12. Una montaña rusa de sentimientos. Despedidas


Desde que empezaste este proceso para ser au pair, has sentido muchos sentimientos diferentes, desde la inseguridad de encontrar la HF que te iba a gustar hasta la más alta alegría de saber que por fin la habías encontrado, desde la impaciencia hasta el miedo. Ahora que te quedan pocos días antes de irte, cuando tus maletas ya están casi cerradas, cuando tu billete y tu pasaporte están esperando el gran día, es cuando más sentimientos van a atravesar tu mente y tu corazón. Es normal, es parte del proceso, es parte de esta experiencia. Tus dudas son legítimas, tus miedos son naturales, tienes que saber que todas las au pairs viven esta montaña rusa de sentimientos.


Miedo


Sentir miedo es totalmente normal, cualquier chica que se va a miles de kilómetros de su casa, a vivir con desconocidos en un país extranjero, puede sentir miedo. No te encierres en ese sentimiento, no dejes que te agobie, habla con tu familia, con tu HF, con tus amigas, con chicas que han sido o siguen siendo au pairs y verás que es normal sentir miedo antes del gran salto y que es un sentimiento que desaparece en cuanto conoces a tu HF.

Johanna (Norteamericana, au pair en Portugal): Aunque todos piensan que es súper guay esto de irse fuera un año, no ven que te vas sola, que al fin y al cabo vas a vivir con gente “desconocida”, que te toca empezar de cero con todo: idioma, amigos, costumbres…

Robbie (Inglesa, au pair en Alemania): “Ayer me entró el miedo al pensar que no había vuelta atrás, miedo a que una vez allí las cosas no me vayan tan bien como me las imagino...

Carla (Italiana, au pair en Francia): “Cuando embarcas en el aeropuerto. Ahí empieza todo. Te das cuenta de lo que “has hecho”. Ya no hay marcha atrás. Y hay pánico, vamos a reconocerlo. Y eso sigue hasta la llegada, con preguntas en la cabeza del nivel de: ¿y si no me recogen en el aeropuerto? ¿Y si no son lo que dicen ser? ¿Y si son unos psicópatas? ¿Y si los niños son una reencarnación de Satanás?

Léa (Francesa, au pair en Estados Unidos): “Supongo que es normal tener miedo. Te vas un año lejos, demasiado lejos, a un lugar desconocido, con personas que no conoces. Y con quienes tienes que convivir, durante un año. A un lugar al que te tienes que acostumbrar. Un año. Un año es muchísimo tiempo. Hoy he tenido miedo. Miedo a no estar bien allí, miedo a todo lo que me depara.

Tiara (Boliviana, au pair en Estados Unidos): “Resulta que ahora tengo miedo ¡Sí, miedo! ¿De qué? De que el nene no me acepte porque extrañe a la otra au pair y llore, de que la otra au pair o la HF no me considere lo suficientemente buena, que la HF me compare con la otra au pair, que no pueda manejar (o peor, que no pueda sacar el carnet de conducir de ahí, aunque estoy practicando tanto como puedo), que me manden a rematch, que no me adapte. Nunca, jamás, tuve un miedo así, siempre me adapte bastante bien en todo. Sé que son miedos bobos y pasajeros, sé que una vez que esté allá muchas de esas cosas van a ser parte del proceso normal de las cosas y que probablemente el nene no me haga tanto problema ni vaya a ser una mala au pair. Seguramente todos estos miedos están fuera de proporción, pero ahora me atormentan.

Nervios


Intenta controlar tus nervios, procura descansar y hacer todo lo que tienes que hacer con calma, sé que es difícil, pero no dejes que los nervios te agobien.

Inma (Venezolana, au pair en Estados Unidos): “Casi no como de lo nerviosa que estoy. Mañana parto con destino NYC. No me lo creo, estoy en shock, todo el verano pensando en que me quedaba mucho tiempo y justo ahora que ya casi tengo que cerrar la maleta no me lo creo. Voy a echar tanto de menos a mi familia y amigos. Me compensa saber que voy a vivir uno de los mejores años de vida.

