y uno de mis HK en la parte de las maletas. Tenía unas flores de Navidad muy bonitas y un collar hecho de pastas para mí, muy bonitos detalles. Mis HK me dieron un abrazo gigante y después saludé a la HM y ella también lo hizo, la verdad es que es una familia muy amorosa y eso me encanta. Después, en el carro ella me dio un paquete de regalo y eran las llaves de la casa, fue súper bonito.
Frédérique (Francesa, au pair en Inglaterra): “Fue a recogerme mi host dad y nos vinimos hacia la casa. Muy simpático desde el primer momento, cuando yo dejé de flipar por esto de que conducen al revés que toda persona normal (cuando entramos en la rotonda al revés pensé que nos matábamos). Estuvimos hablando de un montón de cosas, y entendí la mayoría bastante bien.

Georgina (Inglesa, au pair en Portugal): “Supongo que no os sorprenderá que al llegar, y después de quince horas de vuelo, estuviera exhausta... Recogí mi maleta y vi a la salida cómo estaban mi HM y mis dos niños esperándome. La HM y yo, que habíamos conectado desde el primer Skype, nos dimos un gran abrazo, y los niños me miraron con un poquito de desconfianza pero también bastante curiosidad. Fue una suerte que ya hubiéramos mantenido algo de relación antes de este momento; eso lo hizo menos tenso. Por otro lado, se me hizo bastante extraño comprobar cómo eran en directo; de carne y hueso; tenerlos al lado, ¡vaya!

Annie (Francesa, au pair en Irlanda): Llegada al aeropuerto y encuentro con el padre y el nene. Primeras impresiones muy bien, el nene no me quiere ni ver y sólo llora y el padre súper paciente conmigo porque no le entiendo nada… pero de camino a casa los nervios son menos y voy estando más tranquila.

Adelin (Alemana, au pair en Inglaterra): “Al final llegué a destino y me estaban esperando la au pair, los niños y mi host mum. Son todos muy simpáticos y me estuve hablando con Julia (la au pair) muchísimo rato. Lo que pasa es que yo soy tímida y no sé cómo actuar en estos casos y la verdad es que me siento un poco inútil ahora mismo porque no entiendo del todo bien el inglés y me cuesta mucho expresar lo que quiero decir, pero ya me han dicho que no me preocupe porque es el primer día y lo único que tengo que hacer estos días es mirar y nada más.

A veces, por los horarios de tu llegada, los HK no están en el aeropuerto con sus padres, así que el encuentro con ellos tiene lugar en otro momento, sea al llegar a casa, después del colegio o a la mañana siguiente. Los niños que están acostumbrados a tener au pairs suelen ser los más fáciles de conquistar, aunque también se da el caso de que les gusta tanto su au pair actual (o la que acaba de irse) que no quieren que otra ocupe su lugar, ni en la casa ni en su corazón… Los niños más pequeños pueden ser incluso un poco desagradable ante tanta novedad. Pero no te preocupes, en cinco minutos, en un día o en una semana, ya serás su au pair favorita.

Eulalia (Brasileña, au pair en Francia): “Me he ido con la HM en coche a recoger a las nenas del cole... conocerlas por fin... ¡qué nervios! ¿Cómo me van a saludar? ¿Qué les digo? Hemos entrado al gimnasio del cole y ahí estaban sentadas. Se ha levantado la mayor y me ha abrazado, y después la pequeñita también.

Paula (Española, au pair en Irlanda): “La mayor es un encanto aunque al principio súper asustada cuando me vio y no me quería hablar, pero al rato ya me estaba dando besitos y abrazos y al final del día me quería a mí no a la otra chica. La pequeña es muy bebé y súper achuchable y monísima y con ella pues ningún problema.

Leonie (Francesa, au pair en Alemania): “Como la noche anterior no había visto a los niños (sólo a la pequeña pero estaba medio dormida y casi ni se dio cuenta), no sabía muy bien cómo entrar en la cocina. Decidí coger todos los regalos y bajarlos, así sería menos incómodo y no se les haría tan raro tener a una extraña en casa jajaja. Nada más entrar empezaron los gritos "Geschenke, Geschenke!" (¡regalos, regalos!), y el mayor vino a presentarse, qué majo. Mientras desayunaban abrieron los regalos y al parecer les gustaron, incluso se llevaron los libros para colorear al Kindergarten.

Alyssa (Portuguesa, au pair en Estados Unidos): “Los niños son niños... por lo que en el primer saludo sólo me miraban diciendo... "¿y ésta qué hace aquí? pero conforme ha pasado la tarde la cosa ha ido mejorando... tanto que la pequeña me ha dejado cogerla... de hecho me tiraba los brazos... la mediana me cogía de la mano y me decía ven a jugar... y el mayor todo era hacerse el mayor ¡pobre mío! Me decía “voy a deletrearte palabras...” si él supiera que sabe más que yo.

Summer (Norteamericana, au pair en España): “A eso de las 10 la niña vino a mi habitación y empecé a hablar con ella, me estuvo ayudando y luego nos pusimos a jugar juntas. Buen comienzo.

Rosie (Francesa, au pair en Canadá): “Cuando llegué a casa la bebé se puso a llorar cuando intenté decirle hola, con su pulgar en la boca y mirándome sin saber muy bien qué estaba pasando y qué estaba haciendo allí.

Priscilla (Italiana, au pair en Inglaterra): “"Vos no me gustas" fue lo que me dijo mi host kid el primer día que llegué. Yo me quedé con cara de ¿¿qué?? pero si acabo de llegar… Menos mal que a los cinco minutos ya estaba jugando conmigo.

Llegada a casa


Esta casa la has visto en fotos, la has buscando en Google Earth y la has imaginado de mil maneras, por fin llegas y descubres dónde vas a vivir tu experiencia de au pair.

Valentina (Boliviana, au pair en Estados Unidos): “Llegamos a mi nueva casa y me dieron un tour por los cuartos de los niños y demás lugares de la casa incluido mi cuarto… en el que había un mega dibujo que me había hecho mi nene... cuando entré a dejar mis maletas en mi mueble había un florero lleno de flores... mi llave con una nota de mis host… una vela muy bonita… un libro de Washington... y lo mejor… unos dulces que de verdad me encantaron... no podía dejar de comerlos jajajaja.

Angèle (Francesa, au pair en España): “Llegamos a la casa y de inmediato encontré a mis dos niños, me abrazaron y me dieron muchos detalles, un diccionario de español, agenda, dulces, libros... y más cosas lindas. En mi cuarto encontré un aviso: bienvenida a nuestra casa, eso me lleno de felicidad.

Damien (Francés, au pair en Inglaterra): “La verdad es que la bienvenida muy bien... Llegué a casa y estaba el padre esperando y los nenes ya dormían. Pero me recibieron con una botella de cava, brindamos por mi llegada y me dejaron llamar a mi casa desde el fijo. Después me enseñaron la casa, mi cuarto (¡enorme!) y a dormir que al día siguiente me levantaba a las 7:00, aunque la madre me dijo que podía dormir lo que quisiera, que no pasaba nada porque era el primer día, pero preferí integrarme desde el principio.

Léa (Belga, au pair en Estados Unidos): “Llegamos a la casa, yo venía todo el camino alucinando con las casas de los americanos, es todo como en las películas. Mi casa no se queda atrás. Es simplemente: enorme. Subimos a mi habitación y es preciosa y me encuentro con que las niñas habían hecho un mural para mí de sus manos y me habían comprado algunas cositas. Me dispongo a mirar lo que hay dentro de la bolsita y la verdad que no tengo palabras para explicar lo que sentí cuando vi todo lo que habían preparado para mí y menos me salieron en inglés... Estaba realmente aturdida con tantas cosas a la vez y no sabía cómo agradecerlo.

Celeste (Argentina, au pair en Estados Unidos): “La casa era tal y como la había visto en internet. Mi cuarto es más grande que mi cuarto en Buenos Aires, tengo cama doble, computador en mi cuarto, tengo un closet enorme enorme enorme, tengo baño en mi cuarto, pero para ducharme lo hago en el baño de los niños que queda bajando la escalera, porque en el mío sólo hay tina muy antigua. Vivo en el tercer piso, nadie más sube por acá, ¡solo yo!

Julie (Francesa, au pair en Italia): “Después vino un tour, digamos que por las zonas principales de la casa, porque aún hay puertas que no sé adónde van. A estas alturas ya me dolía la cabeza y me dijeron que fuera a descansar un poquito. A las cinco fuimos a buscar a las niñas que estaban en una especie de guardería que visitan una vez a la semana. ¿Y qué pensáis que no las confundí? Error, con los nervios les cambié los nombres. Al salir una me dio su manita para que la ayudara, así que empezamos con buen pie.

Elisabeth (Inglesa, au pair en Francia): “Llegamos a la casa, me mostraron todo y me enseñaron mi cuarto que está en el sótano, la habitación es muy chévere, la cama es deliciosa y en este piso hay varias cosas; lo que más me gustó fue la gigante cocina que tengo aquí, con nevera y todo para usar lo que quiera cuando quiera.

Intercambio de regalos


En los primeros momentos en tu nueva casa se suele proceder a un intercambio de regalos, tu HF abre y aprecia lo que compraste con esmero para ellos antes de venir y en general tú también recibes algún obsequio de bienvenida. Los regalos no son una obligación, hay au pairs que no llevan nada a su HF y HF que no regalan nada a su au pair. Pero siempre viene bien un pequeño detalle.