En tu ausencia


Un pensamiento que preocupa a muchas au pairs es saber que mientras ellas se van, la vida sigue su curso en su casa, en su familia, en su círculo de amistad, la vida sigue sin ellas. Es duro pensar que vas a estar lejos durante tantos meses, pero es para bien. Además sabemos que con las redes sociales, hoy en día, estamos conectados en cada momento con el resto del mundo.

Taseem (Inglesa, au pair en Francia): “Quedando tan poco tiempo para irme no puedo evitar pensar en la cantidad de cosas que voy a perderme aquí. Porque cuando nos vamos la vida en casa continúa y nos deja atrás. Porque me voy durante un año y en ese tiempo pueden pasar infinidad de cosas.

Estarás sola


Salir de casa de tus padres significa estar sola, sin su apoyo incondicional, hasta ahora sabías que si te pasaba algo, los tenías cerca, ellos o cualquiera de tus amigos, al irte lejos no podrán ayudarte como siempre lo han hecho. Es parte del proceso para madurar y crecer, aprender por ti misma, defenderte tú misma, estar sola y saber salir adelante.

Patricia (Argentina, au pair en Francia): “De hecho, uno de mis mayores miedos es llegar allí y darme cuenta de que estoy sola. Que no tendré a quién recurrir y que no tendré a nadie alrededor que me quiera y se preocupe por mí. Pero bueno, también es algo de lo que aprender. Siempre te sientes seguro porque sabes que tienen donde apoyarte y que si tropiezas tienes a alguien que te sujeta... Ahora aprenderé a sacarme las castañas del fuego por mí misma.

Sentimientos contradictorios


Todos estos sentimientos pueden cruzarse en un mismo día en tu pobre cabeza, así que pasas de la alegría al llanto en menos de dos minutos, pero sé fuerte. No sabes lo que te espera, pero sabes por qué te vas. Habla, escribe, expresa estos sentimientos tan contradictorios y vívelos como parte de tu experiencia.

Alma (Española, au pair en Inglaterra): “Empecé a replanteármelo todo. Absolutamente todo. Tenía miedo. Dudé de mí misma, de si estaba preparada para ello. De si había escogido a la familia adecuada. El lugar adecuado. Si no me había precipitado con esta decisión. Si iba a poder sobrellevarlo o iba a poder conmigo. Incluso pensé si realmente quería irme. Había perdido la ilusión. Todo esto se lo conté a una amiga, habló conmigo, y me recordó porqué había tomado esta decisión. Al día siguiente, me desperté con una nueva cara, una nueva sonrisa, una nueva ilusión. La recuperé. Me puse a desarmar los armarios, a separar la ropa que me voy a llevar y la que no, a tirar todo lo que ya no me pongo. Y ahora tengo ganas de irme...

Joy (Norteamericana, au pair en Alemania): “Pero a pesar del miedo también hay ilusión, ganas de aventura, de aprender y de volver a valerme por mí misma en un sitio ya no tan extraño.

Vanesa (Argentina, au pair en Estados Unidos): “Hoy a tan sólo diez días de partir a los Estados Unidos, siento mucha confusión, ya no sé si irme o no irme; la verdad tengo un miedo terrible de ir a un nuevo país, a vivir con unas personas diferentes a mí, con cultura diferente, a comer cosas diferentes a las que como en mi país y a ser au pair. Pues pienso por un momento... entonces vuelven a mi cabeza ganas de irme, de conocer nuevas personas, de ser más independiente, de ir a comer lo que me toque, de trabajar como sea y de ir a rumbear al estilo gringo (relax jajaja) es muy complicado pensar en estos últimos días antes de irse a los Estados Unidos, y no sé porqué si esta decisión la tomé hace mucho tiempo, ahora se me hace muy difícil, cuando ya estoy viendo los días cerca y me quedan pocas horas para compartir con los míos.