Verónica (Ecuatoriana, au pair en Francia): “A los padres les traje a los dos lo mismo: un jabón de masaje que huele muy bien y además una cinta de la medida de la virgen de mi ciudad. Creo que les gustó mucho.

Jasmine (Alemana, au pair en Irlanda): “A cada niña le he llevado un peluche y dos libros diferentes de palabras y animales en alemán y a la bebé le compré un body, diseñé una frase y la mandé bordar en él.

Charlotte (Francesa, au pair en Estados Unidos): “Las niñas me dieron dos carteles con dibujos en los que yo era rubia y en los que ponía welcome Charlotte, peace, love and au pair y por detrás una nota de lo contentísimas que están de que vaya a ser su au pair, más monas… luego me dieron un regalo: una bolsita con tarjetas regalo para el Starbucks y una tienda de yogures.

Remina (Italiana, au pair en Inglaterra): “En mi cuarto me esperaban un ramo de flores y un regalo con tarjetas de bienvenida, el regalo es un batín. También un detalle súper bonito es que hay unos marcos de fotos con fotos mías de mis amigas y con mi novio que han bajado de mi Facebook... un detallazo.

Alguna que otra lágrima…


Después de tanta emoción desde que dejaste tu tierra y los tuyos, después de un largo viaje, de los nervios del encuentro con tu HF y sobre todo con tanto cansancio, es normal que en algún momento todo se te venga encima y te encuentres llorando. Piensa que has vivido muchos momentos de tensión en pocos días y que es una reacción normal de tu cuerpo. Ni siquiera significa que estés triste. Sólo es “una limpieza de ojos” para verlo todo mejor a partir de mañana. Sonríe.

Louise (Francesa, au pair en Portugal): “Cuando llegué y vi a la HM, lo normal, el abrazo, el saludo, la emoción, la plática y bla bla, llegamos a casa y estaban sus niños con sus amigos y me tenían una fiesta de bienvenida y un pastel y yo lo que quería era irme a dormir, pero aún así seguí el juego hasta que pude zafarme y pedir que me llevaran a una farmacia para comprar medicinas para la tos y la garganta. Llegando fui a mi cuarto y me puse a desempacar y ahí fue cuando empecé a llorar sin saber porqué y me pregunté qué demonios estaba haciendo, intenté calmarme y terminar el asunto pero no pude, así que lloré hasta que me dormí.

Diana (Española, au pair en Alemania): “Al acabar el día, llega la noche y no paro de llorar. El agobio de todo lo que tengo que hacer me supera y simplemente empiezo a sentirme sola y triste... Recuerdo mucho a mi mamá, mi familia. No puedo evitar llorar con el rey león y estoy todo el día súper triste. No quiero imaginar cuando llegue mi cumple, o las Navidades.

Jetlag


En caso de viajes muy largos, sufrirás el llamado “jetlag”, cuando tu cuerpo tiene que adaptarse a un nuevo horario, es difícil los primeros días. Para atenuar los efectos del jetlag es interesante acogerte lo antes posible a los horarios de tu nuevo país, tanto para dormir como para comer, aunque te parezca un poco raro al principio...

Telma (Alemana, au pair en Estados Unidos): “¡El jetlag! Me acosté cansadísima, pero a las 3 de la mañana hora americana estaba con los ojos como platos. No me pude dormir... y así fui al día siguiente medio zombi…

Nancy (Norteamericana, au pair en Dinamarca): “Tuve jetlag durante bastante tiempo. Primera semana levantándome a las cinco de la mañana cada día. A las nueve de la noche ya no podía con mi vida. Poco a poco ha ido a mejor. Ahora me pongo despertador a las siete, aunque no necesito madrugar, para ir haciendo cosas y eso. En cualquier caso, sin despertador, sobre las seis mi cuerpo empieza a despertarse, aunque intento remolonear en la cama.

Elena (Portuguesa, au pair en Estados Unidos): “No he vivido mucho el jetlag, porque realmente, al acostarme a las 23h00 (las 5 de la madrugada en mi país) y levantarme a las 9h00 (las 15h00) es simplemente como si me hubiera ido de fiesta y luego me hubiera levantado tarde.


► GRACIAS POR TU COMENTARIO, 100% AU PAIR ES TU VOZ ◄ 

2 comentarios:

  1. Laura16/2/16

    A mí también me acogieron muy bien, con flores y una pancarta gigante, como venía con mucho miedo, pues me ha encantado, me he sentido aceptada e incluso querida desde el primer momento.

    ResponderEliminar
  2. Anónimo1/7/16

    Yo igual, cuando llegué estaba muy emocionada, no sabía qué hacer o decir, pero se portaron genial conmigo y me sentí bien. Tu libro es muy bueno. Se nota que sabes de qué hablas.

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...