Emma (Danesa, au pair en Italia): Y entonces decidí iniciar una cuenta regresiva a partir de los treinta días antes de mi viaje. Y con ella comenzaron a aparecer todo tipo de emociones: felicidad, tristeza, emoción, desánimo... 30, 29, 28, 27... Y un día estaba muy emocionada por el cambio y quería que el viaje fuera mañana y al día siguiente me daba una tristeza enorme pensar en dejar todo y tanto... Y otro día me preguntaba a mí misma porqué tenía que ser tan ambiciosa si tengo tanto y soy tan feliz ¿Para qué quiero irme? Y no encontraba la respuesta que verdaderamente me convenciera, y me ahogaba en un mar de lágrimas... Y al otro día no podía dejar de hacer planes para mi nueva vida y la emoción me invadía dejando de lado la tristeza... Y entonces decidí dejar de contar. Pensé que de esta forma podría sentirme un poco más tranquila y menos presionada, y así fue. Y entonces me limité a vivir mis días simplemente de manera plena y sin presiones.

Abigail (Suiza, au pair en Irlanda): “Todo lo que está sucediendo me excita más y más, estoy como loca, por un lado me quiero ir cuanto antes, por otro, cuando pienso que quedan poco más que tres semanas me duelen hasta las uñas... Además, estoy comenzando la ronda de despedida, y hay amigos que cuesta decirles “hasta dentro de mucho tiempo”. Por otro lado hoy estoy algo rarilla, llevo unos días en los que se me mezclan las ganas de irme ahora mismo (que es la mayoría del tiempo) y otras veces (las menos), siento un vacio en el estómago y no me apetece sonreír, pienso en las cosas que extrañaré, en esos pequeños detalles de mi vida cotidiana y, bueno, cómo que me da miedo. Pero lo bueno es que en ningún momento me arrepiento ni pienso en echarme atrás, eso es lo último. Sólo son unos momentines en los que me pongo ñoña. Supongo que es normal, es un gran paso.

Olivia (Finlandesa, au pair en España): Casi todo el mundo me pregunta que si estoy nerviosa, bueno... emocionada más bien, es algo extraño. Impaciente porque llegue mañana y comprobar que es verdad, creo que hasta que no esté montada en el avión no seré realmente consciente. A pesar de que todas las despedidas deberían haberme ayudado a ello, sólo son tres meses pero tres meses sin la gente que quieres son más que suficiente para echarles de menos, y más cuando estás acostumbrada a verles constantemente... pero oigan, que al fin y al cabo solamente me voy tres meses y volveré antes de que os de tiempo a alegraros de no tener que soportarme.

Ashley (Inglesa, au pair en Francia): He llegado a la conclusión de que puedes intentar mentalizarte todo lo que quieras, pero a la hora de la verdad descubres que no estás preparada para abandonar tu mundo. Por lo menos es lo que me ha pasado a mí, que no he salido nunca del nido. Las ganas locas que tenía al principio se han convertido en noches pensando en si plancharé lo suficientemente bien (sí sí, cosas en las que piensa una cuando no puede dormir) o si un niño se me atragantará con una pieza de Lego y se morirá asfixiado. También empecé a hacer una lista mental de cosas que echaré de menos: amigos, familia, mi precioso gato, sobre todo los momentos que he pasado con ellos y que no se repetirán hasta dentro de mucho tiempo. Y así he acabado, llorando por las esquinas con cualquier comentario o con cualquier canción que me recuerde que me voy.

Irina (Rusa, au pair en España): Cuando empiezas este proceso, lo que tienes a flor de piel son los sentimientos. Es un proceso, que todas pasamos. Más adelante o no, todas pasamos por los mismos estados de ánimo. La ilusión: si no la tienes, en este proceso estás perdida. Tienes ilusión por todo, por las cosas más tontas, cada paso que das es un logro y una ilusión nueva. Ilusión por saber cuál será tu familia, por escoger la perfecta, ilusión por las cosas que están por venir… por todo. Hasta las cosas más tontas son ilusionantes. La euforia: esos momentos tan altos, que hay que controlar. Euforia como la que tienes en el momento en el que te aceptan el perfil y puedes empezar las entrevistas. Euforia cuando ves el perfil de una familia que te gusta. Euforia cuando consigues una familia. Lo malo es que todo lo que sube baja. Y llega el bajonazo: y no tengo mejor palabra para describirlo. Ese momento en que ves que no consigues lo que quieres, en el que ves que igual no eres capaz de hacer lo que habías imaginado… Esos momentos en que sólo quieres estar en la cama, y que se acabe el mundo fuera si quiere, que tú ahí estás bien. La pena: de todo lo que dejas. Pena como la de tener tu primer sobrino y saber que no lo conocerás hasta que de su primer paso. Qué te vas a perder el primer año, que no sabrás cuando está malo y cuando no, lo que le gusta o no lo gusta. Que cuando escuche tu voz no va a sonreír porque no te va a reconocer. Pena porque durante un año la vida de todos continúa sin ti. Sin ser participe ni en alegrías ni en penas. Pena de dejar a tu familia y amigos. Pero esta hay que saber administrarla, va a ser nuestra compañera en el viaje… pero hay momento para ella. No es mala, pero no hay que dejarla que se apodere. No es mala porque lo único que demuestra es que tienes una vida, una familia y amigos estupendos a los que volverás cuando acabe tu aventura. El miedo: miedo a lo desconocido, a que tu aventura no sea todo lo buena que tu desearías, miedo a no saber desenvolverte, miedo al fracaso, miedo a defraudar (a tu HF, a tu familia de siempre, a los que te apoyan y quieren…). Miedo a tus propios sentimientos. Y por supuesto la felicidad. La he dejado la última con premeditación…. La felicidad creo que es importante. Nos cuesta aceptarla, pero sí… está ahí. Y depende sólo de una misma. Felicidad de saber que estás cumpliendo un sueño, que has conseguido lo que te has propuesto, felicidad, sin motivo ninguno, sólo felicidad. Vistos así parecen muy claros, lo malo es cuando están varios juntos, cuando van y vienen, cuando suben y bajan… cuando es una montaña rusa de sentimientos que ni tú sabes qué es.

Josefina (Española, au pair en Estados Unidos): “Quedando tan poco tiempo para irme no puedo evitar pensar en la cantidad de cosas que voy a perderme aquí. Porque cuando nos vamos la vida en casa continúa y nos deja atrás. Porque me voy durante un año y en ese tiempo pueden pasar infinidad de cosas.

Grace (Norteamericana, au pair en Ecuador): “Este último tiempo ha sido de emociones constantes. Hay veces en las que no quiero más que llegar allá, estar con mi HF, jugar con mi nene y armar mi vida allá, pero hay veces que lo que más quiero es quedarme con mis amigos, mi familia, mi ciudad. Acá conozco todo, tengo todo lo que necesito y por sobre todo, estoy acompañada, apoyada. Allá voy a estar sola.

Nathalie (Canadiense, au pair en Francia): “No es que no quiera irme, quisiera irme, pero “despertar” ya al mes de estar ahí, con una vida más o menos armada. Tengo miedo de no poder adaptarme (aunque nunca me haya pasado y si lo pienso objetivamente no habría razones para que no me adapte). Sin embargo, esto de andar de despedida en despedida me aflojó todo. Puedo, con toda la seguridad del mundo, decir que odio las despedidas, odio los finales. Además, caí en la cuenta que cuando vuelva no sólo yo voy a ser diferente, todo y todos van a ser diferentes. Hoy es uno de los días, o tal vez el momento del día, en el que siento que dejo demasiado.

Palmira (Boliviana, au pair en Estados Unidos): “Al principio de este camino, en el momento en el que he dado el primer paso de apuntarme en la agencia, la euforia que siente uno en ver que las cosas están avanzando y la desesperación de que si tardan más lo de que tardaron con otras chicas en pasarte al siguiente paso es porque igual algo está mal y no te aceptan en la agencia. La euforia en el momento en el que recibes un mail avisándote que tienes una nueva familia en tu perfil y el bajón que te entra si sientes que esa familia no encaja contigo. Son todos momentos de subida y baja continua hasta que tomes una decisión, decisión que ya por sí fue difícil de tomar en el momento en el que te planteaste empezar de cero en otro lado, lejos de todos los que fueron parte de tu vida hasta el momento, siendo consciente de que te perderás muchas cosas de ellos pero también aprenderás muchas cosas por propia cuenta. Es difícil y lo seguirá siendo, porque uno nunca puede estar al 100% seguro que su familia es la perfecta, hasta que no llegas a convivir el día a día con ellos. Estoy segura que todas hacemos y haremos esfuerzos para llevarnos lo mejor con ellos, pero ellos a lo mejor no lo hacen tan bien y eso nos lleva al bajón otra vez. Son cosas y sentimientos que si se lo explicas a uno te dirá que te entiende, pero en mi opinión quien entiende es la que hace el mismo proceso y está peleando a conseguir lo mismo que nosotras.

Despedidas


Las despedidas son el momento de decir adiós a todos tus seres queridos, sean tus familiares o tus amigos, habrá sonrisas y lágrimas. Disfruta de cada momento con cada uno de los que vas a echar de menos y que sepas que ellos también te van a echar de menos.

Fiestas de despedida


Las fiestas de despedida son momentos muy intensos donde se mezclan la alegría de estar todos juntos y la tristeza de saber que es la última vez antes de muchos meses. Disfruta de una buena fiesta de despedida para vivir alegremente estos momentos tan tristes.

Lisa (Alemana, au pair en España): Cuando llego me encuentro a mi familia y amigos con globos y preparados para una fiesta. No me lo esperaba para nada, mira que soy inocente. La idea fue de mis primos.

Bea (Norteamericana, au pair en Francia): Yo dije que no me quería llevar fotos en la maleta, que para qué iba a imprimir todas esas tonterías, que luego se estropean en la maleta y ya total, si para eso tengo el Facebook. Y llegan mis amigos y me hacen un montaje de fotos, diciéndome que me van a echar de menos y yo no soy de piedra, así que ya tengo una cosa más que meter en la maleta, ¡menos mal que no ocupa nada! Porque llega a ser un peluche de oso gigante y me lo llevo... aunque no pudiera meter nada más en la maleta.

Decirle adiós a tu familia


Que seas una chica muy cercana a tus padres o una persona muy independiente, despedirte de tu familia suele ser un momento muy difícil. Es cuando realmente te das cuenta de que te vas. Y para largo tiempo.

Bessie (Alemana, au pair en Canadá): Me hice realmente consciente de lo que estaba haciendo cuando pasé el control de seguridad del aeropuerto y me vi sola con mi maletas, las dos a la aventura. Me puse un poco melancólica al ver a mis padres alejarse, sin mí y con pensamientos en la cabeza de hacer de mi habitación un gimnasio, estoy segura.

Elena (Búlgara, au pair en Estados Unidos): “Y lo peor llegó. El momento de decir adiós... ese momento en el que eres consciente que en un año no vas a volver a abrazar, ni a contar tus chorradas mentales, ni a tener cerca a las personas que más te quieren en el mundo sin condición ninguna. Fue duro, más de lo que me esperaba, pero intenté que pasara rápido.

Jacelyn (Inglesa, au pair en Francia): “No pude evitar echarme a llorar nada más iba a subirme. Despedirme de mi madre y mi hermano creo que ha sido lo más duro de todo.

Lina (Yugoslava, au pair en Estados Unidos): Y en el momento de la despedida fui consciente de que ese momento se acercaba, de que este viaje era más que real. Durante el día a día lo tienes presente pero es rutina y lo sabes pero no lo asimilas... Pero hay ciertos momentos en que dices: “¡esto es real”. Es una sensación rara... Como que alguien te abre los ojos y te dice, despierta. La despedida de mis primos, tíos, padrinos... vendría a ser uno de esos momentos.

Nadya (Norteamericana, au pair en Alemania): “La despedida fue algo dura, estaban mis padres, mi novio y una amiga y tuve que hacer muchos esfuerzos por no llorar, después pasé el control de seguridad y estaba tan nerviosa que todo se me caía al suelo, casi me dejo cosas... Cuando al fin tenía todo en su sitio de nuevo me derrumbé y me eché a llorar, casi me voy hacia la dirección que no era porque no veía ni los carteles... un desastre, pero llegué finalmente al avión con tiempo de sobra. Estaba muy triste y sólo me hubiera gustado tener a mi novio conmigo para hablarme y tranquilizarme.

Laëtitia (Francesa, au pair en España): Esta noche cena de despedida con mi familia en mi casa...ya tengo a mi abuela llorando cada vez que me ve y regalándome postalitas de vírgenes para que me las lleve y me protejan... aunque yo no crea en esas cosas, obviamente me las voy a llevar y las voy a guardar en mi bolso, como ella me ha pedido, porque sé que se quedará mucho más tranquila. ¡Ay las abuelas, qué maravilla!

Decirle adiós a tu novio


Si te vas de au pair teniendo novio, vivirás unos momentos muy duros. Creo que la diferencia entre despedirse de la familia y del novio radica en que tu familia siempre estará cuando vuelvas, pero ¿tu novio? No pienses en negativo, claro que estará cuando vuelvas. Habéis hablado los dos del tiempo que pasarás fuera y ya tenéis previsto charlar por Skype dentro de unas horas. Una relación seria y firme resiste a la separación física.

Zohra (Argelina, au pair en Inglaterra): “Llegaron las despedidas... Me acompañó mi novio, ya había dejado a mi abuela llorando exageradamente en mi casa… Así que os podéis imaginar, fue el peor momento de todos, obviamente, pero intenté que pasara rápido y no volver la vista atrás porque acabé pasando los controles llorando.

Rachel (Irlandesa, au pair en Italia): La despedida ocurrió cerca de las 7:30 am, la parte más dura fue cuando ya me había despedido de todos y mi novio de repente corrió a mí, me abrazó y empezó a llorar y a decirme que le iba a hacer mucha falta... fue muy triste porque obviamente a mí también me hará mucha falta.

Decirles adiós a tus amigos


¡Qué duro es separarse de tus amigos! Ya estás echando de menos vuestras fiestas, risas y locuras. Pero ellos estarán aquí cuando vuelvas y ya verás cómo muy pronto formarás un nuevo grupo de amigos donde vayas.

Daisha (Rusa, au pair en Francia): “Una vez con mis amigos me empecé a sentir un poco triste, pero me dije "no voy a llorar", y seguí tan tranquila hasta como a mitad de la noche que me dicen que mire a la pantalla y veo que comienza un video de despedida que me habían preparado, y cuando el video terminó, me entregaron un álbum con fotografías de mis amigos firmadas... Justo cuando lo estaba viendo, se acercó una amiga, me abrazó y se puso a llorar, se me quebró la voz y me puse a llorar también...

Nadine (Española, au pair en Inglaterra): “Anoche hicimos fiesta de pijamas y la verdad es que me encantó que así fuese la penúltima noche. Fue una noche tranquila, para hablar, reír un poco y simplemente estar juntas por última vez hasta dentro de un año. La verdad es que tuve un momento un poco extraño de tristeza, en el que se me formó un nudo en el estómago... pero bueno, luego se pasó y gracias a mis chicas que no pararon de abrazarme y darme ánimos en toda la noche.

Experiencia única


Esta montaña rusa de sentimientos y las despedidas no deben hacerte olvidar que vas a vivir una experiencia única, que vas a aprender muchísimo de ti, de los demás y que volverás más madura, segura de ti misma y con miles de anécdotas que contar.

Faizah (Inglesa, au pair en Portugal): “Creo que estoy a las puertas de una experiencia maravillosa que espero que abra mi mente y me cambie por dentro.

Lily Rose (Francesa, au pair en España): “Porque al fin y al cabo es una experiencia única que sólo vas a vivir una vez en la vida, una gran oportunidad que tiene momentos increíbles y lo más importante: es sólo un año.


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